julio 04, 2008

Mujer solidaria

Hoy leí una nota en El Norte que me hizo recordar a una mujer que conocí en mi infancia. Cuando nací en la mitad de los años sesenta, mis padres ya tenían algunos años viviendo en la parte trasera de lo que era el negocio familiar ubicado en la calle Padre Mier esquina con Garibaldi en pleno centro de Monterrey. Por aquel entonces ya no había muchas casas habitacionales por el sector, la ampliación de la calle P. Mier había hecho que muchas familias vendieran sus propiedades a precio de oro ante la ola de modernización que vivía la ciudad. Enfrente se encontraba el Hotel Jolet, a un lado el Hotel Rio (ahora Double Tree) y al tráfico se había hecho casi insoportable como para poder vivir con tranquilidad.

El caso es que solo quedaron mi familia y otra compuesta por un matrimonio maduro con una hija pequeña, pero algunos años mayor que yo. A nuestras casas las separaban dos negocios (una cantina y un puesto de revistas); la de nuestros vecinos era una casa hermosa, de aquellas antiguas con un patio central y ventanas enormes de hierro forjado en color negro a la que yo iba gustosa a jugar cuando la hija iba por mi para invitarme a jugar con ella. Sus padres fueron dos actores de teatro local muy famosos, más la madre que era la competencia directa de la Nena Delgado en el arte del teatro de revista, en especial del bodevil. Recuerdo que por las tardes me escapaba del cuidado de mi madre, para asomarme por la ventana que daba a la calle para presenciar los ensayos de las obras. Me quedaba extasiada por largos ratos viendo como el director daba instrucciones a los actores, las carcajadas de ellos cuando cometían un error o las pruebas de vestuario.

Mi vecinita era una niña delgadita, muy blanca, de cabello oscuro y precioso, muy vivaracha e inteligente, algo precoz para su edad y era mayor que yo por lo menos unos ocho o diez años. Algunas veces cuando ella regresaba de la escuela, me encontraba parada con mi carita entre los barrotes de la ventana espiando a sus padres y me invitaba a pasar para presenciar los ensayos en vivo y en directo. Para mi eso era la gloria. Sus padres eran buenos amigos de los míos, además de clientes asiduos pues mi padre hizo algunas remodelaciones de sus muebles finísimos y aniquísimos del siglo antepasado, amén de algunos trabajos extra relacionados con las escenografías de sus representaciones. La mayoría de las veces mi familia era invitada con pases especiales a los estrenos de las obras que normalmente se representaban en el Teatro Calderón, el Teatro Cinco de Mayo (que creo que ya no existe y en su local están ahora unas oficinas de la Sección de Maestros) ó el Teatro del IMSS. Por supuesto que yo también estaba en primera fila, a mis cino o seis años tal vez no entendía mucho del tema o de los chistes de la trama, pero era una delicia ver como aquello que durante meses habían ensayado en un cuarto de cuatro por cuatro metros, se convertía en una sala llena de risas y aplausos ... se me enchinaba la piel.

El tiempo, la mudanza de mi familia y mis obligaciones escolares, fueron espaciando cada vez más aquella bellísima costumbre teatral y mi amistad con la vecinita. De vez en cuando yo visitaba el negocio de mis papás y me la encontraba pero, ya hecha toda una mujer, se limitaba a saludarme siempre muy efusivamente. Se había convertido también en actriz de teatro junto a sus padres y yo la admiraba mucho porque siempre vestía muy elegante, a la moda, con unas enormes plataformas y un maquillaje que la hacía verse un poco más mayor de lo que era, como toda una estrella. Tiempo después supe que los padres de mi ex-amiga, llamada Blanquita al igual que se madre, se divorciaron: el padre se fué a vivir a Chicago y ella junto con la madre cambiaron su residencia al Distrito Federal.

Hace algunos seis o siete años años la vi en televisión, al principio no estaba muy segura que fuera ella porque había cambiado mucho aunque su voz y sus ademanes eran los mismos que yo conocí, la nombraron con un apodo raro haciendo hincapié en que es la mayor promotora del mundo grupero: LA CHICUELA, Blanca Martínez. Cuando escuché su nombre me dió cierta emoción al saber que era ella, la niña que una vez me dió muchos momentos divertidos y felices en mi infancia. Como olvidarla? La nota periodística de hoy menciona que Blanquita está organizando un espectáculo grupero para recaudar fondos en favor de Cepillín (otra famoso orgullosamente regiomonano), quien ahora se encuentra en desgracia por culpa de algunos constructores sin escrúpulos que casi destruyen el único patrimonio que le queda: su casa del obispado. No me extraña de ella porque siempre fué una persona linda, agradable, sencilla y muy humana. Ojalá se concrete el proyecto y Cepillín pueda recuperar lo que muchos años de esfuerzo le permitieron lograr.

Ah que tiempos aquellos señor Don Simón!

Empieza el finde!

7 comentarios:

Anónimo dijo...

No sabía que ella fuera de aquí, me parece muy guapa, ¿la mamá como se llamaba?, hace unos años sali con la hija de Mirza Maldonado, tambien de nombre Mirza

saludos

Mask

Nancy dijo...

Orale Keru, tu si que te codeabas con la crema y nata del espectaculo de Monterrey, ya enserio, da mucho gusto cuando uno se da cuenta que alguien que conocimos en sus inicios y que perseguía un sueño lo ha logrado y bueno, queda el orgullo de decir yo la conocí desde chiquita... que bonitos recuerdos Keru..

Te mando un abrazote y ps aqui estamos contando los dias para tu llegada, besos!!

Nancy

bere dijo...

Orale Keruuuuuuuu!, también ella es la editora (creo) de la revista Furia Musical, algo asi lei en mis revistas culturales semanales jajajaja. La verdad es bien padre encontrar a personas que formaron parte de tu vida, a mi me da un chorro de gusto cuando me pasa. Un abrazos!!! bueno no uno no , MILES!, y a Doña Nancy igual porque no PELA!!!, jaja besotes amiguis!

DON SIMON dijo...

DEFINITIVAMENTE SON DIFERENTES AQUELLOS TIEMPOS......

Sergio dijo...

Interesante la historia y muy detallista. Que bueno que esté organizando eun evento para ayudar a Zepillin, que a destiempo es idolo de mi hija.

Saludos

POR AQUÍ TE VEO dijo...

Qué buena anécdota. Saludos.
E

Camila dijo...

Kerubinaaaaaaaaaaa
donde andas que no escribes???
ya se que casi nunca comento , pero siempre te leeo, yo creo que hemos de haber un buen numero de personas asi, que te leemos.

regresaaa por ffavooorrr


Grecia