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mayo 02, 2011

Cachivachenado


El otro día me dió algo de pena el comentario de alguien en Twitter sobre si había cambiado mi blog por la página del pajarito azul. La verdad es que en casa hemos estado muy ocupados tratando de limpiar a fondo la casa, deshaciéndonos un poco del viejo hábito de acumular cosas a través de los años.

Este 2011 cumplimos 10 años de vivir en nuestra casa y, casi sin notarlo, habíamos estado acumulando cosas, cositas y cosotas en todos los rincones de mi jacalito. La verdad es que no había orden a la hora de guardarlas, había cosas regadas de todo tipo en todo lugar, amén de aquellas que en muchos años ni siquiera habíamos usado ni extrañado y que, por lo tanto, deberían de pasar a mejor vida.

Cuando hicimos un recuento de lo que teniamos que tirar, notamos tristemente que solo unas muchas bolsas de basura no serían suficientes. Nos encontramos con muebles, equipo deportivo, ropa, accesorios del hogar y el jardín, un sinfin de maletas inservibles y muchos, muchísmos juguetes que solo ocupaban un espacio sin uso alguno.

Y es que la casa tiene muchos rinconcitos ideales para ir amontonando cachivaches, como el hueco debajo de las escalera o el cuartito en el sótano que originalmente debería ser un baño, lo que se convirtió en un paraíso para algo parecido al Síndrome de Diógenes.

Por eso, y porque mi cabecita nunca está quieta, se me ocurrió la idea de aprovechar las vacaciones de Pascua para vaciar esos rincones infernales, atestados de mugres sin valor práctico.

Primero habíamos pensado en llevar -sin pedir dinero a cambio- algunos de los muebles y enseres en buen estado a algún local de venta de artículos de segunda mano, pero los muy listilos nos querían cobrar por ello, como si no fueran a ganar dinero con nuestras cosas! Lo descartamos por completo.

En segundo lugar pensamos en llevar las cosas en nuestro propio coche a las plantas de basura especializadas en reciclaje y descomposición ecológica. Ahí cobran por peso, pero nos quedaba algo lejos; eso sin contar la mil vueltas que tendríamos que dar y el riesgo de que algunas no cupieran en el auto.

No nos quedó otro remedio que rentar un contenedor (que al final fueron dos), método mucho más práctico pues lo traen y se lo llevan, aunque el costo si fué algo elevado. Pero no había otra opción.

Estos contenedores también tienen su chiste pues no se puede tirar de todo, por ejemplo las cosas de cerámica y la basura orgánica no están permitidas. Como están a la intemperie, se deben cubrir en caso de lluvia so pena de pagar una multa por entregar el contenedor húmedo. Lo mismo aplica si se encuentran los materiales prohibidos, así que hay que tener mucho cuidado.

Nos costó mucho deshacernos de algunas cosas con cierto valor simbólico como los juguetes o la ropita de cuando los niños eran bebés o la colección de revistas tipo Muy Interesante que el marido había guardado celosamente desde su adolescencia. Pero hicimos de tripas corazón y, aunque nos quedamos con una que otra cosita, con la pena del mundo... al tambo fueron a dar.

El primer día, en menos de cuatro horas, llenamos el contenedor. Nos dió el soponcio porque todavía faltaban más de la mitad de cosas por tirar del ático, asi que el maridis habló a la empresa y le dijeron que el contrato especificaba que lo que se cobra es el peso de la basura, que el número de contenedores y fletes de los mismos no causaba costo alguno. A las pocas horas llegó el segundo tambo.

Me sorprendió mucho ver que solo una persona es la que realiza ese trabajo, pues el camión en el que se transportan los contenedores está completamente automatizado. Lo que me sorprendió aún más, fué que ésta persona era una mujer.



Por fin la semana pasada terminamos, también aprovechamos para hacer orden y darle lugares específicos a las cosas y que no haya de todo por todas partes. Eso ayuda mucho puesto que la memoria ya nos falla un poco y luego andamos buscando como locos por todos los rincones.

Hoy por hoy, mi casa está como siempre soñé: limpia y ordenada. La sensación de saber que cada cosa esta en su lugar y que no si tiene más de lo que se necesita, es inmensamente gratificante. Espermos que en los próximos no tengamos que hacerlo de nuevo, porque la edad ya no nos dará para mucho, ja!

Feliz inicio de semana!

marzo 03, 2011

Miradas...

Hoy estaba en la fila de una tienda para pagar una ropa y era el turno de la mujer delante mío, de pronto ella volteó y nos miramos de frente. Acto seguido, recorrió toda mi humanidad empezando por el cabello.

Siguió deslizando hacia abajo su mirada y se detuvo primero en mis anteojos, luego un poco mas abajo poniendo sobrada atención en mi collar que -dicho sea de paso- está hermoso. Su recorrido viborezco continuó por mi cinturita de gallina preñada, sin parar, hasta llegar a mis botas de ante negro.

La cosa no terminó ahí, me intimidó de tal manera que mi primera reacción fué voltear hacia otro lado, sonrojándome al sentirme víctima ante aquella invasión total a mi pudor. Pero no, no me dejé vencer por mi timidez y mis complejos de 'fea y gorda' que según yo, ya he superado.

Al terminar en mi calzado aquel viaje visual e inquisidor de la mujer, volvió su mirada de nuevo a mi rostro y... la encaré. No despegué mis ojos de los suyos y enseguida comencé a hacer exactamente lo mismo con ella.

Mi altura, superior a la de ella, me permitió verla hacia abajo. También recorrí todo su 'outfit' y también me detuve en ciertos detalles suyos. Su expresión dejó de ser altanera y soberbia, para convertirse ahora en la víctima de mis ojos.

Vi claramente como sus mejillas se sonrojaron, vi cómo su mirada se disparó al suelo y cómo se incomodó al ver volteada su tortilla. En ningún momento dejé de verla, me sostuvo un poco la mirada pero ahora su timidez sorprendida no la dejó escuchar cuando el dependiente le repitió varias veces el total de su compra esperando el pago.

Fui yo la que, con la misma mirada inquisidora suya, le dije "señora, le están hablando". Tan nerviosa estaba que, también se lo tuve que repetir igual que el empleado.

Pagó y se fué, siempre con la mirada baja. Yo, me quedé sonriendo, seguro lo pensará dos veces la próxima ocasión en que quiera escudriñar de esa forma tan grosera y obvia a otra persona detrás suyo.

Viernes chiquito, que lo disfruten!

febrero 23, 2011

Crónica de una operación anunciada

Por fin se dignó la sanidad suiza a operarme mi menisco roto. Después de un mes de dimes y diretes entre el hospital y el especialista, que no se ponían de acuerdo para una darme una fecha en concreto, pudimos encontrar la de ayer para tal efecto.



Siempre supe que la artroscopía de menisco era una cirugía menor que no necesitaba pre y post hospitalización, por lo que pensé que era 'pan comido' y algo fácil de aguantar. Lo que no imaginé, ni en sueños, fué lo estresante que este detalle conlleva y lo doloroso que es.


Llegamos el maridis y yo ayer por la mañana, muy temprano al hospital. En menos de una hora ya estaba yo en la sala pre-operatoria llena de cables y artilugios por toda mi inmensa geografía corporal. Electrodos, catéteres, gorra, horquillas y un sinfín de etcéteras. Aquello llevó al menos una hora y quien se ocupó de todo fué un enfermero no mayor de 25 años; sufrí mucho con mi pudor hecho trizas al imaginar lo que estaría pensando el jovenzuelo al ver semejante espectáculo bajo las sábanas que me cubrían. My goodness! no recuerdo haber pasado tanta vergüenza como en ese largo rato.

Luego llegó el anestesista, un doctor joven y muy jocoso, que me inspiró confianza desde el primero momento. Me preguntó mi lengua materna y se disculpó por no dominarla, yo muy atenta le pregunté si prefería que habláramos en inglés a lo que aceptó de inmediato.

Otra media hora en lo que me ponía la anestesia espinal (local) que haría dormir el sur de mi hermoso cuerpo de uva. Me felicitó por la flexibilidad -o lo que queda de ella- con la seguía sus instrucciones y hasta me comentó asombrado que algunas personas delgadas no eran capaces de "doblarse" con la facilidad con la que yo lo hice para buscar "the right place" (sic) de mi espina dorsal.

Después de aquellos case 90 minutos en la sala pre-operatoria, mi impaciencia comenzó a hacer estragos y sentí unas ganas terribles de llorar. No sentía mis piernas, el hormigueo inicial había cesado y de plano no sentía nada salvo un calor indescriptible en la parte baja de mis caderas. De pronto una lágrima se me cayó, pues me sentí indefensa a merced de aquel ejército de enfermeros y doctores que entraban/salían del diminuto espacio en que se encontraba mi camilla.



Y es que aparte del efecto contundente de la anestesia, tenía los brazos como crucifijo atados a los lados con las máquinas que leerían mis signos vitales, amén de la sonda que me proveeía de oxígeno y lo incómoda que es. Ahora si que mi integridad física estaba bajo el control de terceros y eso, el no se independiente en lo vital, me pone muy mal.

Al fin llegó el momento de entrar en quirófano, pero la angustia no terminó ahí. Otra media hora más mientras la gente preparaba la "tienda de campaña" que me salvaría de ver como aquellos trabajadores del cuerpo humano, repararían mi rodilla. El enfermero joven me preguntó si me gustaría escuchar música y de qué tipo, yo muy 'nice' le dije 'pop-rock' y pareció no entender porque me dijo "algo así como Robbie Williams?".

Me puso lo peor de la discografía del polémico inglesito -nada de Rock DJ por aquello de que me evocara la carnicería del videoclip- sino algo muy estridente que nunca le había escuchado y que me puso más nerviosa de lo que estaba. Solo escuché algunos segundos y enseguida le pedí que me retirara los audífonos. Las conversaciones de los asistentes de cirugía fueron más entretenedoras.



Me trasladaron al cuarto de recuperación enseguida de vendarme la pierna, a la que por cierto habían escrito con rotulador Esterbrook las iniciales OP (operar) no fuera a ser que me operaran la buena, ja ja ja. Ahí solo estuve aproximadamente media hora.



La doctora que me operó, contrario al resto del equipo, ni siquiera se acercó a presentarse o saludar. Como un dios que baja del Olimpo, se presentó cuando todo estaba a punto: llegó, operó y salió como... un dios que sube de nuevo al Olimpo. Quince minutos y listo! salió entre penumbras así como entró y yo, yo sin verle ni la sombra.

Ya en mi cuarto, -media hora después de terminada la intervención- una enfermera me llevó la comida y me comentó de los tres puntos que debería de cumplir antes de darme el alta (WTF?!): haber comido, no tener dolor y haber orinado. Creo que fueron suficientes el primero y último punto porque, 45 minutos después de los sacrosantos alimentos, ya estaba yo caminando -agarrada de las paredes- hacia el estacionamiento para irme a casa. Claro que no sin antes haber recibido la visita de la doctora para darme instrucciones post-operatorias, algunos analgésicos y las imágenes de mi operación impresas en papel "glosy" a petición mía.



Y yo que me imaginaba que, como en un capítulo de House MD o Grey's Anatomy, saldría en silla de ruedas con el equipo médico detrás mío hasta le entrada del nocosomio. Nehh! Esto si que es el Viejo Mundo señores.

Por supuesto que sentí mucho dolor al caminar, pero lo bueno estaba por comenzar al llegar a casa, ahí si que sentí lo que es "amar a Dios en tierra de indios". El dolor fué in cresendo y el efecto de los analgésicos nomás brilló por su ausencia. Ya no quiero ni relatar lo que sentí al subir las escaleras hacia mi cuarto, toda una odisea que pareció una eternidad. ♬♬ Pasito tun tun, ♬♬ pasito tun tun ♬♬

Hoy han pasado más de 24 horas y, lo que en un principio fué desesperación y dolor indescriptible, ya parece que va cediendo camino a la sanación. Me muevo con un poco más de agilidad y puedo apoyar mejor mi rodilla aunque no del todo pues sigo asiéndome de barandales, muebles y paredes porque todavía me tiembla balanceándose a los lados cual maraca rumbera.

Sé que todo irá mejorando con el paso de los días, confio en mi actitud de salir pronto del pasito tun tun y el próximo martes volveré al gimnasio a comenzar de nuevo. Decreto y me convenzo a mi misma que éste no es mas que otra de las tantas piedritas en el camino que haré a un lado. No volveré a ser la misma de antes, sino mejor, porque esto me dará más fuerza para cuidar mi cuerpo si quiero seguir siendo la mujer activa que hasta ahora fuí.

Agradezco sus mensajes de aliento en Facebook, Twitter y E-mail; porque sé que todos estan llenos de la buena vibra que me permitió vencer mis miedos y mis propias limitaciones. Gracias a todos!

Au revoir!

enero 17, 2011

Hoy voy a cambiar


Muchas cosas pasaron en los últimos siete días. Entre ellas mi cita para checar la lesión de mi rodilla ya con el especialista que, por estos rumbos, se les conoce como ortopedista (en México me hubiera visto un traumatólogo).

La consulta me sacó de quicio porque, nomás verme la Dra. me comentó que mi problema de menisco se debe al sobrepeso, así sin ver las imágenes de la resonancia magnética que yo misma le entregué minutos antes de que me atendiera. Me tiró un rollazo sobre que mis meniscos están desgastados y muy débiles por el mismo problema y que solo bajando los kilos que me sobran, volvería a estar mas o menos bien.

La dejé hablar para luego comentarle que lo mío habría sido un accidente haciendo ejercicio, precisamente tratando de bajar de peso por un diagnóstico de pre-diabetes que me había dado mi médico familiar. Un poco enojadilla, le dije que no estaba dispuesta a esperar un año hasta adelgazar lo necesario, para no sentir el dolor que me produce el caminar o simplemente moverme. Que yo estaba enterada, porque me había documentado al respecto, de la operación que necesitaba y que si ella no lo consideraba necesario, yo misma buscaría a otro pofesional para que me la practicara.

En este punto, la señora se quedó calladita y fue entonces que me sugirió la artroscopía, me dió risa porque al final lo dijo como si hubiera sido idea de ella. Su asistente me hizo firmar un documento donde no se hacen responsable de alguna mala práctica y prometió hacerme llegar en breve y por escrito, la fecha para entrar al quirófano. Hoy hace 12 días de aquella entrevista y todavía no he recibido nada. Sigo tomando analgésico y desinflamatorios diaramente. Agghhh!

La semana pasada también estuve con la nutrióloga, al fin!!! Fue en el mes de septiembre cuando mi médico familiar tramitó la cita con la susodicha, en aquella ocasión tardó dos semanas en hablarme para darme la cita para un mes después, dos días antes de la fecha planeada me llamó de nuevo para cancelar porque estaba enferma. Me aseguró que seguiría enferma por tres semanas más y prometió llamarme en noviembre para ponernos de acuerdo. Lo hizo hasta hace una semana.

No me dió un plan dietético, como normalmente conocemos en México, más bien fue una plática en la que me dió indicaciones de los alimentos que debo comer, los que no debo y las cantidades en que debo dosificar los que TENGO que comer. Yo, que soy corta de imaginación, me las tengo que ver negras para inventar platillos con esa información. Jesús del huerto!

Extraño mi México del alma, me enoja escuchar a mi familia regia quejarse del IMSS, cuando yo daría por lo menos un día de vida porque algún médico de acá me tratara como los de esa institución, nefasta para mucho paisanos.

En fin, sigo esperando la fecha de mi intervención quirúrgica, sigo quebrándome la cabeza a diario para combinar alimentos de la forma mas apegada posible a las listas que me dieron, sigo sintiendo el ardor de estómago con tanta pastilla para el dolor y la inflamación, sigo pidiéndole a Dios paciencia. Eso si, la esperanza no muere nunca en mi, a pesar de los pesares.

Esta semana me propuse ser más positivia, olvidarme de lo que no puedo cambiar y haciéndome fuerte para lo que si. Hoy por ejemplo trabajé todo el día, dentro de mis limitaciones, y no me fue tan mal. También jugué con mis hijos, los invité a merendar y me puse al corriente con la lavadera de ropa. Volví a mis cenas de vegetales y empecé a contar las cucharadas de otros alimentos. Si, la vida es dura, pero solo para los que la quieren ver así. Yo, ya no.

Feliz inicio de semana, como el mío!



diciembre 17, 2010

Aventuritas de señoras


Ayer por la mañana me reuní con otras tres paisanas en casa de una de ellas, porque de ahí partiríamos todas juntas a Zurich, específicamente a la tienda de productos mexicanos para surtirnos de lo necesario para cocinar en nuestras respectivas celebraciones navideñas.

Yo estuve un poco bajo estrés porque tuve que ir casi de madrugada a dejar el coche al taller -un taller nuevo para ver si ahí le dan al clavo con el eterno problema de la descarga de la batería- ya que la hora de reunión era a las 8:30 AM. Santas desmañadas Batman!

Llegué haciendo 'safe' casi en punto de la hora pactada, las otras tres ya estaban con un pie dentro del coche de mi comadre Carolina que, como es casi nuevo, sería el que utilizaríamos para nuestras compras mañaneras.

Todo estaba fríamente calculado para volver a tiempo de preparar los sacrosantos alimentos de nuestros respectivos querubines y maridis, mas o menos alrededor de las doce del día.

Una vez en el coche, el cuarteto de viejas locas, ya íbamos haciendo de las nuestras atacadas de la risa cual adolescentes que se van de pinta. Apenas unas cuadras adelante mi comanche nos adivirtió que pararía en la próxima gasolinera porque, aunque el tanque no estaba por vaciarse, "más vale ir seguras y sin sorpresas" nos dijo igual de sonriente.

Se bajó a cargar el combustible (aclaración: en Suiza no existen los despachadores, solo self-service), mientras las otras tres seguíamos en el mismo tono cual guacamayas arrebatándonos la palabra unas a otras.

Risas y más risas, cuando de pronto mi comanche abre la puerta con la cara desencajada casi a punto de llorar y nos suleta un "muchachas, hice una pendejada: le puse gasolina sin plomo". Todas nos volteamos a ver extrañadas, con cara de 'y luego?'. La sonrisa se nos borró por completo cuando terminó la frase.. "es que el coche funciona con diesel!!!".

"Jesús del huerto!" ahora si que ni el Chapulín Colorado podría defendernos!

Muy a su pesar le habló al marido a su trabajo para informarle, como era de esperarse, se escuchó hasta donde yo estaba en el asiento de atrás un "Gottfried Stutz nochmal!", frase muy suiza que quiere decir algo así como "me lleva la que me trajo!". Le dijo de todo y con sobrada razón. Aunque no es por defender a mi comadre, que de tonta no tiene un pelo, pero es natural que si siempre había usado coches de gasolina, algún día tendría que pasar algo así al cambiar de tipo de combustible.

Hacía un frío de -6°C, yo la más porque afectada porque con la confianza de vijar en coche no me había arropado adecuadamente para este gélida bajón de temperatura, aún dentro y con el abrigo puesto sentía como el interior del auto se iba enfriando poco a poco y mi cuerpecito de uva... mucho más. Las demás tampoco lo estaban pasando lindo con tanto frío.



Mi comadre, digna representate del género femenino con raíz azteca, le dijo al dueño de sus quincenas que no se preocupara, que ella lo iba a arreglar. Por supuesto su primer pensamiento fué no encender ni mover el coche, se lanzó a pié a un taller cercano acompañada de otra del grupo y regresó con un mécanico y un ayudante.

Al final remolcaron el coche con todas nosotras dentro, auch! pobre carrito remolcador!, y nos llevaron al taller. Ahí, a una rayita de convertirnos en paletas vivientes, nos llevaron a la salita de espera donde luego de media hora, pudimos recobrar nuestros respectivos 36°C corporales.



Por supuesto que desde el principio nos habiamos olvidado de nuestra compras mexicanas, ahora ya más relajadas/resignadas, seguimos las chorcha en el taller. Donde por cierto, ni un cafecito nos ofrecieron, aunque el servicio técnico si estuvo de primera: en menos de dos horas quitaron el tanque del combustible, lo lavaron y ahí mismo lo llenaron -ahora si- con diesel.

Mi comadre había hecho, momentos antes, bromas sobre el gastazo que aquella tontería le iba a generar "ya me puedo olvidar de comprar regalos de navidad para mi familia" nos decía atacada de la risa. Pero se llevó una sorpresota cuando el cajero solo le cobró el equivalente a 500.00 pesos mexicanos. Wow! un pelo de gato considerando lo cara que es la mano de obra en este pais.

Terminamos la mañana en casa de ella, tomando cafecito y comiendo tamales que sobraron del festejo de la Virgen de Guadalupe del domingo pasado, aprovechamos para ultimar detalles de 25 y 31 de diciembre en los que nos reuniremos en tremenda pachangona de rigor para festejar todo junto.

Seguimos con las risas y la carrilla a mi comanche. En punto de las 11:30 AM salimos todas destapadas a hacer comidita para los nuestros.

Lo que pudo haber sido una tragedia, en otras circunstancias, no pasó de ser una anécdota divertida -y barata- que nos dió para toda la mañana... y más. Eso sí, hoy nos fuimos a Zürich muy temprano por la mañana, aunque nos encontramos con ésto:



Esta vez solo fuimos mi comadre preciosa y yo, pero igual nos divertimos de lo lindo, con todo y tormenta... Ah! cómo ingaos no!

diciembre 15, 2010

De precocidades y shocks

El fin de semana pasado mis hijos se fueron a pasarlo con sus abuelos, los llevarían a escoger los regalos de navidad y además al zoológico por lo que los fuimos a dejar el sábado muy temprano. Ese mismo día por la noche, ya en casa, estaba tan cansada que me fuí directo a la cama y me disponía a leer las noticias de México en mi computadora portátil. Pero mi sorpresa fué mayúscula cuando al abrir el navegador me encontré con la página de inicio de un portal de  pornografía. Recordé que la noche anterior lo había visto a él cerrando la computadora, al tiempo que me comentaba que había estado viendo videos en You Tube. Por la confianza que le tengo, y porque nunca antes habia dado muestras de interesarse en el sexo, le creí. Esos dos días que estuvo con sus abuelos me parecieron una eternidad, porque mis ansias de hablar con él eran muchas. Por fin el domingo por la noche, antes de irse a dormir, busqué una oportunidad para estar solos y hablé con él. Ya en el verano de éste año, mi maridis había tenido esa plática "de caballeros" como el mismo Chris le llamó. Por lo que me imaginé que tal vez el niño no estaba preparado para ese tipo de información y en vez de educarlo, le habíamos abierto la caja de pandora. "Salió más caro el caldo que las albóndigas", pensé. Nomás mencionarle el incidente de la computadora, soltó el llanto e inmediatamente lo tranquilicé diciéndole que no lo iba a regañar sino a platicar amigablemente con él. El niño se calmó y comencé con un pequeño interrogatorio de cómo había llegado a la idea de buscar ese tipo de cosas en la red. Su respuesta me dió mucha tranquilidad y seguridad para seguir con el tema. Me explicó que había estado leyendo el libro que yo le compré sobre sexualidad (como apoyo a la plática que había tenido con el padre), escrito ex profeso para los pre-adolescentes a partir de los 9 años. Un texto muy ilustrativo y sencillo, que habla sobre temas muy variados como el desarrollo desde la pubertad, hasta el sexo seguro y la homosexualidad. Muy recomendado por éstos lares, por los propios maestros y psicólogos infantiles. Cuando se lo dimos le explicamos que si le surgía alguna, duda solo tenía que preguntarnos y nosotros trataríamos de despejarle el camino para que pudiera continuar y entender el resto. Al principio no se mostró muy interesado, o al menos eso creímos. El caso es que esa noche que hablé con él, me contó que llegó a un punto en que leía muchas cosas que no entendía, que la misma palbra sexo le parecía complicada porque algunas veces le parecía que se refería a un órgano de cuerpo y en otras se hablaba como una acción. Me dijo también, que se le ocurrió buscar en internet, porque le daba vergüenza preguntarme y que yo pensara algo malo de él. Puff!! por fin, ahi estaba la explicación que tanto rogué porque me diera, en el peor de los casos hasta llegué a pensar que habría sido alguna persona extraña quien le hubiera dado esa idea. Después de aclararle algunas dudas que me cuestionó, le explique que no tiene por qué avergonzarse de hablar ese tema conmigo, que el sexo ni es malo ni es prohibido. Pero... que todo llega a su tiempo y que él es muy joven para prepararse en ese renglón. "Tu ahora eres un niño que debe dedicarse a su estudio y sus deportes, el sexo ya vendrá cuando tengas un poco más de madurez y tiempo para dedicárselo a una pareja. Del acto sexual se conciben los niños y esa es una responsabilidad que a tu edad es muy difícil de cumplir" le dije con la voz casi temblorosa. "Imagínate que dentro de unos 5 años tienes una novia y al no tener la responsabilidad adecuada ella espera un bebé... ¿qué vas a hacer con 15 años y una mujer y un bebé?". Vas a tener que trabajar para mantenerlos, vas a dejar de estudiar, vas a dejar de viajar con nosotros en las vacaciones, te vas a perder de todo lo bonito que tiene la juventud ¿te imaginas?". Gosh! no sé de donde me salió tanto rollo. Yo sola estaba conmovida de pronunciar esas palabras, ¿cuándo había crecido tanto ese niño? ¿cuándo, que no me di cuenta?. Es que no ha crecido mucho! solo tiene 10 años! "Además es muy peligroso que tu visites esas páginas, tu hermana puede estar cerca de ti y ella tiene solo 7 años, no crees que es muy pequeña para ver algo así? le pregunté tratando de ser lo más dulce que mi recio carácter norteño me permitió. El pobre solo me contestó que él también se asustó mucho cuando vió la página, más porque su pene se había puesto en erección y no supo qué hacer. Madre Santa! sentí que la sangre me hervía. En ese momento también le expliqué el por qué de aquella reacción de su cuerpo y parece que él lo entendió porque me dijo con la cabeza baja, que no lo volvería a hacer. Le volvi a recalcar que eso no es malo, que el cuerpo reacciona a esas imágenes que normalmente están hechas para adultos, quienes sí saben qué hacer (y bien que sí!) que en unos años lo entendería mejor y que por ahora lo dejáramos ahí. Me prometió de nuevo que así iba a ser; me abrazó fuerte, me dijo que me quería mucho y me dió las gracias por tenerle confianza. Debo reconocer que me sentí agradecida con la divinidad porque se abrió de capa conmigo, porque supe darle la confianza para que me expresara su sentir y me lo dijera de frente. También agradecida porque, si le dieron click a la página, se puede decir que lo que vió fue algo muy light para los tiempos que corren. El pobre, en su bendita inocencia, solo había tecleado la palabra sex en la barra de la URL esperando encontrar una respuesta; aunque no fue precisamente eso lo que encontró. Tuve que bajar a fumarme un cigarro, las manos todavía me temblaban, el corazón un poco acelerado parecía que se iba a salir de su lugar. No le comenté a mi marido, preferí esperar a calmarme un poco, pues en mi cabeza todavía rondaban todas esas frases que le había dicho a mi hijo. Mi hijo, se me está haciendo adolescente y a veces me pregunto si tendré la sabiduría para saberlo guiar. Me pregunto si podré estar ahí siempre que me necesite, de la forma en qué el me necesite. Porque el conocimiento puede ser muy vasto, pero transimitirlo con la dosis adecuada de sentimiento para producir hombres y mujeres de bien... es una tarea titánica! Al menos, para mí. El apoyo de mi marido es incodicional, él también se esfuerza mucho y siempre compartimos esa responsabilidad, pero el sentimiento masculino respecto a los hijos, es otro boleto. Muy distinto al de una madre. Auf Wiedersehen!

diciembre 14, 2010

Ya va llegando... la Navidá


Ya huele a Navidad... y mucho. Las posadas están en su apogeo y las tienas abarrotadas de "ofertas" esperando asaltar sus bolsillos para hacer felices a los seres queridos. En mi rancho nos llenamos de eventos escolares como Mercados de Navideños, misas especiales y manualidades de los peques que al final serán sus regalos para nostros los padres. El maridis y yo fuimos el sábado pasado por los regalos que el Niño Dios les traerá a mis hijos, sus abuelos y sus tíos, solo pequeños detalles pero que dan mucha lata en encontrar de acuerdo a la personalidad de cada quien.

Al final, mi rodilla quedó hecha polvo, pero con la satisfacción de no tener que preocuparme sino por la cena, que de nuevo será en mi casa. Que bonita es la época decembrina!

Cada vez la tristeza de no estar con los míos va siendo menos, pero la nostalgia de no poder compartir con ellos no se va del todo. Este año me he propuesto reventar mi celular con SMS para toda mi familia regia y atender a la suiza como se debe. A pesar de los pesares.

Estoy contenta, y quisiera transmitir mi alegría a quienes en estos momentos esté pasando momentos difíciles, entre ellos algunos de mis conocidos. Ojalá que el poder místico de éstos días, les fortalezca para salir adelante y no dejarse abatir por los problemas... o las balas!


Salud!

noviembre 24, 2010

Educando a mamá


Durante la repartición de la creatividad, destreza manual y pacienca, seguramente yo estaba papando moscas. Y es que me cuesta mucho echar a volar mi imaginación, cuando de cuestiones artísticas aka manualidades, se trata.

Hoy me reuní con mi comadre del alma y otra amiga, dizque para hacer nuestras respectivas coronas de adviento. En años anteriores la compraba hecha y así no había pierde, pero desde algunas semanas que estoy un poco inmóvil en casa, me ha entrado el gusanito de la decoración y el arte de ser una ama de casa en el sentido estricto de la palabra -versión suiza, claro está.

De hecho, ya la semana pasada comencé por mi cuenta haciendo galletitas navideñas de chocolate, por petición expresa de Zara. La experiencia fue muy divertida y aleccionadora, ja!. Una tradición super arraigada por éstos rumbos, el grueso de la población lo hace siempre con los niños en vísperas navideñas.

Ayer por la tarde fuí al Mercado Navideño más cercano que encontré, pero quedé parada enmedio de tanta chunche festiva no sabía bien a bien, qué ingaos comprar. Ni siquiera sabía cómo eran las bases para la mentada corona, mucho menos lo que lleva en ella.

Tomé varias cosas: esferitas, guirnaldas de perlas que combinaran, algunas piezas de cerámica con motivos alusivos y dos o tres chimistretas más. El marido llegó dizque al rescate y me hizo un comentario que me volvió a dejar en blanco "¿para qué quieres todo eso?, si no es piñata!"

Así que al final dejé todo lo que tenía en las manos y solo me quedé con una cajita de diminutas esferas en un color muy conservador -beige- y unas estrellas de nácar. La dependienta me dijo que las bases para hacer las coronas naturales estaban en la sección de florería y fué ahí donde me dí cuenta que también debería comprar follaje natural: de pino, tuya y piña verde.

Ya en casa de mi comadre, me di cuenta de lo aguafiesta que había sido el comentario de mi media naranja, ellas habían comprado precisamente cosas muy parecidas a las que yo había devuelto a los anaqueles.

Mis amigas, que son muy compadecidas de mi ignorancia doméstica, me ayudaron con ideas e indicaciones de 'cómo debería verse'. El resto lo hice yo mera. Así quedó:


Una de dos: o me estoy volviendo suiza o me estoy haciendo vieja. La cosa es que me está gustando, tanto, que ya tengo la sala llena de cajas para empezar el día de mañana con el arbolito. Otra tarea titánica!

Feliz ombligo de semana!

noviembre 22, 2010

Paciencia desquiciante


Este el próximo miércoles se cumplen tres semanaa de mi lesión en la rodilla y dos de la consulta con mi doctor familiar. El resultado del MRI arrojó que los ligamentos laterales los tengo esguinzados y el menisco interior desgarrado. A simple vista no es nada "grave", pero si mucho muy molesto: no puedo caminar correctamente, agacharme, bajar/subir escaleras, correr o simplemente ejercitarme.

Lo peor no eso, sino que no existe ningún tratamiento médico que me ayude a sanar más rápido de lo que la naturaleza permita, "Tratamiento Conservador" dijo el galeno quien tampoco me dió recomendaciones específicas, más bien me confundió con tantas explicaciones que al final no supe en realidad lo que debía hacer para seguir ese tipo de tratamiento hasta ahora desconocido para mí.

Para lo del menisco, dijo, debo de ejercitar suavemente la rodilla caminando o con algo de bicicleta estacionaria (WTF?!); pero para los ligamentos lo que necesito es reposo. O sea, ni Chana ni Juana. También comentó que puedo moverme con libertad y en ningún momento mencionó reposo absoluto. Medicamentos? solo un analgésico por si hay dolor en "exceso".

Desde entonces estoy en cama lo que más aguanto, que no es mucho, luego salgo solo en casos de fuerza mayor para llevar a mis hijos a sus clases porque el manejar no me produce tanta molestia. En casa, bajo solo a mediodía para preparar algo rápido de comer para mis hijos, pues más de media hora parada me produce mucho dolor y algún principio de trombosis en ambas piernas (por el esfuerzo). Hay días en que de plano no puedo moverme, ni siquiera pararme de una silla o de la cama misma, pero también hay días en que no siento dolor alguno; nomás la molestia de sentir un barrote atravesado en mi rodilla que, dicho sea de paso, no es nada lindo sentirlo.

Aunque me había dado cuenta que guardando reposo eliminaba por completo el dolor, me preocupaba la falta de movimiento en pro de la regeneración del líquido en el menisco, por eso hoy se me ocurrió la idea de llamarle a un doctor amigo de la familia en Monterrey de especialidad traumatólogo. Una segunda opinión nunca sobra, además necesitaba una explicación más amplia sobre las recomendaciones tan limitadas que hasta ahora había recibido.

El señor es dueño de una clínica allá por el rumbo de Cumbres y, a pesar de encontrarse sumamente ocupado, atendió mi llamada de inmediato.


Santas telecomunicaciones Batman! El buen doc me despejó todas mis dudas: me recomendó tomar desinflamatorios y fomentos alternados de agua caliente/fría para ayudar a los ligamentos a tomar su forma más aceleradamente, me indicó no moverme más de lo necesario y, en caso de no haber cambio, sugerir la cirugía a mi doctor familiar de inmediato. Indicaciones que al doctor chocolatero se le olvidaron cuando me mandó a casa con mi cajita de paracetamol.

La verdad es que para mi es un martirio la limitación de movilidad que mi rodilla me provoca, porque una cosa es flojear nomás de ganas y otra es ver mi casa como chiquero nomás porque el cuerpo no me responde como debiera. El pobre del maridis se ha chutado todas estas semanas la limpieza de los lunes, pero hace lo que puede luego de llegar cansadísimo del trabajo. No se le puede exigir más, ya de por sí es un ángel con el solo hecho de intentarlo.

La depre ya empieza a hacer estragos en mi estado de ánimo, mi cabeza le da vueltas a la idea de hacer mis deberes a costa de mi salud, pero un miedo enorme a ponerme peor me impide llevarlo a cabo. Ahora entiendo cómo se sienten los futbolistas cuando sus lesiones los dejan fuera de su "modus vivendi" y la desesperanzadora paciencia de la que uno tiene que echar mano.

Espero que éste sea mi últmo post quejumbroso al respecto, por lo pronto vaya desde aquí todo mi agradecimiento a mi esposo que se la está rifando con la limpieza de la casa y con su paciencia infinita para aguantar ésta gorda neurótica incapacitada. Y también para mi admiradísimo Dr. Benjamín Lozano que, desde el otro lado del charco, dejó colgada a una paciente que atendía en el momento de tomar mi llamada y me dió un respiro de esperanza para aliviar mi desesperada situación.

Esos son mis doctores mexicanos! no podía esperar menos. Ajúa!

noviembre 19, 2010

Sentimientos y pensamientos caninos


Seguramente las personas que tienen mascotas me darán la razón, en cuanto a que los animales domésticos también tienen su carácter. El nuestro, es un perro alegre y cariñoso, pero al mismo tiempo terco y demandante. A la hora de los cariños, nos toca las manos con sus patitas delanteras con tanta insistencia, hasta hacernos rascarle la panza o el lomo por un buen rato. Ay! de ti si no le haces caso, no dejará de insistir hasta lograr su objetivo.

Pero por otro lado también tiene un sentido muy particular para enojarse cuando no se le toma en cuenta, si lo sacamos de un cuarto o de la cocina a la hora de preparar la cena, seguramente hará pipí de coraje en la puerta. Lo mismo sucede cuando recibe un regaño, si no le parece, va y se echa en su cama para no salir ante ningún llamado... por muy cariñoso que sea. Luego se le pasa, pero también tiene su orgullo, se plante delante de uno con su cabeza volteada hacia otro lado pero viendo de reojo como diciendo "estoy esperando una disculpa".

Cuando alguno de mis hijos llora, inmediatamente se les sube al regazo y comienza a lamerle las manos o la cara. Si el niño no se calla, empieza a llorar junto con en él o ella. A la hora de los juegos, él también participa corriendo como loco de un lugar a otro hasta que se le presta atención o se le incluye. El otro día nos sorpendió cuando, mientras Zara y yo bailábamos en la sala, se paró en sus patas traseras y empezó a dar vueltas. Si! estaba bailando también!!!

Timmy cumplió un año el pasado 9 de septiembre, según los que saben, ha entrado en una etapa que en un humano equivaldría a la pre-adolescencia. Se nota en todos esos sentidos que describí anteriormente, pero también en su capacidad de comprensión. El otro día el maridis y yo estábamos haciendo un recuento de los conceptos y palabras que entiende, contamos alrededor de más de 20.

Reconoce los nombres de nosotros cuatro, también el de las habitaciones de la casa como el baño y la cocina, y conceptos como afuera, adentro, abajo, arriba, no, bájate, come, haz pipi, vamos, súbete, a dormir, pelota, palo, agua, ve con..., ven para acá y muchos más etcéteras.

Que lindo es tener una mascota, a mis hijos también les ha dejado mucho aprendizaje, sobre todo el de tener una responsabilidad pues son ellos quienes se encargan también de llevarlo a caminar y hacer sus necesidades. Amén de limpiar cuando al angelito se le ocurre hacerlas dentro de la casa.

Para mi es una gran compañía, más ahora que no puedo ir al gimnasio y paso mucho tiempo sola por las mañanas. Hace tiempo lo dije y ahora lo confirmo: es otro miembro de la familia que, además de las alegrías y la ternura que nos brinda, también nos pone en conflicto entre nosotros como cualquiera.

Adoro a mi Timmy y, a pesar del mucho trabajo extra que representa, no me arrepiento de haberlo aceptado en mi casa cuando mi Inge preferida y mi hermano nos lo regalaron. Que bonito es lo bonito, que no?

Feliz finde!

noviembre 15, 2010

Machos suizos


Hace tres años adquirimos el coche que usamos actualmente. De la marca Chevrolet y uno de los primeros modelos que se comercializaron con éxito por acá, nos encontramos con el problema sobre la tecnología de servicio: eran muy escasos los centros de mantimiento. El maridis encontró una agencia en otro pueblo bicicletero cercano al nuestro y desde el primer servicio quedó fascinado por el precio superbaratísimo que nos cobró.

Como en todo, hubo un 'pero'. Al hombre del taller -el dueño- no le cayó muy en gracia que fuera yo quien llevara el coche y le explicara los detallitos que, adicionales al mantenimiento de rigor, necesitábamos que nos reparara. Nomás verme, aquella primera vez, preguntó por el dueño de mis quincenas.

Le expliqué que en realidad la que hace uso del coche soy yo, pues el maridis se desplaza en tren toda la semana laboral, así que quién mejor que su servilleta para saber de qué llanta cojeaba mi nave, no? Me quise hacer la graciosa comentándole que manejo desde los 14 años y que sé más de autos y motores que mi marido, quien tomó por primera vez un volante a los 30 años. Solo yo me reí.

En fin, el caso es que cada vez que tenía que llevar el coche al taller, el maldito viejo ignoraba mis instrucciones sobre qué arreglarle y me siempre me lo entregaba sin haber tocado esos detalles. Además, me decía que si tenía alguna queja, que se la comentara a mi marido y que luego éste le hablara a él para explicarle. WTF?!

Cuando le comenté la situación al maridis, me explicó que asi hay gente acá, que todavía piensa que ese tipo de cosas son "de hombres". Sobre todo en el área 'rural' en la que vivimos. Me resigné a no nadar contracorriente y me negué a tratar de educar a un viejo decrépito y chauvinista como ése.

Asi pasaron tres años, hasta que me llenó el buche de piedritas y en la última revisión de la semana pasada, le pedí al maridis que fuera él quien llevara el auto y le indicara las mismas cosas que desde hacía tiempo le venía pidiendo arreglar y a mi nomás no me pelaba.

Don Kerubin hizo la cita, cuando colgó se dió cuenta que había olvidado mencionarle lo del coche de repuesto que siempre nos presta para no quedarnos a pié, pero luego pensó en que no era necesario puesto que es algo que nunca varía y decidió no llamarle de nuevo.

Tremenda sopresa se llevó mi pobre marido al dia siguiente cuando, al llegar y entregarle el coche junto con una lista escrita de lo que debería checarle/repararle, le puso tremenda regañiza delante de sus empleados por no haber hecho la petición formal del coche repuesto durante la llamada telefónica.

Don Kerubin, pacifista hasta la pared de enfrente y totalmente shockeado, no dijo absolutamente nada... pero claro que se encabronó por haber recibido semejante trato. Al final del día, tuve que ir yo a recoger el carro y el buen señor me recibió con muy mala cara porque llegué un poco tarde. Y es que al día siguiente era el cumple de mi maridis y tuve que escoger entre llegar tarde al taller o no comprarle su regalo al Rey de la casa. Por supuesto que me valió mother el mecánico loco.

Poco le faltó para ladrarme cuando me vió entrar a su oficina pero, como buen suizo, se calmó para decirme con una sonrisa medio burlona que de la lista de 5 cosas que le había dejado mi marido... solo había hecho tres. "Por falta de tiempo" -me dijo- "dígale a él que me hable mañana por teléfono" chin! otra vez con su móndriga actitud machista!

Le contesté que no había necesidad, que me lo dijera a mi y su respuesta me puso como energúmena -y yo que con poco tengo eh!- "es que yo necesito hablar con alguien que me entienda, con alguien que si hable alemán!" me contestó casi a gritos.

"Si usted piensa que yo no le entiendo, por qué me habla?, me debería hacer señas no?, ya que piensa que soy una idiota" -le dije ya en tono molesto.

"Por mi cabeza nunca pasó esa palabra, mucho menos la dije" me dijo un poco asustado.

"Pues no, no la dijo, pero con su actitud así me hace sentir, o entonces por qué no quiere hablar conmigo, porque soy mujer? Porque tal vez no hable alemán a la perfección, pero de que usted me entiende y yo lo entiendo, no hay duda. Si no, no estuviéramos discutiendo. Ya una vez le dije que si de coches se trata, yo sé más que mi marido y no era broma, SE MUCHO MAS QUE EL y además yo soy la que uso el coche. Dígame de una vez, me llevo mi coche o lo va a tener otro día más para terminar su trabajo?" -ya de la entonación ni aclaro.

"Ashhhh no le digo que no tengo tiempo para terminarlo? Dígale a su marido que me llame y llévese su carro, que yo me entiendo con él. Pero que quede claro que yo nunca le dije idiota" -terminió hablando ya como un manso corderito pero medio fastidiado.

Cuando subí al coche, en tablero del velocímetro había una nota escrita a mano por él dirigida a mi marido "Por favor hábleme por teléfono para aclararle algunas cosas". Aaaggghhhh! Durante el trayecto a casa, puse música tranquila e iba rezando mantras para mantenerme en calma el resto del día. Había resultado contraproducente mi estrategia de mandar al maridis por delante.

Un día después Don Kerubín claro que le llamó y, luego de escuchar las explicaciones tontas de rigor por parte del mecánico loco, le aclaró que desde hacía tiempo que su actitud no le iba gustando. Que el regaño en público del día anterior y luego su insolencia conmigo por la tarde, habían sido la gota que derramó el vaso.

Le dió las gracias por los servicios prestados hasta entonces y le dijo que buscaríamos otra agencia a donde llevar nuestro auto. El día de ayer recibimos la cuenta de "ese" mantenimiento, para nuestro asombro, la cantidad era del doble de lo que normalmente nos cobraba. No reclamamos nada, hoy estoy a punto de pagarla y con gusto, nos salió barato deshacernos de esa lacra!

noviembre 08, 2010

Sana sana, colita de rana


Quería postear algo digno de contar, pero en la última semana no he salido casi de casa y prácticamente ni mi cuarto. La lesión en mi rodilla derecha sigue igual que el miércoles pasado y, aunque el MRI (resonancia magnética) me lo hicieron el viernes, la burocracia del sector salud suizo no me permite saber el resultado hasta dentro de dos días más.

La semana pasada el dolor era insoportable, ni siquiera los analgésico "muy fuertes" que me recetó el doctor, lograban aliviarlo. Pero pasó algo curioso ese mismo día en que vi al doctor.

Estaba yo sentada en la mesa con cara de compungida, sintiendo unas unas punzadas enormemente dolorosas en la dichosa rodilla, Christof se acercó y me dió un beso abrazándome con fuerza. Me preguntó qué tanto me dolía pero ni siquiera le quise contestar, se hizo un poco para atrás y extendiendo sus manitas en el aire en dirección de mi pierna afectada me dijo que él me iba a curar.

Rezó en voz muy baja en su dialecto suizo aquello que dice algo asi como "Heile, heile Säge, drü Tag Räge, drü Tag Schnee,'s tuet mim Schätzeli nümme weh" (el equivalente a nuestro mexicanísimo "sana sana colita de rana, si no sana hoy, sanará mañana"). Movía sus manitas simulando masajear mi pierna, pues no quería tocarla por temor a hacerme más dolor. Me enterneció muchísimo su gesto sanador, que hasta una lagrimita se me salió.

Aunque pueda parecer increíble, me di cuenta mas o menos diez minutos después, que el dolor ya no estaba ahí. La sensación de que algo estaba bloqueando la rodilla no desapareció, pero ya no punzaba y tampoco me dolía al dar el paso. Si, me paré para comprobar que aquello era real.

Al día siguiente por la mañana no tuve ningún problema en levantarme de la cama, tampoco al caminar y eso me dió confianza, me bañé muy tranquila y hasta les hice de comer algo elaborado porque el dolor simplemente no estaba. El crack crack de los movimientos seguía, pero al menos nada impedía que caminara o permaneciera de pie más de una hora cocinando.

Y es que la sensación en mi rodilla es muy rara, es como si algo no estuviera en su lugar y cuando intento apoyarme en esa pierna al principio se tambalea como si el hueso buscara temblando su lugar correcto. De hecho se siente como si tuviera una gelatina entre el fémur y la tibia, pero el temor a dañarles más no me deja apoyarla del todo. Tal vez por eso los músculos de la pierna y la pantorrilla me tiemblan también, ya que los tengo siempre contraídos para hacer el esfuerzo en ellos y no en la rodilla.

Al llegar de la escuela Chirs me preguntó si había funcionado su "curación" del día anterior y yo, para hacerle sentir bien le contesté afirmativamente, pero luego surgió en él la pregunta del por qué sus manos me habían aliviado. Yo solo le contesté que era porque lo había hecho con mucho amor.

Ese día por la noche el dolor volvió a aparecer, tal vez el ajetreo al que me sometí porque no sentír dolor, había sido exagerado. Puse dos almohadas bajo mi pierna y me acosté muy temprano, mi hijo me vió y me ofreció volver a "curarme" con sus manitas. Esta vez me destapó y me masajeó directo en la rodilla, con mucho cuidado, muy suavemente.

Como a eso de las diez de la noche, cuando los niños ya estaban dormidos, el maridis me dijo que si bajábamos a fumarnos un cigarro. Le contesté que no, porque el dolor seguro se intensificaría con el movimiento de la rodilla en las escalera, pero aún así me levanté para ir al baño. Otra vez, el dolor había desaparecido por completo, a solo una hora de que mi angelito me "curara".

Confieso que aquellos incidentes me dieron miedo, el niño comenzó a darse cuenta que si funcionan sus manos, porque Zara le pidió que hiciera lo mismo con un fuego que traía por dentro del labio inferior. A las dos horas el fuego había desaparecido.

Hace tiempo, cuando empezamos a tener problemas en la escuela con Chris hace unos tres años, una amiga me comentó que había estado observándolo desde pequeño y que su comportamiento obedecía al característicos de los Niños Indigo. Ella misma me prestó un libro sobre el tema y me puse a leerlo. Me sorprendí al comprobar que muchas de las habilidades de estos niños "de la nueva era", las tenía el mío.

A medio libro lo dejé de leer, por un lado porque no tiene bases científicas y no hay manera de saber qué tan cierto sea. Por otro porque, de ser vierto, me dió miedo el compromiso a sacar adelante a un ser con dones que ni yo misma entiendo. Entre ellos el de la sanación.

Luego, cuando le diagnosticaron el Síndrome de Déficit de Atención me sentí un poco aliviada, preferí quedarme con esa explicación y ayudarle desde esa perspectiva. Pero la cosquilla quedó en mi y retomé la lectura del libro, ahora que tengo tanto tiempo libre en cama. Mis dudas vuelven a surgir.

En fin, que el estar en cama me tiene medio demprimida, el sentimiento de no poder valerme por mi misma al 100%, me hace sentir demasiado vulnerable. No he vuelto a pedirle a Chris que me "cure", para que su suspicacia no le lleve a creer algo que tal vez no sea, amén de que él es muy clavado en esos temas. Mejor dejarle ahí, que el tiempo le revele lo que tenga que ser.

El maridis desde entonces se ha hecho cargo de casi todo el cuidado de la casa y los hijos, la molestia sigue y yo me tomo analgésicos que solo quitan el dolor por períodos de tiempo. El miedo a terminar de romperme lo que queda sano, me hace alternar posiciones de sentada y parada porque cualquiera de las dos en tiempos largos me provoca dolor.

La cita con el doctor la veo como algo muy lejano e incierto, la mera verdad es que los doctores de acá me dan mucha desconfianza porque ya una vez uno de ellos me dijo que trabajan mejor "bajo presión" y eso me lleva a pensar que me van a atender cuando la cosa ya esté en sus últimas consecuencias.

La paciencia... se me está acabando...

noviembre 03, 2010

Otra calamidad


Estaba más que contenta con mis clases de Zumba, satisfecha con mis logros de comer menos y más sano y muy resignada animada a seguir así por tiempo indefinido en pro de mi salud cuando... crack! mi rodilla derecha tronó como ejote.

Fué el lunes de la semana pasada, hace diez días, durante una difícil posición de yoga cuando escuché ese tronido suave al que no le di mucha importancia. El dolor al principio fué leve y pensé que se trataba de un esguince o un estiramiento del tendón que tomaría unos días en sanar.

Seguí con mis otras clases de Pilates y Zumba, amén de la sesión semanal de pesas; el dolor no se iba, aunque seguía soportable, no dejaba de ser molesto. No me quejé con nadie por puro orgullo o tal vez porque ya me estoy asuizando y haciéndome resistente al dolor como los chocolateros. Pero ayer el dolor ya era más que obvio, insoportable.

Aún así me fuí por la noche a otra clase de Zumba que, dicho sea de paso, me tienen loca. Hoy por la mañana ya no me pude parar sin sentir como un latigazo de dolor combinado con un ardor tremendo. De calzar tenis y ropa deportiva ni hablar, dejé la mochila del gimnasio a un lado y llamé al doctor.

Gracias a Dios me atendió inmediatamente. Su cara al solo ver la rodilla (que no estaba inflamada) lo dijo todo, un diagnóstico nada alentador: ordenó un MRI (resonancia magnética) que me harán el próximo viernes. Al parecer me jodí el menisco y, en peor de los casos, tendrán que operarme. Aunque habrá que esperar a los resultados para hacerlo difinitivo.

Pareciera que algo siempre se interpone en mis ánimos de adelgazar, cuando no es una cosa es otra y lo que más me preocupa son mis responsabilidades diarias. No me puedo dar el lujo de enfermarme!!! Mucho menos de practicarme una operación que me tendría muchos días en cama. Quién va a atender a mis hijos?

Voy a hacer changuitos -como cuando niña- para que no pase de algo que requiera solo de fisioterapia. Me ayudan con los suyos?

octubre 25, 2010

Zumba!


La simple idea de hacer ejercicio, a muchas personas, nos da mucha flojera (pereza). A mi me pasa todos los días, me cuesta mucho trabajo levantarme, solo porque sé que tendré que pasarme por lo menos las siguientes dos horas y media encerrada entre cuatro paredes sudando como loca brincando de un aparato a otro, o a una martónica clase de 60 minutos.

El chiste es dar el primer paso: vestir la ropa de deporte. Una vez que el outfit lo tengo encima, cualquier síntoma de fondoguez desaparece, la adrenalina empieza a sentirse cuando correteo a mis hijos para que se vistan, desayunen y se vayan a la escuela. En seguida me preparo algo ligero de desayuno y me voy volada al gym.

Esta vez he dejado un poco las pesas, solo una vez por semana, el resto de la semana me ejercito con aparatos de cardio (cycling, banda y cross training) y una clase de salón. Yoga y Pilates se me hacen muy fuertes, pero los necesito para ir reafirmando los músculos y la piel que va cediendo a la edad y al peso perdido. También me parecen algo lentos y aburridos, pero no los dejo.

La única forma en la que ejercitarme me divierte, son las clases de Zumba. Es tan excitante y divertido el formato de baile-training, que ansío que lleguen los dos únicos días que se imparte la clase a la semana.

A partir de ésta, me la cambiaron del jueves al lunes junto con el yoga, por lo que hoy me aventé mi primer maratón de fitness: a partir de las 8:30 am cylcling, 9:00 am yoga y 10:00 am Zumba. La clase de hoy estuvo muy cool porque la instructura trajo el nuevo CD, que tiene un chorro de ritmos: belly dance, reagetton, cumbia, salsa, merengue y hip hop.

Zumba es como estar en una fiesta, aunque claro a esa hora de la mañana parecería que no se antoja, pero una vez dados los primeros caderazos a uno se le olvida tiempo, espacio y vergüenza. No me había dado cuenta de eso hasta hoy, que me sorprendí a mi misma viéndome en el espejo a la hora de la clase, cuando yo siempre he odiado ver mi reflejo.




A simple vista puede ser que se antoje como baile, pero Zumba tiene muchos movimientos de aquel "low impact" de los aeróbicos de los noventas. Eso si, requiere muchísima coordinación, que uno mismo va adquiriendo (o desempolvando como en mi caso) con la práctica.

Para los que gustan del baile, es la mejor forma de ejercitarse sin aburrimiento. Altamente recomendable!

P.D. Chicos, si alguien tiene en MP3 el tema musical del video y lo quiere compartir conmigo, les agradecería me escribieran al mail del blog.


octubre 21, 2010

Staying alive


Con el cambio de clima se nos vinieron encima todas las calamidades que ésto conlleva. Antes de la Mononucleosis de Zara, yo padecí una mega-infección en la garganta, luego que la beba alivió recaí con un gripón de miedo el fin de semana pasado. Lo peor es que, pensando en que no sería tan grave, me fuí al gimnasio dizque para olvidarme de mi nariz conegestionada y mis interminables estornudos, pero me salió más caro el caldo que las albóndigas. Me puse peor.

Ayer de plano visité de nuevo al doc y, luego de sentirme chiche con su diagnóstico de "es un simple resfriado", me recetó unos polvos mágicos que me quitaron la moquera en cuestión de horas. Asi que hoy volvi al gym, más tranquila y relajada.

Mis bríos de guerrera contra los malitos suizos volvieron a aparecer y me aventé mi primer round en las primeras horas de la tarde. Resulta que llevé las camisas del maridis a la tintorería como lo hago desde hace más de cinco años (una maldita artrosis en las manos no me deja plancharlas como Dios manda), donde si llevas 20 te regalan el planchado de otra más y hacen un descuentazo por mayoreo, a eso le llaman ellos PASS. Antes había ido a surtir la despensa y al dar un mal paso me doblé el tobillo, por lo que le pedí a Chris que se bajara él para que entregara la veintena de camisas.

La criatura le dió las camisas a la dependienta -una chica nueva- y le comentó que yo iría a recogerlas y pagarlas cuando estuvieran listas que las marcara como "PASS". La novel muchachita le dijo que no podía hacerlo a menos que las pagara en ese momento, entonces las marcó como precio normal, que implica más o menos el 20% adicional.

Nomás llegar al coche, mostrarme el ticket y contarme la historia, se me quitó el dolor del tobillo y me fui directamente al negocio bufando como toro de lidia. Hasta donde mi paciencia me lo permitió, muy amablemente le pedí por favor que cambiara el ticket por el precio de la oferta de las 21 camisas, pero la nena muy enfadada me dijo que no se podía porque estaba ya marcado en la caja registradora. Me repitió también a mi, que si quería el PASS lo tendría que pagar en ese momento.

Mta! pa' mis pulgas! Le dije que por supuesto que podía, solo tendría que cancelar el ticket y volver a hacer uno nuevo por el precio de mayoreo, que por el dinero no se preocupara porque desde hacía siete años que llevaba mis prendas a ese lugar y que hasta hoy nunca había habido ningún problema por pagarlas cuando las recogiera. Le sugerí que si tenía alguna duda, hablara a su jefa y preguntara.

Me contestó de mala gana que tenía mucho trabajo y no podía perder el tiempo entreteniéndose en eso, que la próxima vez fuera yo misma a hacerlo porque el niño pues no sabía, no le había aclarado nada. Le contesté que yo tampoco sabía que habría alguien nuevo y por eso lo mandé, de haberlo sabido antes, no lo hubiera hecho y que además el tiempo que estaba "perdiendo" conmigo también era parte de SU trabajo. A estas alturas, ya estaba yo pasando aceite por mantener mi postura amable y mesurada, poco me faltó para decirle una palabrota; pero me controlé.

Sacó un folder y checó una lista de nombres, me sorprendió ver que el mío estaba en ella, pero al ver el encabezado leí que decía "clientes frecuentes". Nunca me hubiera imaginado que tuvieran esa lista, al menos las otras chicas que me han atendido, nunca me lo comentaron. Al final hizo lo que tenía que hacer, de mala gana, pero lo hizo.

Sigue sorprendiéndome como la gente de este país es tan cuadrada, que cuando las cosas se salen un poco de lo 'normal' no saben qué hacer o de plano no quieren hacer un esfuerzo extra en algo tan sencillo. Simplemente el sentido común le diría a la chica que, sin consultarlo, si llevo la cantidad exacta de la oferta de mayoreo es lógico que habrá que cobrar el precio más bajo no? Al fin y al cabo ellas no reciben comisión por lo que cobran.

Me imagino que son gajes del oficio, que la mujercita está todavía muy 'verde' para el puestecito, pero que así es como se va uno moldeando cuando comenzamos en un empleo nuevo. Eso fue lo que me hizo tratar de mantener la calma en todo momento, un poquito de comprensión no le cae mal a nadie y tutti contenti!

Hoy es viernes chiquito, a disfrutar y ser felices que ya viene el finde!

octubre 14, 2010

Stretch o no stretch, he ahi el dilema


Desde que tengo uso de razón, soy una apasionada de los pantalones, sobre todo los jeans. En mi adolescencia sufría mucho porque tenia muchos problemas para encontrar de mi talla en Monterrey, y vaya que en alquel entonces no estaba tan gorda. Porque era la época en que las flacas eran el hit y los de moda solo los confeccionaban en tallas para anoréxicas. Se cuerdan de aqullos marca Kiss que vendían solo en una boutique de la calle Hidalgo?

Pero bueno, mi martirio terminó con la aparición del bendito spandex o lycra (textil de tipo sintético ajustable hecho de fibra de poliuretano) y los fabricantes de jeans lo incorporaron a sus prendas para enriquecer nuestro guardarropa -el de las gorditas.

Además de favorecer a las personas que no tenemos un cuerpo de diez, los pantalones stretch nos dan la libertad de hacer todo tipo de actividades sin la molestia de sentirnos apretadas, bueno hasta aventarnos una comilona de campeonato! Tanto éxito ha tenido, que hasta la prendas masculinas también lo tienen.

Desde entonces siempre he usado jeans stretch, es más, creo que jamás me había vuelto a probar unos que fueran 100% algodón; hasta ayer. Vi unos de esos que parecen de piel, pero son jeans (mezclilla), pero que el acabado de la tela brilla un poco. Me los compré inmediatamente.

Hoy los usé porque el maridis nos invitó a comer y la sensación de traerlos fue un poco rara. Se me había olvidado esa sensación del contacto con esa tela, porque cuando uno mueve las piernas, el pantalón no se estira con las flexiones sino que como que la piel resbala y el pantalón jala hacia abajo como deteniendo el movimiento.

A la hora de sentarse, se siente como si algo nos estuviera jalando hacia atrás de la silla, se percibe la presión de la prenda en el cuerpo. Algo que no sucede con los de lycra porque éstos de adaptan a nuestro contorno. Ojo, no me molestó, sino que fué una experiencia diferente a lo que estaba acostumbrada, y no fue nada mal.

Sigo bajando de peso, aunque la última semana solo fué un solo kilo, por eso me esperaré a llegar a la meta antes de volver a comprar otro jean. El dilema será si volveré a lo stretch o me quedo con el algodón, aunque tampoco me gustaría que pasara algo así:



Saludos!

septiembre 28, 2010

Primeros logros... y contando

Hace poco más de dos semanas que me vi obligada a cambiar de hábitos -en general- por prescripción médica. El objetivo, bajar de peso. Pues bien luego de 18 días de hacer ejercicio, comer sanamente y dormir como Dios manda, la báscula se dignó a mover un poco su aguja y marcó tres kilos menos. Yeiiii!!!!

Ya el fin de semana pasado me había dado cuenta que alguna ropa que antes me sofocaba, empezaba a quedarme... mejor. Aunque debo confesar que la primera semana si me decepcioné un poco porque no bajé ni un gramo y no quise volver a subirme a la báscula hasta hoy. Que lindo es ver resultados! (feedback), aunque la meta sigue siendo lejana pues me faltan 12 más hasta el 3 de diciembre próximo. Uff! tengo que hacerlo, es más, lo voy a conseguir! Si señor.

Hoy precisamente me habló la nutrióloga especializada en diabetes con la que mi médico familiar me canalizó, para darme la fecha de la cita, me quedé muda cuando me dijo el día: 26 de octubre! WTF!!! "Del 2011?", le pregunté sarcástica, aunque parece que la muy zonza no etendió la ironía.

El caso es que a como Dios me ha dado a entender, y con algo que he leído en internet, he estado dándole duro al cereal, los vegetales crudos y algunas frutas bajándole a las carnes y tratando de comer cinco veces al día para engañar al estómago manteniéndolo activo la mayor parte del tiempo.





Eso si, entre comidas solo puedo algunas nueces o semillas de girasol (sin dorar) y en las cenas solo cosas ligeras y frías. Los guisos los he empezado a hacer sin gota de aceite y cuando es imprescindible solo utilizo un poco de aceite de oliva. Porque si me espero a la dichosa cita con el centro de nutrición, pues no llego viva. Hay que ponerse las pilas a la de ya! aún en contra de la tortuguez de este país.

Como se puede ver no me mato de hambre, solo muero por aquellas comidas chatarra que desde hace más de dos semanas no he probado. Bueno, durante el finde en Barcelona me comí un pedazo de pastel de chocolate, pero era para agarrar fuerza por las caminadotas que nos aventábamos. Me lo tenía bien merecido!

Como merecido me tenía hoy, una cucharada de pasta, que no había probado en todos estos días.



En el gimnasio también comencé de nuevo probando otras disciplinas y haciéndome también una nueva rutina semanal: los lunes hago Yoga, los martes Pilates y Circuit, y miércoles y viernes pesas. Invariablemente todos esos días además de esas clases hago media hora antes de cycling antes y otra media hora de cross-training o caminadora depués. Antes de bañarme, los diez minutos infaltables de sauna, lo que suma en total 120 minutos de ejercicio 4 veces a la semana. Qué tal pollo? y ya voy en la tercera semana eh!

Es increíble la energía que da el ejercicio, antes cuando dejé de ir, el día no me alcanzaba para nada y ahora hasta me doy el lujo de llegar a cocinar y los demás quehaceres de la casa. Además, también he escrito más seguido en el blog. Por donde le vea, voy de gane. Y lo que me falta!

Como diría el filósofo de Güemes: qué bonito es lo bonito!

septiembre 13, 2010

Día cero


Hoy es el primer día, del resto de mi vida. Me lo advirtió hace dos meses, me dijó que tenía que tener cuidado, esa fué una llamda urgente de alerta y no lo supe ver. No hice caso. El viernes pasado mi doctor familiar me informó, luego de hacerme otro exámen de glucosa, que ahora si soy diabética.

Lo extraño es que presento muy pocos síntomas, de hecho descubrió los índices un poco altos en el examen general que me hago año con año. Hasta ahora, no me he sentido mal, si acaso solo la visión corta es la que lo delata.

Me quedé helada, no podía articular palabra, agaché la mirada como lo hace un niño después de haber hecho la peor travesura de su vida. "¿Qué hacemos?" me preguntó él como si yo fuera la que hizo el juramento a Hipócrates. ¿Qué diablos iba yo a saber qué tengo que hacer?

Me preguntó si quería tomar medicamento, antes, me dió su opinión de que tal vez fuera el sobrepeso lo que estaría causando "el azúcar" (sic) en mi cuerpo. Me comentó que tal vez si bajara unos 15 kilos en tres meses, aquello se arreglaría, y eso me hizo decidir que seguiría una dieta con ejercicio intensivos sin medicina de por medio hasta el 3 de diciembre en que fijamos la siguiente cita.

No pregunté nada, porque sobre diabetes se lo ídem. A todo lo que me dijo asentí con la cabeza y lo único que recuerdo bien es que me va a canalizar con un nutricionista "especializado en dietas para diabéticos" me dijo. Pero en éste país todo camina sobre patas de tortuga, me imagino que aquella cita con la nutrióloga llegará en, por lo menos, unas dos semanas.

Aquel viernes toqué fondo: me enojé conmigo misma, busqué culpables (y los encontré), sentí pena por mí y al final, acabé como una pequeña e indifensa niña que no sabe qué le espera ante lo desconocido. Deseaba que alguien me abrazara y me palmeara la cabeza con dulzura, que alguien me dijera "no te preocupes, yo te voy a cuidar y te ayudaré a que sanes". Pero no lo hubo, porque simplemente no lo hay.

El maridis me dijo "no puedes pensar eso, tienes 45 años!", y un amigo también pronunció otras palabras tan mágicas como las de mi media naranja "te tienes a tí!!!". Que razón tuvieron los dos.

El sábado tenía invitados a comer y ya tenía el menú casi listo, el domingo tenía el cumpleaños del hijo de mi comanche Carolina. No podía hacer nada, además de que todavía estaba digiriendo la palabreja: DIABETES. Lo único que pude hacer es comer poco, muy poco, en las dos festividades y le di forma a mis hábitos alimenticios (horario y calidad).

Me preparé desde anoche acostándome desde las 11:00 PM. Hoy me levanté muy temprano, mandé a mis hijos a la escuela, me comí un platito de granola con leche light y miel. Inmediatamente me vestí con mi ropa deportiva. Me lancé al gimnasio, precisamente a la hora de la clase de yoga, ya desde hace tiempo tenía ganas de probar y me gustó mucho. Aunque al principio tuve muchas dificultades para los movimientos, antes del final de la clase cesaron los calambres y la flexibilidad volvió a hacer acto de presencia.

Me quedé picada, así luego de una hora de contorsiones inimaginables, bajé a hacer 15 mins. de cycling y media hora de pesas. Por último 10 mins. de sauna. No imaginaba que desde éste primer día tendría retroalimentación, pues decidí pesarme antes de salir del gimnasio y mi sorpresa fué enorme cuando me di cuenta que mi peso es 10 kilos menos de lo que le dije al doctor el viernes pasado. Como no me había pesado hice un cálculo a "lonjas de buen cubero" y pues, exageré. Eso me alegró el día.

En el coche, camino a casa, me comí 6 medias nueces como colación. Más tarde preparé para mi comida una ensalada con lechuga y zanahoria en salsa de yogurt, recalenté un pedazo de carne asada que quedó del finde y me sentí como liberada.

Después de todo no se siente tan mal, al contrario, me siento llena de ánimo y la autolástima que sentí la tiré lo más lejos que pude en el bosquecito que está detrás de mi casa. Leí un poco y, mientras me llega mi cita con la nutrióloga, supe que mi tipo de diabetes es del tipo 2 (del que no se es dependiente de la insulina), que debo comer 5 veces al día y fijar un horario para cada una de ellas y que debo hacer una nueva cita con mi doctor para que me informe más porque tengo muchas dudas.

También quiero dejar de fumar, pero como la recomendación es empezar con sola cosa a la vez, trataré de ir disminuyendo mi hábito gradualmente con la firme intención de dejarlo del todo en el menor tiempo posible. La cosa es no estresarme tanto e ir cumpliendo metas realistas, paso a paso.

El maridis también se puso las pilas, pues me ha estado apoyando comiendo lo mismo que yo. Tiramos a la basura las tentaciones azucaradas que teníamos por default en la alacena y me ha estado dando ideas de comidas con vegetales muy típicos de aquí a los que yo no estaba acostumbrada. Mis hijos también accedieron a olvidarnos por un tiempo de los postres y las frituras.

También he estado pensando en abrir un blog alterno dedicado a los avances en mis propósitos, seguro lo haré más adelante para que me sirva como feedback también.

Después de dos días de la terrible noticia ya no veo el panorama tan negro, pero lo más importante es que aprendí en tiempo récord que aunque pudiera existir algun culpable histórico de lo que ahora me pasa, la única responsable de mi futuro (y mi vida) soy yo. Y lo dicho, manos a la obra, porque hoy vuelvo a nacer.

Que su inicio de semana, sea tan bueno como el mío! Arriba corazones!

Aus Wiedersehen!

septiembre 07, 2010

Megalómano: nuncal falta alguien asi


En los grupos de amigos siempre hay clichés que invariablemente se cumplen: el desmadroso, la seriesota, el millonetas, el galán, la sexhuberante, etc. Hay un de esos tantos tipos de personalidades que no soporto, el chingón. Es aquella persona que en TODO, será mejor que tu.

Cuando platicas una anécdota, él o ella ya pasó por eso y cuenta una "mejor" que la tuya. Cuando comentas una noticia, aporta mucha más información que la tuya haciéndote quedar como un idiota. Sus hijos son mejor educados que los tuyos y por supuesto, sus calificaciones están muy arriba de las de los tuyos. No solo conoce en persona a tus artistas favoritos, sino que le une cierto parentezco con ellos. Es más, su árbol genealógico está lleno de personajes famosos en cualquier campo imaginable.

Está mejor preparado que tú y sus experiencias han sido las más enriquecedoras, por lo tanto, nada de lo que a los demás les pase, le asombrará en lo absoluto. Si algún raro caso encontrara que alguno de sus conocidos domina un campo desconocido para su persona, no dudará en clavarse por un buen rato para, la próxima vez, darle la batalla como se merece. Tratando de despertar la admiración general y dejar callado al resto con mil y una joyas más. Qué hueva!

Lo peor de todo es que la mayoría de la gente a su alrededor se da cuenta y, por no avergonzarle, no le dicen nada. Al contrario, provoca algunas carcajadas secretas con sus fantasías. En el grupo le gusta ser líder, aunque tiene pocas cualidades para ello, pero no se da cuenta. Se cree con la autoridad moral para corrgir los desaciertos de los otros, trata de imponer sus ideas aunque sus argumentos sean débiles y meramente personales. Su mundo es el suyo y quiere que entres en él, asegurándole su sentimiento de estar siempre en lo correcto.

En mi rancho eso se conoce como MEGALOMANIA: un estado psicopatológico caracterizado por los delirios de grandeza, poder, riqueza u omnipotencia -a menudo el término se asocia a una obsesión compulsiva por tener el control. Su origen podría, en muchos casos, ser la inseguridad; se pretende ser lo que no se puede porque ni el(ella) mismo(a) lo cree, transformándolo en lo opuesto.

En teoría suena muy rimbombante, pero en la práctica, tratar con personas así... es exasperante. Que no? Alguien conoce alguno de éstos especímenes?

Auf Wiedersehen!

P.D. Te lo digo a ti mi hija, para que lo entiendas tu mi nuera.