noviembre 25, 2007

Espacio vital

El que pasó fué otro fin de semana sin niños, de nuevo sus abuelos aparecieron en el horizonte para regalarnos otros dos días para nostros ... literlamente hablando. Esta vez no hubo cenas, ni cine, ni nada locochón, fué muy diferente. La mañana de sábado la repartimos entre la primera prueba de Kung Fu de mi angelito y más tarde una visita relámpago a Alemania para comprar los juguetes de Navidad para los peques. Regresamos temprano a casa y, aunque habíamos hecho planes para salir por la noche, de pronto nos encontramos cada uno en un lugar diferente de la casa haciendo cosas igualmente diferentes, como quien dice cada loco con su tema.

Yo creo que ninguno de los dos nos dimos cuenta de las horas que habían pasado, a veces nos encontrábamos para fumar un cigarro juntos, comentábamos lo que hacíamos pero ninguno de los dos demandaba la presencia del otro. Llegó la noche y nadie habló de los planes hechos, se esfumaron sin ningún remordimiento porque los dos disfrutábamos de nuestro tiempo, si NUES-TRO de nosotros-ambos-dos pero... por separado. Nos hicimos compañía uno al otro, no en espacio pero en presencia, sabíamos que en algún rincon de la casa nos encontrábamos haciendo sabe Dios qué cosa y eso era suficiente para agradecer el estar solo sin estarlo ... el ver respetado el espacio vital de cada uno.

Me divertí un montón: arreglé algunos collares que tenía descompuestos, ordené las películas apiladas arriba del televison en 'las ya vistas' y 'las no vistas', limpié mi teléfono de mensajes y números antiguos que no sirven para nada, vi algunos capítulos de Gray Anatomy que tenía pendientes de la segunda temporada y de paso me embadurné de cremas y mascarillas (cosa que no hacía desde antes de ser madre). También hablé por teléfono con mis hijos para saber si todo iba bien y luego con uno de mis hermanos para que me pusiera al corriente de los chismes de la familia. El maridis no sabría decir qué fué exactamente lo que hizo, lo único que lo me dí cuenta fué que estuvo todo el tiempo frente a la computadora.

Ya entrada la noche ordenamos por teléfono algo para cenar y ese fué el pretexto para volver a estar juntos, que rica es la soledad cuando es compartida.

Que tengan una semana linda!

5 comentarios:

alba-dj dijo...

Nada como respetar espacios, o estar acompañados y no necesitar hablar y solo disfrutar de la compañia y el silencio..

saluditos keru ;-)

Nancy dijo...

Que rico y que relajante tener tiempo y espacio para una no? me da gusto que hayas tomado tiempo para ti, eso es algo que todos necesitamos de vez en cuando, lo de la soledad compartida me gustó :)
Saludos y Besos Keru

Nancy

Anónimo dijo...

Pues es que en realidad en eso consiste el matrimonio no ?

Mas alla de la pasion y el enamoramiento, es el acompañarse por la vida, pero sin estorbarse.

Se me antoja la formula para que el matrimonio dure toda la vida.

http://lasaventurasdepatito.blogspot.com/

Diana dijo...

el carlo y yo estamos así la mayor parte del tiempo : P
en esta casa somos más bien como "roomies" y pos nadie se siente demasiado mal ni incómodo. aunque la verdad que lo único que sí nos hace falta es un baño extra!, bueno, lo digo por mí jejeje..

kerubin@ dijo...

@ AlbaDJ: Mejor juntos en silencio que peleando, no?

@ Nancy: A veces la gente no entiende este tipo de conceptos y se piensan que el amor desaparece por el hecho de no sentirse necesitadas o deseadas. Aunque también puede ser un arma de dos filos.

@ Monilla: Tu boca sea de ángel, como decía mi abuela.

@ Diana: Bueno, pero dónde dejas los momentos cuando se les olvida lo "roomie"? Esos no tienen precio :-P