marzo 17, 2007

Regia de nuevo, por un dia

Hoy me sentí de nuevo en mi acribillada Sultana del Norte. Para explicar el por qué, debo aclarar primero que mi rancho queda a una media hora en auto de la frontera con Alemania, donde el mundo del comercio es más barato, bonito y variado. La razón es porque en Suiza el gobierno se cuida extremadamente de caer el comsumismo (y qué diablos tiene de malo gastarnos el dinero como nos venga en gana, me pregunto yo), por lo que no existen muchos productos ó marcas que no cumplen con "sus normas helvéticas". Así que, ir a Alemania de compras, es el equivalente de ir a McAllen ó Laredo de shopping para los regios.

Normalmente voy una vez al mes, porque yo sólo compro los artículos que no encuentro de éste lado del Río Rhin (Rhein en alemán, el que separa a los chocolateros de los teutones). Cuando voy entre semana, sola con los querubines, sólo cruzo la frontera a un pueblito que tiene una o dos tiendas de descuento, en el que no me tardo más de hora y media para llegar, comprar lo más necesario y regresarme. Pero hoy, fuimos toda la familia y nos lo tomamos como día de vacaciones; debido a que íbamos a comprar una televisión nos fuimos un poquito más lejos, a una ciudad más poblada donde las tiendas son mucho más grandes, aunque nunca lo son tanto comparadas con las México en tamaño. Los horarios de apertura de todos los comercios también son una ventaja de aquel lado, porque son un poco más extendidos, hasta las 8 de la noche!!! además de que los pasos aduanales quedan libres de inspección a partir de las seis de la tarde.

Así que nos tomamos todo con tranquilidad, sin prisas, sin discusiones, todos contentos, bien comidos y sobre todo de muy buen humor. Me hice la ilusión de haber ido al HEB por los comestibles, al Target para mi ropa de hacer ejercicio ó al Best Buy para escojer la TV. Comimos en un restaurant turco, que sería el equivalente de cualquier Pollo Frito ó Hamburguesería gringa. Al final, igualito que en mi tierra adorada, acomodar todo estratégicamente para que no se vean los artículos "prohibidos", hacerle cara de "pendejo" al aduanal (que no sé por que rayos estaba ahí cuando deberían haberse ido ya) para que no nos revise y luego una pestañita mientras llegamos a casa con la cajuela repleta de "chivas" contrabandeadas.

Los peques cayeron rendidos de tanto ajetreo, mi maridis contentísimo con su TV llegó directo a su cita dancística en Second Life y yo ... pues volví a la realidad. Ay dolor, ya me volviste a dar! Cómo quisiera estar en Monterrey!!!!!!!!

Para no estar tan triste, aquí les dejo unos chistecillos de un comediante excepcional que a mi en lo personal me encantaba, aunque en Monterrey no se le conoce tanto como a Polo Polo ó Jorge Falcón (gracias Don Márgaro por su colaboración involuntaria). En algún tiempo estuvo vigente en televisión gracias al programa Los Comediantes de Jorge Ortiz de Pinedo, se trata de Teo González con sus chistes de gallegos:



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Y que siga la fiesta del Puente! Cuídense y pórtense bien.