febrero 15, 2007

Cómo hemos cambiado

Ayer mi pequeño hijo de sólo seis años, me comentaba lo triste que se sentía porque no tenía nadie que lo quisiera. Mi cara de asombro desapareció cuando me aclaró, después de decirle uno a uno los nombres de todos los que lo queremos, que él no hablaba de ese "amor" sino de una niña que le diera regalos y besitos por ser el día de los enamorados! Durante la plática me explicó que todo aquello lo había escuchado en la televisión, se imaginarán el rollazo que me aventé de "mira, mi amor, tu estás muy peque para esas cosas, bla bla bla..."

Una hora más tarde, al regreso de recoger a la hermanita del kinder, ésta me salió con "mami, ya me voy casar, Stephanie me dijo que ella se va a casar conmigo"! Antes de que yo pudiera decir palabra alguna, Christof muy en su papel de hermano mayor, le dejó bien claro que eso no podía suceder porque las niñas se casan con niños (!!!) y le repitió las mismas palabras dichas por mí unos momentos antes: "...tu estás muy chiquita para esas cosas, bla bla bla...". Con ella no me pareció necesario hablar pues con sólo tres añitos, seguramente al rato se le olvida.

Tal vez sea la brecha generacional, tal vez que yo sea un poco estrecha de pensamiento ó simplemente el hecho de que ser padres nos cambia totalmente la visión de las cosas y nos hace madurar; pero el shock que éstos huercos me provocaron me hizo recordar cómo eran las cosas durante mi infancia. Me acordé de un detalle cuando estaba en quinto grado de primaria en el que mi madre me puso una regañiza de Jesús y Padre Nuestro. Todas mis compañeras tenían sus cuadernos llenos corazones con los nombres del primo ó del vecino que les gustaba, yo nunca lo hice porque simplemente tenía muy claro que ésas cosas eran para "mayores", al menos éso me habían enseñado. Pero un mal día se me ocurrió dibujar en uno de mis blocks un corazón que sólo decía:



Por ese simple e inocente dibujo me quedé unos cuántos días sin salir, sin dinero el fin de semana y lo más detestable: la burla de mis hermanos! Ah cómo sufrí. Pero hoy en día las cosas han cambiado mucho, los niños nacen más despiertos y los medios de comunicación ayudan otro poco a que en toda familia tengamos nuestros infantes precoces. Estaba viendo en una telenovela mexicana, una escena dónde un hombre joven se va a su recámara con su prometida (una chica muy moderna y open mind), y una niña le pregunta a su tío por qué la otra novia (una muchacha muy seria y bondadosa) que tenía éste muchacho nunca subió también a su recámara. Casi se me salen los ojos de la impresión cuando el tío le contesta "por tonta nunca subió!".

Esta es la cultura que se transmite hoy en televisión por poner sólo un ejemplo al azar, pero hay muchos más medios difundiendo toda clase de situaciones "actuales" y "modernas", para después andar lidiando en foros de discusión ó iniciativas de ley sobre jóvenes criminales que se convierten en ésto gracias a una sexualidad permisiva que luego no saben controlar y se les va de las manos. Y no es que sea mojigata, pero una cosa es informar y guiar a los hijos, y otra muy distinta es darles el camino al libertinaje. En fin, todavía me falta mucho por ver y hacer con mis querubines, Dios me pesque confesada!



Au revoir!

3 comentarios:

fairy* dijo...

oups! pss de vdd q tienes razón.... yo tengo 26 años y a veces me pongo a hacer cuentas y digo...si dentro de 4 años (2010)pienso tener 1 hijo....cuando ese baby tenga 10 años estaremos en el año 2020!!!! q cosas!!! q miedo!!!imaginate lo q verá o etc......
Porque aunq la educación viene de casa, pss toda la informacion externa quieras o no....como mama te hace mas dificil el trabajo......

Saludos*

adivinas? dijo...

Tu no has cambiado
Sigues siendo la misma persona dulce y carinosa de siempre
Al menos en los ultimos 15 anios
Besos y abrasos
Te imaginas quien soy?

Chiva Congelado dijo...

Uff, y espérate a que lleguen a la adolescencia...

Lo más importante, creo yo, es inculcarles valores. Claro que como todavía no tengo hijos probablemente lo vea mucho más fácil de lo que es en realidad.