
El Dr. Marcos Campuzano, neuropsiquiatra y co-autor del libro Sueños junto a la periodista Fernanda Tapia, lo explica así:
Al dormir y entrar en estados profundos del sueño, debemos desconectar la corteza motora, que es la que envía señales a los músculos para movernos. De no ser desconectadas estas áreas cerebrales, actuaríamos los sueños como ocurre con los sonámbulos.
Esta 'desconexión' no es un switch ON/OFF. Sucede de manera paulatina y baja la actividad en las áreas cerebrales para movernos. También desconectamos las áreas sensitivas del cuerpo, pero algunas sólo a nivel parcial, pues no podríamos quedar indefensos ante el entorno.
Hay momentos al dormir en que sentimos ansiedad, representada por las pesadillas y, al salir del sueño profundo, aún no hemos reconectado las áreas motoras y sensitivas. Al despertar en parte, y no tener sensación sobre nuestro cuerpo, lo que percibimos es 'nuestro no cuerpo' y lo evocamos como una caía. Mi abuela lo describía como "se me trepó el muerto", término conocido también como "parálisis del sueño".
Esto me lleva a pensar en dos cosas: en primer lugar que, para que haya una explicación científica de éste fenómeno, es común en la mayoría de las personas. Y, segundo, que no todos los sueños tienen interpretaciones mafufas que revelen parte de nuestros secretos más íntimos u oscuros. Así de simple.

























