febrero 23, 2011

Crónica de una operación anunciada

Por fin se dignó la sanidad suiza a operarme mi menisco roto. Después de un mes de dimes y diretes entre el hospital y el especialista, que no se ponían de acuerdo para una darme una fecha en concreto, pudimos encontrar la de ayer para tal efecto.



Siempre supe que la artroscopía de menisco era una cirugía menor que no necesitaba pre y post hospitalización, por lo que pensé que era 'pan comido' y algo fácil de aguantar. Lo que no imaginé, ni en sueños, fué lo estresante que este detalle conlleva y lo doloroso que es.


Llegamos el maridis y yo ayer por la mañana, muy temprano al hospital. En menos de una hora ya estaba yo en la sala pre-operatoria llena de cables y artilugios por toda mi inmensa geografía corporal. Electrodos, catéteres, gorra, horquillas y un sinfín de etcéteras. Aquello llevó al menos una hora y quien se ocupó de todo fué un enfermero no mayor de 25 años; sufrí mucho con mi pudor hecho trizas al imaginar lo que estaría pensando el jovenzuelo al ver semejante espectáculo bajo las sábanas que me cubrían. My goodness! no recuerdo haber pasado tanta vergüenza como en ese largo rato.

Luego llegó el anestesista, un doctor joven y muy jocoso, que me inspiró confianza desde el primero momento. Me preguntó mi lengua materna y se disculpó por no dominarla, yo muy atenta le pregunté si prefería que habláramos en inglés a lo que aceptó de inmediato.

Otra media hora en lo que me ponía la anestesia espinal (local) que haría dormir el sur de mi hermoso cuerpo de uva. Me felicitó por la flexibilidad -o lo que queda de ella- con la seguía sus instrucciones y hasta me comentó asombrado que algunas personas delgadas no eran capaces de "doblarse" con la facilidad con la que yo lo hice para buscar "the right place" (sic) de mi espina dorsal.

Después de aquellos case 90 minutos en la sala pre-operatoria, mi impaciencia comenzó a hacer estragos y sentí unas ganas terribles de llorar. No sentía mis piernas, el hormigueo inicial había cesado y de plano no sentía nada salvo un calor indescriptible en la parte baja de mis caderas. De pronto una lágrima se me cayó, pues me sentí indefensa a merced de aquel ejército de enfermeros y doctores que entraban/salían del diminuto espacio en que se encontraba mi camilla.



Y es que aparte del efecto contundente de la anestesia, tenía los brazos como crucifijo atados a los lados con las máquinas que leerían mis signos vitales, amén de la sonda que me proveeía de oxígeno y lo incómoda que es. Ahora si que mi integridad física estaba bajo el control de terceros y eso, el no se independiente en lo vital, me pone muy mal.

Al fin llegó el momento de entrar en quirófano, pero la angustia no terminó ahí. Otra media hora más mientras la gente preparaba la "tienda de campaña" que me salvaría de ver como aquellos trabajadores del cuerpo humano, repararían mi rodilla. El enfermero joven me preguntó si me gustaría escuchar música y de qué tipo, yo muy 'nice' le dije 'pop-rock' y pareció no entender porque me dijo "algo así como Robbie Williams?".

Me puso lo peor de la discografía del polémico inglesito -nada de Rock DJ por aquello de que me evocara la carnicería del videoclip- sino algo muy estridente que nunca le había escuchado y que me puso más nerviosa de lo que estaba. Solo escuché algunos segundos y enseguida le pedí que me retirara los audífonos. Las conversaciones de los asistentes de cirugía fueron más entretenedoras.



Me trasladaron al cuarto de recuperación enseguida de vendarme la pierna, a la que por cierto habían escrito con rotulador Esterbrook las iniciales OP (operar) no fuera a ser que me operaran la buena, ja ja ja. Ahí solo estuve aproximadamente media hora.



La doctora que me operó, contrario al resto del equipo, ni siquiera se acercó a presentarse o saludar. Como un dios que baja del Olimpo, se presentó cuando todo estaba a punto: llegó, operó y salió como... un dios que sube de nuevo al Olimpo. Quince minutos y listo! salió entre penumbras así como entró y yo, yo sin verle ni la sombra.

Ya en mi cuarto, -media hora después de terminada la intervención- una enfermera me llevó la comida y me comentó de los tres puntos que debería de cumplir antes de darme el alta (WTF?!): haber comido, no tener dolor y haber orinado. Creo que fueron suficientes el primero y último punto porque, 45 minutos después de los sacrosantos alimentos, ya estaba yo caminando -agarrada de las paredes- hacia el estacionamiento para irme a casa. Claro que no sin antes haber recibido la visita de la doctora para darme instrucciones post-operatorias, algunos analgésicos y las imágenes de mi operación impresas en papel "glosy" a petición mía.



Y yo que me imaginaba que, como en un capítulo de House MD o Grey's Anatomy, saldría en silla de ruedas con el equipo médico detrás mío hasta le entrada del nocosomio. Nehh! Esto si que es el Viejo Mundo señores.

Por supuesto que sentí mucho dolor al caminar, pero lo bueno estaba por comenzar al llegar a casa, ahí si que sentí lo que es "amar a Dios en tierra de indios". El dolor fué in cresendo y el efecto de los analgésicos nomás brilló por su ausencia. Ya no quiero ni relatar lo que sentí al subir las escaleras hacia mi cuarto, toda una odisea que pareció una eternidad. ♬♬ Pasito tun tun, ♬♬ pasito tun tun ♬♬

Hoy han pasado más de 24 horas y, lo que en un principio fué desesperación y dolor indescriptible, ya parece que va cediendo camino a la sanación. Me muevo con un poco más de agilidad y puedo apoyar mejor mi rodilla aunque no del todo pues sigo asiéndome de barandales, muebles y paredes porque todavía me tiembla balanceándose a los lados cual maraca rumbera.

Sé que todo irá mejorando con el paso de los días, confio en mi actitud de salir pronto del pasito tun tun y el próximo martes volveré al gimnasio a comenzar de nuevo. Decreto y me convenzo a mi misma que éste no es mas que otra de las tantas piedritas en el camino que haré a un lado. No volveré a ser la misma de antes, sino mejor, porque esto me dará más fuerza para cuidar mi cuerpo si quiero seguir siendo la mujer activa que hasta ahora fuí.

Agradezco sus mensajes de aliento en Facebook, Twitter y E-mail; porque sé que todos estan llenos de la buena vibra que me permitió vencer mis miedos y mis propias limitaciones. Gracias a todos!

Au revoir!

7 comentarios:

NN dijo...

Sigue en recuperacion, cuidate y muchos saludos ¡

Engel Dafnè dijo...

Eres unica!

Claudia dijo...

Keru, deseo de todo corazon que te mejores rapido y que el dolor no sea tanto :) un abrazo grandote

Clau F

camachor dijo...

Espero que te dure poco la rehabilitación y estés lista bien rápido, con tu rodilla nueva. Que te mejores y saludos departe de todos. tqm.

Mimi dijo...

Holaaaaaa Kerucita!
Ya te ando leyendo otra vez y me encuentro con la noticia que te operaron tu rodilla!
Pues paciencia y echale ganas..
que te mejores pronto
Mimi

ceronne dijo...

cômo va la recuperaciôn Keru? Ya tomando menos analgésicos, no? o al menos ya son menos necesarios que la inicio, espero.

Cuando mencionaste lo de la anestecia recordé cuando me tocô hace mâs de 6 años; esa vez sentîa heladas las piernas, tanto que empecé a temblar y mejor me durmieron completamente :P

Vas a ver que después de la recuperaciôn vas a estar excelente.

Alejandro dijo...

Recuperate pronto!
Tenoa mucho sin leer uno de tus posts... saludos!