agosto 17, 2010

Señales de vida



Desde que salí de Suiza el 10 de julio pasado, comenzé este post una infinidad de veces, nunca pasaba del segundo reglón y hasta ahí quedaba. La primera semana la pasamos en Miami en un hotelito coquetón y tranquilo. Mar, sol y arena... un muchote de todo, pero mas que eso, el sentimiento que da la libertad de no estar pegada a horarios y compromisos. A eso le llamo vacaciones.



Miami es una ciudad bullanguera, alegre y muy colorida; todo ahí es intenso: el calor, la lluvia, la gente, el lujo, el colorido, los idiomas, el mar... No en balde es el destino perfecto para aquellos mexicanos que han podido huír de la violencia y caos político de nuestro tan azotado Mexiquito (y más, últimamente, Monterrey).



Hay muchísimo qué ver, una semana se nos fue como agua y solo conocimos lo más típico como los pantanos llenos de cocodrilos (Everglades) y su zoo.




Un distrito muy mono llamado también Hollywood, donde lo que abunda son los restaurantcitos de comida internacional y en los que comimos muy rico.





La gente en Miami es encantadora, personas de todo el mundo luchando por sobrevivir en el país de las maravillas y en el que solo un trabajo desempeñado con responsabilidad lo consigue. Me hice amiga de una asiática muy linda y muy agradable, dueña de la peluquería del hotel y con la que pasé ratos muy divertidos escuchando sus anécdotas.

También nos tocó el partido de la final de Africa 2010, quisimos verlo en 3a dimensión en cine no tan cercano, pero al llegar nos encontramos con las localidades agotadas. Solo unos pasos adelante de ahí, nos topamos con un boliche super cool en el que los peques se divirtieron de lo lindo y me dejaron ver el juego sin molestar tanto.

Me encantan las vacaciones en el mar, tirarme al sol en la paya y enterrarme junto a mis hijos en la arena, la fiesta y el sol, sentarme en la terraza de un bar a ver la gente pasar, ir a una estética de belleza y hacerme cuanto sea posible, nadar jugar en la alberca y tomar algunos drinks en los camastros con el maridis, en fin... todo lo que implica ausencia de stress.



Pero una semana es suficiente, luego empiezo a aburrirme. Es por eso que planeamos solo ese tiempo ahí, para después pasar tres semanas en mi terruño del alma que tanto extraño. El 17 de Julio llegamos a Monterrey y nos encontramos con muchas sorpresas, la mayoría no tan agradables, pero esa... esa es otra historia.

Abur!

5 comentarios:

Nancy dijo...

Que rico Keru! me alegra mucho que hayan podido disfrutar de un clima muy diferente al que viven normalmente en tierras suizas!

Me dió mucho gusto poder verte y compartir contigo en tu visita a Monterrey aunque como dices la ciudad no esta pasando uno de sus mejores momentos, pero la gente es lo importante y esa sigue ahí como siempre, llena de cariño para recibirte a ti y a tu familia siempre.

Te quiero mucho y les mando un abrazo fuerte a toda la familia Kerubina!

Claudia dijo...

Keru me encanto la primer foto, que bueno que disfrutaste del mar y el ir a Mty.

Te mando muchos saludos :)

Clau F

Anónimo dijo...

Keru, que gusto leerte de nuevo y saber que la pasaste super en tus vacaciones. Se te extraña mucho cuando te ausentas. Saludos y besos a los querubines.
Val.

Engel Dafne dijo...

Amiga que bueno tenerte de regreso! mira que ya te extrañaba ehhh....

Blanchet dijo...

Se te siente con la pila recargada, que bien que te tocaron estas lindas vacaciones, estamos ansiosos de tus historias, mis mejores deseos para el inicio a clases de tus peques y porras para el arranque de la rutina diaria.