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abril 28, 2009

Ni Santa Ni Golfa

Martha Carrillo es una periodista convertida a escritora, gracias a sus primeros trabajos en televisión en el renglón de los espectáculos. Comenzó con algo de periodismo de investigación junto a Ricardo Rocha en el desaparecido programa Para Gente Grande (algunos contemporáneos míos lo recordarán como televisión seria), pero la vida la llevó a comentarista de farándula en programas como Al Despertar y Hoy. Tiempo después se dedicó a escribir telenovelas y series de televisión, así como a la producción creativa de otros más. Aprovechando el don innato de la escritura, que ella misma desconocía, hace unos meses publicó su primer libro con el título que da nombre a éste post.

Ni Santa Ni Golfa es una novela que cuenta la vida de Mariana, una mujer treinteañera casada y exitosamente profesional que en un momento dado de su existencia experimenta un cambio de pensamiento gracias a las situaciones decisivas que se le van presentando. Educada bajo los rígidos cánones de unos padres clasemedieros, lucha por encontrarse a si misma despojándose de los viejos clichés feministas que le exigen portarse como santa cuando su meta es solo conseguir su felicidad y plenitud como mujer sin llegar a ser una golfa (no solo en el aspecto sexual). Difícil ha?.

La historia de Mariana puede ser la historia de cualquier mujer de nuestros días, la búsqueda de un príncipe azul que venga a rescatarnos para llevarnos al paraíso eterno y que no siempre termina en final feliz. El uso pleno de la libertad sexual, que en alguna ocasión paga un precio muy elevado y el re-descubimiento de la historia pasada bloqueada en el inconciente, pero que marca un presente lleno de viscisitudes y al que se tiene que enfrentar para decidir el camino. A través de su corta historia, Mariana nos enseña cómo ella aprendió a darse su valor personal, a ser independiente emocionalmente y a procurarse su propia felicidad, sin que ésta depende del hombre que se tiene al lado. Una buena parte trata sobre las relaciones afectivas con el sexo opuesto y como éste cada vez se aleja más del prototipo que nuestras madres taturaron en las mentes de sus princesitas. El libro habla mucho de este aspecto masculino, sin llegar a lo exageradamente feminista de Por qué los hombres aman a las cabronas, más bien nos ubica en un contexto actual con el cualquiera de nosotros puede identificarse en algunas partes.

En alguna entrevista, la Carrillo comentaba que a las niñas nos educan para jugar a las mamás y a las princesas, pero a los niños jamás se les dice cómo jugar a los príncipes azules. Ese choque con la realidad y conocer el pasado secreto de su madre, hace que Mariana se replantee todo su presente y visiones su futuro, aunque le cuesta algunos años y un divorcio.

Ni Santa Ni Golfa no es un ejemplar de Superación Personal (aunque en algunas librería lo clasifiquen entre los de Desarrollo Humano), pero si un relato entretenido que sirve como pretexto para hacernos reflexionar sobre el papel que, como mujeres, jugamos en la sociedad de hoy. A mi me encantó, muy recomendable como lectura ligera.

Au revoir!

marzo 18, 2009

Wannabes: el sueño guajiro mexicano

Hace tiempo leí una historia romántica bellisima en el blog del ganador en aquel entonces del premio 20 Blogs que convoca el periódico digital 20 Minutos en España. Me gustó tanto que quise compartirla en un post pero me encontré con un pequeño problema cuando, fiel a mi costumbre, tendría que publicar el link de donde lo habría tomado. El dilema radicaba en que la temática de dicho blog se basaba generalmente en posts sobre relatos sexuales demasiado explícios que rayaban en la pornografía y lo vulgar, que digo vulgar, vulgarsísimo... bizarro, pues. Ante tal confusión le pregunté a alguien con mucha más experiencia en la blogósfera, mi indesición de incluir o no el link puesto que, aunque me gustan los relatos eróticos y no tengo ningún problema en expresar cuestiones sexuales, aquello simplemente se alejaba mucho de mi estilo. La respuesta de aquella persona, quien sugirió publicar el link, simplemente me dejó con un extraño sabor de boca por su justificación: "publícalo, dí que es el ganador del concurso ese que es muy famoso y así tus lectores van a pensar que eres una pesona muy culta, toda una intelectual!!!". Después de aquello decidí no publicarlo porque simplemente no me gusta pretender ser quien no soy, así de sencillo, a quién engañaría? qué ganaría con obtener una admiración artificial?. Me dejó pensando si la mayoría de gente hace eso: fingir, pretener, engañar a los demás y/o a sí mismos, será?. Y después, se sentirán tranquilos consigo mismos creyéndose sus propias mentiras regodeándose con su falso orgullo?.

Siguiendo con el libro que mencioné hace unos posts de Fernanda Tapia sobre los sueños, ésta autora nos regala en su último capítulo, un tratado sobre ésta 'cualidad' mentirosilla del mexicano por tratar de ser eso... lo que no se es, para soñar con una realidad que solo podemos encontrar en lo ficticio. Lo transcribo íntegro (a ver si no me meto en broncas por los derechos de autor):

Vivimos en un país conquistado y oprimido, cuya cultura fue aplastada por la barbarie y ahora espera con indolencia su extinción pacífica mediante la negación, lo cual nos convierte en cómplices de la aniquilación al no actuar con asertividad y al dejar morir de hambre y enfermedad a los últimos representantes de buena parte de nuestros orígenes y de nuestra identidad como nación. Al obrar así, lucimos postrados en señal de adoración ante todo lo que, por venir de fuera, juzgamos superior y deseable.

Sí, los "güeritos" nos "rayan". Las chavitas de ojo azul les laten. Se es extranjero, de seguro trae dinero y sabe algo que yo no sé. Aplicarnos la más ligera pátina de todo eso que me hace menos yo y más como ellos, los otros, es sueño "guajiro".

Ahí estaba Don Porfirio, que soñaba en francés. Gobernantes que soñaban con el Castillo de Chapultepec. Chavales que sueñan con su equipo de fut americano con jugadores que no quieren poner un pie en nuestro tercermundista país. En "vaqueritas" que no los voltean a ver ni desde su póster. Casas en Satélite con m all que parezca gringo o, mejor aún, que me haga sentir gringo. O que en el Sur me legitime como intelectual y contestatario latinoamericano. "Izquierdosos" con pretensiones pequeñoburquesas. Cirujanos plásticos que producen naciritas respingonas en serie de "contacto". Chicas que se peinan no frente al espejo, sino frente a la tele, y piensan que son "la chica dorada". Lipofóbicos. Agentes de ventas de bono abultado y todo un nivel de vida pagado por la empresa. Lujos que no me he ganado con el sudor, pero que prefiero disfrutar mientras duran, efímeros. Codearme con los que tienen, olvidarme de la realidad de una cuna con sábanas de seda que no tuve y, por un instante, vivir mi fantasía, mi sueño "guajiro" de pensar que pertenezco, que yo también podría ser un protagonista de Hola y, si no, ya de "perdis" de Caras, Quién o TVNotas.

Todos parecemos perseguir lo que no somos. Hay toda una corriente que asegura que fuimos un experimento genético extraterrestre y que ellos, de apariencia nórdica, se erigieron como nuestros dioses. De ahí la necesidad de venerar rasgos antropomórficos. Será el sereno, pero los bebés se sonríen más ante las caras bonitas que ante fotos de rostros feos. Perdón, pero eso dicen los estudios realizados.

Y muchos de mis conocidos casi se "vienen" emocionados cuando Salinas declaró nuestra entrada al Primer Mundo, guau. Ahora sí. Viajeros de primera. Aunque en México el sueño se convirtió en pesadilla y un porrazo con error del 94 nos regresó a la realidad y nos leyó las nuevas reglas del juego. Si te movías, no salías en la foto.

Megarricos y megapobres. Muchos avances, muchos juguetes, tele y teléfonos satelitales, conexión de banda ancha, ipod, medicina nuclear; es decir, un mundo fantástico, pero del que no todos podían disfrutar. Y ¿qué esperaban? ¿Que los siervos aceptaran con mansedumbre su karma por un sistema divino de castas? ¿Que los de abajo se quedaran "milando" como el chinito? Nomás faltaba, por eso se eleva la violencia, los secuestros, las drogas con su felicidad instantánea y pasajera, la piratería que acerca un remedo de toda esa felicidad artificial a la raza para mantenerla apaciguada. A nadie le hace daño un Rolex de a "mentis" made in China, y cumple muchos sueños "guajiros".

Así vamos por este México donde uno despierta y es posible seguir soñando, aunque esto cada vez más parezca una pesadilla. Legítimos o no, de raza o no, todos wannabes.

Al fin pretenciosos, nos aferramos a nuestra "chaqueta mental", nos negamos a despertar y tratar de aceptar o modificar nuestra verdad, aunque, pensándolo bien, tal vez debamos admitir que esta misma negación es nuestra triste realidad.


Qué fuerte! Al menos para mí lo es porque, en la mayoría si no es que en todo el texto, encuentro mucho de cierto. Seremos todos así?

Pregunta para el infinito