enero 28, 2010

Mexican combat rat


Timmy nació en Monterrey el 9 de septiembre del 2009, pero llegó a nuestra casa luego de cruzar el charco, el 27 de diciembre. Era ya un bebé mimado por su tía Nancy y su familia mientras estuvo de aquel lado, al que no le gustaba que sus diminutas patitas pisaran el pasto. Solo de verle con esos ojazos azules y su piel café clara, nos ganó el corazón a todos.

Zara, la más emocionada, desde el primer momento lo cargó en sus brazos para no soltarlo más. Christof, en un principio miedoso de sus filosos dientes de leche, reía nervioso con muchas ganas de agarrarle sin llegar a hacerlo... hasta hace una semana. Ahora, es su compañero de juegos y a la hora de hacer la tarea, Timmy se sienta en su regazo mientras mi querubín cumple con sus deberes escolares sin interrumpirle pues se queda profundamente dormido.

El maridis se negaba terminantemente a tener una mascota, sobre todo un perro, conocía bien el trabajo que implica pues durante algún tiempo convivió con dos gatos que le hicieron la vida un poco difícil. Pero Timmy supo ganarse su afecto y su dedicación, ahora lo saca a pasear y a tratar de enseñarle a hacer sus necesidades. Cuando llega del trabajo, es el primero en correr a la puerta cuando escucha la llave dar vuelta en la cerradura, inmediatamente salta, mueve la cola y se para en su pierna esperando que lo cargue.

Yo también tenía mis reservas sobre la adquisición de un animal doméstico, aunque siempre tuve claro que, de decidirnos, sería un perro. Desde niña aprendí a convivir con los canes pues siempre hubo uno en casa, aunque el dueño oficial de los que tuvimos, fué siempre mi hermano mayor. La pereza que me caracteriza para los quehaceres domésticos, me hacía negarme por completo a tener 'otro miembro' que me diera mas trabajo.



Me conozco bien, sabía que de tener un cachorro, lo mimaría y querría a más no poder. Y así fué, Timmy es mi nuevo bebé y no puedo evitar cargarlo y abrazarlo cada que puedo. A veces, lo acuesto conmigo cuando veo mi novela y, aunque al principio juguetea un bien rato, se acurruca entre mi hombro y mi cara para dormirse mientras le acaricio la espalda.

Timmy cree que es uno más de mis hijos, quiere mucho a Zara y a Christof, siempre y cuando no se me acerquen o no vea que les hago cariños. Si se da cuenta, corre hacia donde estemos y con las patitas delanteras les empuja para separarles de mi como diciendo "es mía, es mi mamá!". El otro día nos sorprendió a todos cuando, después de terminar secarle el cabello a Zara, agarró el cepillo con el hocico y me lo trajo. Pensando que quería jugar, le aventé lejos su mono de peluche, pero el volvió a agarrar el cepillo y lo dejó caer en frente mío. Inmediatamente se puso de espaldas, claro, para que lo peinara a él también. Mi marido estaba con los ojos cuadrados, nomás de verlo.

Sus platos de agua y comida están bajo la banca de la mesa de la cocina, éstos permanecen ahí todo el día, pero él solo come cuando nosotros estamos sentados a la mesa comiendo también y
jamás nos pide de nuestra comida. El maridis le hizo una caja de madera a manera de baño, que llenamos con periódicos y encima ponemos un pañal especial para perros, a finales de la semana anterior aprendió bien a hacer pipí ahí. El excremento todavía es un problema, porque lo deja donde le gane el esfínter, pero todavía no es tan terrible la cosa porque es duro y no huele.



Desde antes de su llegada me había preparado con lo más escencial, entre otras cosas, con una bolsa llena de juguetes para perros de su tamañito. Además, Nancy lo trajo con un peluche que, hasta ahora, es su inseparable amigo; tanto, que no le gusta que nadie lo agarre. Esto ha hecho que no le llamen la atención los zapatos y otras cosas para morder o destruír, fiuuu! Toda una maravilla, puesto que los perros que tuve de soltera, me echaron a perder algunos pares de mis mejores zapatos.

Como quiera ha hecho sus travesurillas, como morderme mis muñequitos de madera del nacimiento navideño, desenrrollar alguno que otro rollo de papel ó hacer pedacitos algún cartón. De ahí que mi maridis lo re-bautizara como Mexican Combat Rat!

Timmy duerme siempre en su cama, encerrado en la cocina, su reloj biológico lo hace irse solito apenas dar las nueve de la noche. Nunca de los nuncas ha llorado durante la noche y, cuando salimos y lo dejamos también ahí encerrado, permanece acostadito hasta que lleguemos a abrirle de nuevo la puerta. Su lugar favorito de la casa, es debajo del sanitario de la parte de arriba porque es ahí donde el suelo está más calientito, también es ahí donde lleva todos sus juguetes o los peluches que les roba a Zara o a Christof. Los peluches son su debilidad.



Le gusta bailar con Zara, brinca y se mueve de un lado a otro al ver a la niña al ritmo de la música. En los trayectos en al auto, permanece en su bolsa quietecito y también duerme la mayor parte del tiempo. No le gusta su cadena para caminar, ni el baño, ni elfrio. Pero hoy nos dimos cuenta que, a pesar de los friolento, la nieve lo cautivó tanto que camina en ella dando saltitos para ver sus huellas.

Nuestro Timmy es una maravilla, sé que le falta mucho por aprender pues apenas es un bebé y el clima por éstos lados no ayuda mucho, pero desde su llegada la dinámica familiar ha cambiado mucho en casa. Cuando recién llegado, me dió risa el comentario de mi amigo Luismi felicitándonos por el 'nuevo miembro de familia', pero hoy entiendo perfectamente de lo que hablaba. Timmy no solo se cree otro niño, realmente lo es para todos nosotros y cada dia que pasa le amamos más. Todo gracias a mi hermano y mi Inge del alma.

Sean felices también!

7 comentarios:

NN dijo...

Al leer tu relato tambien me dan ganas de tener una mascota, yo igual que tu le saco la vuelta ya que implicaria mas trabajo, pero creo que da muchicisimas alegrias ademas nuestra hija lo ha pedido mucho, a ver como nos va.

saludos ¡

Roberto dijo...

Es la ventaja de un perro chico, cuando hacen sus gracias no es tanto el escandalo por limpiar, espero sea un perro bien portado y no ladre mucho porque de casi todos los chihuahuas que he conocido, casi todos ladran bastante hasta al ver una mosca. El ultimo que yo tuve fue hace 16 anios en Mexico y era un rat terrier. Saludos Keru, que siempre te he conocido por Keru! :P

Florecita Rockera dijo...

jajajajaja, que buen nombre!

escribes bieeeeeen cerquita del corazón. :D

Ivi dijo...

hola Keru...oye, también debes ir a la escuela de perros? no sé si es obligatorio con los pequeñitos. Aqui en casa andamos viendo la raza, aún no nos decidimos... saludos

BRENDA dijo...

Qué lindo Keru!
Me encantan los perritos pero lamentablemente no podemos tener porque pueden causar una alergia a mis nenes que son propensos a eso.
Pero si más adelante el pediatra lo autorizara, lo tendríamos de mil amores!
Un abrazo fuerte y un cariñito para Timmy

Bebita

Anónimo dijo...

Hola Keru una question con que documentacion lo entraron a Suiza, fue mucho rollo??? esta precioso.

Anónimo dijo...

soy mari es muy bonita la historia pero tambin saber de nuestros antapasados de como vivian aunque en la escuela me pedian hacerca de los niños heroes de como murieron pero casi no nos decian nada y ahora me he dado cuenta de como es en ralidad la historia peroaun sigue siendo muy bonta y el maestro apolonio que me esta dando historia casi no sabia pero ahora ya se y me gusta su clase y es muy interesante