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mayo 02, 2011

Cachivachenado


El otro día me dió algo de pena el comentario de alguien en Twitter sobre si había cambiado mi blog por la página del pajarito azul. La verdad es que en casa hemos estado muy ocupados tratando de limpiar a fondo la casa, deshaciéndonos un poco del viejo hábito de acumular cosas a través de los años.

Este 2011 cumplimos 10 años de vivir en nuestra casa y, casi sin notarlo, habíamos estado acumulando cosas, cositas y cosotas en todos los rincones de mi jacalito. La verdad es que no había orden a la hora de guardarlas, había cosas regadas de todo tipo en todo lugar, amén de aquellas que en muchos años ni siquiera habíamos usado ni extrañado y que, por lo tanto, deberían de pasar a mejor vida.

Cuando hicimos un recuento de lo que teniamos que tirar, notamos tristemente que solo unas muchas bolsas de basura no serían suficientes. Nos encontramos con muebles, equipo deportivo, ropa, accesorios del hogar y el jardín, un sinfin de maletas inservibles y muchos, muchísmos juguetes que solo ocupaban un espacio sin uso alguno.

Y es que la casa tiene muchos rinconcitos ideales para ir amontonando cachivaches, como el hueco debajo de las escalera o el cuartito en el sótano que originalmente debería ser un baño, lo que se convirtió en un paraíso para algo parecido al Síndrome de Diógenes.

Por eso, y porque mi cabecita nunca está quieta, se me ocurrió la idea de aprovechar las vacaciones de Pascua para vaciar esos rincones infernales, atestados de mugres sin valor práctico.

Primero habíamos pensado en llevar -sin pedir dinero a cambio- algunos de los muebles y enseres en buen estado a algún local de venta de artículos de segunda mano, pero los muy listilos nos querían cobrar por ello, como si no fueran a ganar dinero con nuestras cosas! Lo descartamos por completo.

En segundo lugar pensamos en llevar las cosas en nuestro propio coche a las plantas de basura especializadas en reciclaje y descomposición ecológica. Ahí cobran por peso, pero nos quedaba algo lejos; eso sin contar la mil vueltas que tendríamos que dar y el riesgo de que algunas no cupieran en el auto.

No nos quedó otro remedio que rentar un contenedor (que al final fueron dos), método mucho más práctico pues lo traen y se lo llevan, aunque el costo si fué algo elevado. Pero no había otra opción.

Estos contenedores también tienen su chiste pues no se puede tirar de todo, por ejemplo las cosas de cerámica y la basura orgánica no están permitidas. Como están a la intemperie, se deben cubrir en caso de lluvia so pena de pagar una multa por entregar el contenedor húmedo. Lo mismo aplica si se encuentran los materiales prohibidos, así que hay que tener mucho cuidado.

Nos costó mucho deshacernos de algunas cosas con cierto valor simbólico como los juguetes o la ropita de cuando los niños eran bebés o la colección de revistas tipo Muy Interesante que el marido había guardado celosamente desde su adolescencia. Pero hicimos de tripas corazón y, aunque nos quedamos con una que otra cosita, con la pena del mundo... al tambo fueron a dar.

El primer día, en menos de cuatro horas, llenamos el contenedor. Nos dió el soponcio porque todavía faltaban más de la mitad de cosas por tirar del ático, asi que el maridis habló a la empresa y le dijeron que el contrato especificaba que lo que se cobra es el peso de la basura, que el número de contenedores y fletes de los mismos no causaba costo alguno. A las pocas horas llegó el segundo tambo.

Me sorprendió mucho ver que solo una persona es la que realiza ese trabajo, pues el camión en el que se transportan los contenedores está completamente automatizado. Lo que me sorprendió aún más, fué que ésta persona era una mujer.



Por fin la semana pasada terminamos, también aprovechamos para hacer orden y darle lugares específicos a las cosas y que no haya de todo por todas partes. Eso ayuda mucho puesto que la memoria ya nos falla un poco y luego andamos buscando como locos por todos los rincones.

Hoy por hoy, mi casa está como siempre soñé: limpia y ordenada. La sensación de saber que cada cosa esta en su lugar y que no si tiene más de lo que se necesita, es inmensamente gratificante. Espermos que en los próximos no tengamos que hacerlo de nuevo, porque la edad ya no nos dará para mucho, ja!

Feliz inicio de semana!

marzo 17, 2011

Aladino en la familia

Hace unos meses el maridis me acompañó a las compras semanales. En el camino al coche pasamos por el "Home Depot" suizo y, así como el imán que para mi tienen las zapaterías, mi media naranja no pudo resistir la tentación de entar.

Antes de llegar a los pasillos de las herramientas, que son su mayor debilidad, nos topamos de frente con los aparatos para el baño. Estaba ahi una regadera preciosa con mil y un periquitos: hidromasaje vertical, regadera manual, aditamento para vapor y sauna, luces de colores, radio, teléfono, bla bla bla.... bueno, nomás le faltaba ladrar y mover la cola a la chimistreta esa.

Debo confesar que ese tipo de cosas no me llaman la atención, más bien me da un poco de repelús tanta fregadera que no sirve para nada. La ducha es la ducha y a mi me toma máximo diez minutos en limpiar tooooda mi geografía anatómica, incluídas mis cremas para el cabello y peeling para la cara, a lo que te truje Chencha. Pero el maridis, raro en él, quedó perdidamente enamorado de la mentada regaderota esa!

Estuvo alrededor de 20 minutos inspeccionándola por todos los flancos, leyendo las especificaciones y haciendo pruebas físicas de soportabilidad (somos familia de peso completo). También le gustó el precio, muy barata, pero nuestras finanzas no tenían el mismo nivel de soportabilidad que la ducha en cuestión.

Nunca lo había visto tan entusiasmado con algo, por lo que le dije que si la quería, podríamos apretarnos un poco el cinturón y comprarla. Por ejemplo, le dije, podríamos hacer las vacaciones más cortas o ir a un lugar local para compensar el gasto con tal de darle el gusto.

El, que es muy dado a la martirización, me dijo que por supuesto que no. Que solo era un deseo que podríamos hacer realidad en cualquier otro momento de bonanza económica.

Unas semanas después, en la sobremesa de una comida con sus papás, salió a colación el tema de comenzar a renovar algunas partes de la casa que ya lo ameritan. Mi suegro preguntó que por cual quería comenzar, porque él se ofrecía a ayudar en la preparación del presupuesto de material y la supervisión del contratista, ya que es arquitecto.

Inmediatamente el maridis se acordó de la regadera, pero como la que él quería era algo cara, deberíamos empezar por otra cosa más a nuestro alcance. Mi suegro insistió y el hijo de inmediato sacó su teléfono y le mostró la foto que le había tomado aquel día, para que se diera una idea.

Aquello hubiera quedado ahí, como una plática más, pero tres días después mi suegro llamó para decirle a mi marido que empezara a buscar al contratista para instalar aquel aparatejo de sus sueños porque se lo había comprado como regalo. Wow!!! yo me quedé de piedra y el maridis... el maridis saltó de gustó!

Por supuesto que no hubo tal contratista porque el maridis, que le encanta hacer adobes y ahorrase dinerito con 'hágaloustedmismo', pidió tres días de vacaciones para tal efecto. Desde el lunes se dedicó a desmontar la vieja ducha, remover el concreto e instalar los nuevos mosaicos de piso y pared para solo esperar que los técnicos hicieran la instalación eléctrica y el embalaje de todo el aparatejo.

Tres días en los que se partió el alma trabajando hasta 12 horas diarias, lleno de tierra hasta los calzones, porque todo tendría que quedar listo para hoy en que vendrían los señores, y en los que mi casa se vió envuelta en una nube de polvo que parecía no terminar nunca. Valió la pena.

Eso fué a principios de año y, desde hoy, la regadera es una realidad en nuestro cuarto de baño:



Me imagino cómo se siente el dueño de mis quicenas y, aunque a mi no me hace mucha ilusión, me siento feliz de que él -que trabaja tanto para nosotros- también vea hecho realidad uno de esos sueños guajiros que todos alguna vez hemos tenido y que, a veces, creemos imposibles. Que bonito detalle de mis suegros para su bebé!

Qué bonito es lo bonito, feliz viernes chiquito!

noviembre 15, 2010

Machos suizos


Hace tres años adquirimos el coche que usamos actualmente. De la marca Chevrolet y uno de los primeros modelos que se comercializaron con éxito por acá, nos encontramos con el problema sobre la tecnología de servicio: eran muy escasos los centros de mantimiento. El maridis encontró una agencia en otro pueblo bicicletero cercano al nuestro y desde el primer servicio quedó fascinado por el precio superbaratísimo que nos cobró.

Como en todo, hubo un 'pero'. Al hombre del taller -el dueño- no le cayó muy en gracia que fuera yo quien llevara el coche y le explicara los detallitos que, adicionales al mantenimiento de rigor, necesitábamos que nos reparara. Nomás verme, aquella primera vez, preguntó por el dueño de mis quincenas.

Le expliqué que en realidad la que hace uso del coche soy yo, pues el maridis se desplaza en tren toda la semana laboral, así que quién mejor que su servilleta para saber de qué llanta cojeaba mi nave, no? Me quise hacer la graciosa comentándole que manejo desde los 14 años y que sé más de autos y motores que mi marido, quien tomó por primera vez un volante a los 30 años. Solo yo me reí.

En fin, el caso es que cada vez que tenía que llevar el coche al taller, el maldito viejo ignoraba mis instrucciones sobre qué arreglarle y me siempre me lo entregaba sin haber tocado esos detalles. Además, me decía que si tenía alguna queja, que se la comentara a mi marido y que luego éste le hablara a él para explicarle. WTF?!

Cuando le comenté la situación al maridis, me explicó que asi hay gente acá, que todavía piensa que ese tipo de cosas son "de hombres". Sobre todo en el área 'rural' en la que vivimos. Me resigné a no nadar contracorriente y me negué a tratar de educar a un viejo decrépito y chauvinista como ése.

Asi pasaron tres años, hasta que me llenó el buche de piedritas y en la última revisión de la semana pasada, le pedí al maridis que fuera él quien llevara el auto y le indicara las mismas cosas que desde hacía tiempo le venía pidiendo arreglar y a mi nomás no me pelaba.

Don Kerubin hizo la cita, cuando colgó se dió cuenta que había olvidado mencionarle lo del coche de repuesto que siempre nos presta para no quedarnos a pié, pero luego pensó en que no era necesario puesto que es algo que nunca varía y decidió no llamarle de nuevo.

Tremenda sopresa se llevó mi pobre marido al dia siguiente cuando, al llegar y entregarle el coche junto con una lista escrita de lo que debería checarle/repararle, le puso tremenda regañiza delante de sus empleados por no haber hecho la petición formal del coche repuesto durante la llamada telefónica.

Don Kerubin, pacifista hasta la pared de enfrente y totalmente shockeado, no dijo absolutamente nada... pero claro que se encabronó por haber recibido semejante trato. Al final del día, tuve que ir yo a recoger el carro y el buen señor me recibió con muy mala cara porque llegué un poco tarde. Y es que al día siguiente era el cumple de mi maridis y tuve que escoger entre llegar tarde al taller o no comprarle su regalo al Rey de la casa. Por supuesto que me valió mother el mecánico loco.

Poco le faltó para ladrarme cuando me vió entrar a su oficina pero, como buen suizo, se calmó para decirme con una sonrisa medio burlona que de la lista de 5 cosas que le había dejado mi marido... solo había hecho tres. "Por falta de tiempo" -me dijo- "dígale a él que me hable mañana por teléfono" chin! otra vez con su móndriga actitud machista!

Le contesté que no había necesidad, que me lo dijera a mi y su respuesta me puso como energúmena -y yo que con poco tengo eh!- "es que yo necesito hablar con alguien que me entienda, con alguien que si hable alemán!" me contestó casi a gritos.

"Si usted piensa que yo no le entiendo, por qué me habla?, me debería hacer señas no?, ya que piensa que soy una idiota" -le dije ya en tono molesto.

"Por mi cabeza nunca pasó esa palabra, mucho menos la dije" me dijo un poco asustado.

"Pues no, no la dijo, pero con su actitud así me hace sentir, o entonces por qué no quiere hablar conmigo, porque soy mujer? Porque tal vez no hable alemán a la perfección, pero de que usted me entiende y yo lo entiendo, no hay duda. Si no, no estuviéramos discutiendo. Ya una vez le dije que si de coches se trata, yo sé más que mi marido y no era broma, SE MUCHO MAS QUE EL y además yo soy la que uso el coche. Dígame de una vez, me llevo mi coche o lo va a tener otro día más para terminar su trabajo?" -ya de la entonación ni aclaro.

"Ashhhh no le digo que no tengo tiempo para terminarlo? Dígale a su marido que me llame y llévese su carro, que yo me entiendo con él. Pero que quede claro que yo nunca le dije idiota" -terminió hablando ya como un manso corderito pero medio fastidiado.

Cuando subí al coche, en tablero del velocímetro había una nota escrita a mano por él dirigida a mi marido "Por favor hábleme por teléfono para aclararle algunas cosas". Aaaggghhhh! Durante el trayecto a casa, puse música tranquila e iba rezando mantras para mantenerme en calma el resto del día. Había resultado contraproducente mi estrategia de mandar al maridis por delante.

Un día después Don Kerubín claro que le llamó y, luego de escuchar las explicaciones tontas de rigor por parte del mecánico loco, le aclaró que desde hacía tiempo que su actitud no le iba gustando. Que el regaño en público del día anterior y luego su insolencia conmigo por la tarde, habían sido la gota que derramó el vaso.

Le dió las gracias por los servicios prestados hasta entonces y le dijo que buscaríamos otra agencia a donde llevar nuestro auto. El día de ayer recibimos la cuenta de "ese" mantenimiento, para nuestro asombro, la cantidad era del doble de lo que normalmente nos cobraba. No reclamamos nada, hoy estoy a punto de pagarla y con gusto, nos salió barato deshacernos de esa lacra!

octubre 08, 2010

Prohibido besar


Desde hace una semana, la pequeña Zara comenzó con problemas en la garganta: dolor e inflamación. Como pasó en viernes por la noche y los doctores trabajan semana inglesa, le autoreceté paracetamol, solo para aliviar en algo su dolor.

El lunes por la mañana la llevé al médico y en un estudio express que le hizo, le descubrió estreptococos en la garganta (infección). Le comenté que yo también había tenido lo mismo dos semanas antes y sin pensarlo mucho le dió antibiótico. Además, precisamente a la hora de la consulta le tomó la temperaruta y la tenía alta, algo que no había presentado en los tres días anteriores.

Pues bien, la fiebre fué aumentando al paso de los días y no le bajaba de 38°C y en los puntos más altos rebasó los 41°C aún con el paracetamol que le incluí en su coctel de medicamentos prescritos. El dia de hoy la llevé de nuevo con el doc y se dió cuenta de lo mismo que nosotros: la "infección" no había reaccionado en lo absoluto al antibiótico.

Me imagino que sus conocimientos no dieron para más y nos canalizó al hospital infantil más cercano. Como ya conozco como se las gastan en los hospitales, me preparé con un sinfin de artilugios para pasar el resto de día allá. Ropa de noche para la niña (por si las dudas), algunos libros de cuentos, una computadora y me teléfono con la batería a tope.

Me sentí aliviada de que el doctor haya actuado rápido en mandarnos al hospital, porque junto con los síntomas que describí anteriormente mi beba presentaba fatiga, vómito, dificultad para respirar por constipación (rinitis), ronquidos muy exagerados que le impedían dormir normalmente e inapetencia.

Luego de cinco horas en uno de los cuartos de urgencias del hospital, la revisión de todos sus signos vitales y el estudio en sangre (en el que llenaron doce tubos de ensayo para checar de TODO), la pediatra concluyó su diagnóstico: Mononucleosis infecciosa (la enfermedad del beso).

Según la definición del cuadro clínico de la Mononucleosis "los síntomas característicos de la mononucleosis son fiebre alta (puede llegar a 40º C), inflamación y dolor de garganta, en muchos casos con placas de color blanquecino-grisáceo, inflamación de los ganglios (fundamentalmente los del cuello), rinitis (mocos), malestar y cansancio, mal aliento, hinchazón de párpados, tos y aumento del tamaño del hígado y del bazo".

A veces suele confundirse con faringitis bacteriana (creo que éste habría sido el primer diagnóstico del médico familiar), por lo que el antibiótico no causa ningún efecto. Lo que le pasó a Zara. Gracias a Dios nos atendieron rápido, algo muy raro por éstos rumbos, porque mis nervios no daban para más. Y creo que los ella tampoco pues ayer, muy desesperada luego de un episodio de vómito me preguntó "por qué me pasa esto a mi? por qué yo? cuándo me voy a aliviar si el medicamento no funciona?"

Y es que yo con solo con pensar en ganglios linfáticos inflamados, luego luego viene a mi cabeza la palabra cáncer. Sobra decir todo lo que pasó por mi mente en aquel largo compás de espera.

La niña se portó como una guerrera durante todo el martirio de las tomas de sangre, presión arterial, la ingestión de medicamentos ahí mismo y la larga espera. Cuando los médicos se dirigían a mi con preguntas, era ella quien contestaba y quien también les hacía preguntas sobre su estado. Al final ellos mismos terminaron dándole las indicaciones a ella y preparándola psicológicamente para lidiar por dos semanas más con los síntomas.



Le indicaron que no debía practirar ningún deporte o juego que implicara un gran esfuerzo físico, por la inflamación de hígado y el bazo, pero que sobre todo no debía besar o estar en contacto físico cercano a nadie.

El caso es que no hay medicamento contra la Mononucleosis, más bien se necesitan algunos que aligeren los síntomas más fuertes como la fiebre, el dolor de garganta y la inflamación.

Ya en casa, luego de suspender el antibiótico y tomarse las medicinas correctas, Zara estaba más tranquila porque uno de sus grandes temores era que le practicaran alguna operación. Antes de ir a acostarse, un poco triste, me comentó "¿sabes lo que es más feo de esta enfermedad mami? que no debo darle ningún beso a nadie, ni a ti!"

Yo le contesté muy emocionada "no importa mi amor, después que pasen las dos semanas, nos vamos dar chorros de besos para compensar el tiempo que no pudimos hacerlo".

Feliz fin de semana, aunque el mío esté ausente de los besos más deliciosos del mundo!

septiembre 20, 2010

Fin de semana en Barcelona


Desde la primera vez que visité Barcelona (BCN) me quedé enamorada de esa ciudad. Fue hace más de 7 años, yo llevaba a Zara en mi vientre, y la magia apareció nomás llegar cuando los malestares propios del embarazo desaparecieron sin explicación alguna.

En aquella ocasión recorrí casi todos los puntos turísticos en el Turibus, el clima estuvo perfecto a pesar de tratarse del mes de octubre y hasta tuvimos oportunidad de mojarnos los pies en la playa. Me prometí volver y así lo hice en dos ocasiones más, en las que poco a poco fuí recorriendo algo más de geografía. Y lo que me falta aún!

El fin de semana pasado fué la cuarta visita -y espero no se la última- ahora sin la compañía de mi familia, pero igual la disfruté al máximo. El pretexto fue un concierto de Chayanne, de quien mi amiga Engel Dafnè es megafan. A mi me cae bien el pela'o, pero no tengo ni un solo disco de él, así que lo tomé como un plus de nuestro cortísimo fin de semana.

A nuestra llegada al aeropuerto, el viernes por la mañana, nos sorprendió la enorme cantidad de gente que se movía por sus pasillos; de los vuelos de todas partes del mundo bajaban como hormiguitas muchos visitantes en su mayoría jóvenes. Luego nos enteramos que también había un congreso de Medicina, pero no lo suficientemente impactante para la masa turística que vimos. Tal vez sería por ser uno de los últimos fines de semana del verano, aunque raro por no tratarse de temporada alta.

No hospedamos en un hotelito muy coqueto del Barrio Gótico, aunque nuestro objetivo habría sido uno en plena Rambla, pero el sobrecupo no nos lo permitió y a pesar de haber hecho la reserva meses antes, ya todo estaba lleno.



Por la tarde salimos un rato a pasear por La Rambla (la foto la tomé de noche, al regreso), luego pasamos a Plaza Cataluña a hacer algunas compritas y nos quedamos en la terraza del Café Zürich (para no extrañar tanto) a viborear un rato. Ahí vimos pasar gente de toda, desde una chica vestida idénticamente a Gloria Trevi, hasta esta otra que según ella estaba leyendo pero se pasó más de una hora viendo por encima del libro a su alrededor en este lugar tan extraño: la salida del metro:



El clima no fue muy amigable debido a la lluvia, aunque la temperatura estaba de lo más agradable como para shorts y camiseta. El concierto fue por la noche en una municipalidad llamada Badalona a las afueras de BCN y ahí nos agarró un aguacero de aquellos, que nos hizo mojarnos hasta la conciencia a pesar del paraguas. Casi un diluvio.

El regreso del Pabellón Olimpíco de Badalona -donde fue el concierto- fue menos atropellado que la ida porque ya no llovía, asi que decidimos no llamar al taxi para que nos recogiera y tomamos el metro. Eran pasadas las once de la noche, en otra circunstancia algo no muy seguro, pero el mar de gente en el que nos encontrábamos nos dió luz verde para viajar con toda confianza.

Cenamos en un restaurant de comida típica del País Vasco, otra región española, que fue toda una delicia culinaria: xistorra (una especie de chorizo) y espárragos lampreados como aperitivo, para la cena yo pedí chuletón de res a la plancha (madre santa! como de medio kilo!) con "patatas" fritas; Engel pidió un filete de ternera. Ni a cuál irle de sabrosos, la cocina española es algo de lo que uno no se puede perder en la vida.

Chistorra

El sábado nos levantamos algo tarde, pero no por eso nos podíamos perder los churros con chocolate tan tradicionales por allá. Los míos los pedí sin azúcar y sustituí el chocolate por un café, porque el chocolate caliente es tan espeso, que con una cucharada hubiera tenido para acabarme de subir el azúcar.

Luego visitamos el más que famoso Mercado de la Boquería, una explosión de aromas, colores y gente. Innumerables turistas tomando fotos de las carnes colgantes, la fruta fresca y lista para llevarse a la boca, los jugos recién exprimidos y muchos etcéteras más.






Ya por la tarde nos fuimos a consentir un rato, nos encontramos una estética de chinos en la que además de cortes de cabello, tintes y cuidado de las uñas, ofrecía servicio de masajes. Yo luego luego pregunté por el pedicure -me encanta- y la chinita muy solícita se ofreció a darme también masaje en los pies... que ricoooo! Y todo por 25 euros, había que aprovechar porque en Suiza jamás encontraría una oferta así.



Para cerrar con broche de oro, buscamos un buen restaurant de tapas españolas para nuestra última cena en Barcelona. No caminamos mucho, en seguida lo encontramos:

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Fueron dos días intensos y divertidos en los que la plática, la comida, la música y las largas caminatas, nos dieron a las dos un respiro en nuestros quehaceres diarios con la familia. Quiero volver a Barcelona, todas las veces que se pueda, una de mis ciudades favoritas for ever!

Ála, a trabajar se ha dicho, majos!

septiembre 09, 2010

El día en que odié la mejorana


Una semana antes de nuestras vacaciones en el mes de julio, tuvimos una invitación a comer a la casa de uno de los compañeros de trabajo del maridis. El lugar de residencia del susodicho no es Suiza, sino Francia, hasta donde nos desplazamos -con todo y huercos- para acudir a nuestra cita.

Su casa es muy bella, tiene un estilo romántico de aquellas villas de los años 50's con plantas y flores por todos lados. Un enorme jardín, enmarcado en una piscina rectangular de por lo menos 15 mts. de largo por unos 5 de ancho, con la que mis hijos evitaron el aburrimiento de aquel encuentro entre adultos.

El hombre vive solo con su esposa pues sus hijos, ya mayores, se independizaron hace mucho tiempo. La pobre mujer, según sus propias palabras, vive durante la semana una vida totalmente solitaria y aburrida. El marido viaja a diario en tren a Suiza para ir a trabajar, por lo que tiene que levantarse de madrugada y regresa muy tarde por la noche.

Nos comentaba la buena mujer que, para mitigar ese aburrimiento, toma su coche y lo conduce por la autopista por horas a toda velocidad sin rumbo alguno. También se pasa tardes enteras cuidando las flores hermosísimas que tiene por toda la casa y de vez en cuando la 'visitan' algunas jovencitas de los alrededores para utilizar la alberca. Pobrina!

El caso es que, una vez llegados y bienvenidos, nos recibieron en el jardín. Ahí nos sirvió un aperitivo muy variado que incluía sushi de camarón aderezado con mejorana, una ensalada de soya y cuscús en salsa de mejorana y fruta fresca. Yo, como bien me enseñó mi mamá, me comí lo salado en nanocantidades puesto que el saborcito de mejorana ya me empezaba a enfadar y le entré con singular alegría a la fruta (uff, si no hubiera sido por eso...).

A mis hijos les ofreció de tomar té helado, 'hecho en casa' les dijo, a lo que mis peques respondieron con mucha injundia con un si rotundo. Al primer sorbo, en voz bajita, Zara me dijo "no es Nestea, sabe raro y no me gusta". Christof, que no se queda nunca con nada adentro, le preguntó de qué era el té y ella muy orgullosa y sonriente le contestó (adivinan?) 'té de mejorana' WTF!!! Lo bueno fué que junto al té helado, había un bote de jugo de manzana, mismo al que mis hijos dieron matarili completito.

Luego del aperitivo, los niños se fueron a bañar a la piscina, nosotros platicamos largo y tendido con la pareja que, dicho sea de paso, son unos grandes conversadores: cultos, amenos, opend mind y simpáticos. En un momento dado, Christof regresó de la piscina y le preguntó a nuestra anfitriona cuándo íbamos a pasar a conocer la casa, ella quedó un poco pensativa y le contestó muy amable en tono jocoso, que no la había limpiado lo suficientemente bien para mostrárnosla.

A mi me dió un poco de pena por la indiscresión de mi bebé y algo de repelús por aquella actitud de dejarnos todo el tiempo afuera. En fin 'es verano, hace buen clima y hay que aprovecharlos' pensé para mis adentros.

Llegó la hora de la comida. El anfitrión destapó un asador eléctrico que previamente había preparado a un lado del juego de comedor de jardín en el que estábamos, su mujer trajo una bandeja con mucha carne, un bowl con arroz a la mejorana y otro más con una especie de pasta diminuta parecida al cuscús revuelta con queso fresco que también tenía... si ya saben: aceite y vinagre de mejorana (existe en el mundo mundial?).

La carne estaba deliciosa, cortada en fajitas me pareció que era pollo, pero cuando con una sonrisita pícara el hombre me retó a adivinar qué tipo de carne era, sentí un escalofrío enorme de solo pensar que tal vez pudiera ser un derivado también de la mejorana. Al final supimos que era pato, que es muy de mi agrado, pero nunca lo había comido así tipo arrachera. Además de la sal y la pimienta para sazonar la carne, también había -por supuesto- uno de mejorana en polvo, que por cierto nadie tocamos ni por error.

Cuando recogió la mesa, prepárandola para el postre, ya había yo recogido también todas las chivas de nadar de mis hijos. Hubiera querido salir corriendo antes de probar la mejorana en su versión dulce, pero mis principios invitacionalezcos me lo impidieron. A estas alturas los peques me jalaban del brazo para decirme al oído que ya no querían comer más, pues ellos también 'tuvieron' que chutarse toda la comida en el mismo tono mejoranezco.

En esta ocasión si había opciones, aunque una de ellas también producto de la mentada mejorana, todos le entramos duro al pastel de chocolate y el helado de vainilla. Me imagino que hasta el marido estaba harto de la dichos especia, porque tampoco probó el flan DE MEJORANA!!!

El sábado próximo ellos vendrán a nuestra casa porque el maridis, como buen suizo y en reciprocidad a su mejoranezca invitación, propuso esta fecha desde aquel día. Ya la semana pasada me estuve quebrando la cabeza para decidir qué cocinar: mexicano o suizo?, fué la primera incógnita.

Y es que los sabores aztecas son tan intensos, que no es fácil para los paladares europeos digerir un mole por ejemplo o la dinámica algo complicada de un pozole al que hay que 'vestirlo' con lechuga, cebolla y rábanos. Más que nada el hecho de que en un solo plato se tenga toda la comida fuerte y no en tiempos como una ensalada, una carne y una guarnición.

Hoy me quité de problemas y me relajé pensando que, si a ella no le dió empacho en zumbarnos cuatro horas de mejorana en todas sus expresiones, a mi tampoco me dará en servirles una Cochinita Pibil. Total, antes de irse les regalo un Pepto Bismol y asunto arreglado. Eso si, acompañado de su arroz blanco con elote y sus frijoles bien refritos; digo, pa' que rinda como debe de ser el Pepto.

A ver qué sucede con los franchutes!

Sean felices porfas!

septiembre 02, 2010

Despierta, mi bien, despierta


Con solo tres días de haber comenzado a transmitirse por radio el programa matutino Despierta, mi bien despierta hoy tuvo su primer acierto y me imagino que sus integrantes han de estar super felices con la respuesta del público. Comandado por Yordi Rosado y con colaboradores como Fabiola Campomanes, Dalilah Polanco y Mauricio Castillo; el programa tiene una dinámica muy fresca y divertida, que lo hace ameno y entretenido para los madrugadores que ya están en pié a las 6:00 am, hora en la que comienza.

El caso es que hay dentro de él una sección que se llama "Échame la mano", en la que los radioescuchas pueden llamar por teléfono a la cabina de transmisión y plantear un problema para que, con la ayuda del público se trate de solucionar.

El de hoy en la mañana me tocó escucharlo en vivo en el momento en que sucedía. Estando al aire llamó una muchacha de nombre Andrea que entre sollozos pedía la colaboración del programa porque en ese preciso momento en pleno centro de la Ciudad de México, mientras esperaba la luz verde de un semáforo, un hombre se le acercó al coche para romperle el vidrio del copiloto y robarle su bolso.

Explicaba muy nerviosa y angustiada, que en el bolso llevaba su pasaporte y su visa, además de documentos muy importantes para una presentación de trabajo que llevaría a cabo el fin de semana en los Estados Unidos. Aunque la mujer era un manojo de nervios, Yordi Rosado trató de calmarla como pudo y le pidió que diera la localización exacta del suceso.

Entre él y los demás colaboradores del programa, trataban de deducir la trayectoria del malandro, exhortanto a los radioescuchas que se encontraran en los alrededores, sobre la aportación de datos que pudieran localizar aquella tempranera rata de dos patas.

Mientras, Mauricio Castillo le indicaba a Andrea que lo primero que tenía que hacer es levantar una denuncia ante el Ministerio Público de la delegación correspondiente, luego tendría que llamar al centro de atención correspondiente para cancelar tarjetas de crédito/débito y ya con la denuncia en la mano, dirigirse al consulado de USA para que le extendieran una visa provisional y no perdiera su vuelo del fin de semana.

Incrédula como siempre, pensé "pobres ilusos", quién querría comprometerse a ayudar sin ningún interés a otra persona en un país como el nuestro con tanta tragedia diaria? Gracias a Dios me equivoqué y en menos de cinco minutos pasaron al aire dos llamadas posteriores, de personas que dijeron haber visto corriendo al ladrón. Nombraron las calles por las que lo vieron y mientras los demás seguían tratando de adivinar el recorrido del fulanete.

Andrea ya no estaba en la línea, había dejado su número de celular y todo el equipo seguía en espera de más noticias del público. Entró una tercera llamada.

Era la de un hombre joven, informaba que conduciendo su coche por las calles aledañas a donde había sucedido el robo y escuchando el programa, vió como una persona de jeans y sudadera gris buscaba algo dentro de un bolso negro como el que habría descrito Andrea en el programa. Clavó su mirada en esa persona, detuvo el coche y luego vió como el hombre dejó tirado el bolso en plena calle. Nomás ver que aquel se alejaba del área, se bajó a recogerlo.

En ese momento Yordi Rosado le marcó a Andrea a su celular y ella dió su permiso para que el muchacho abriera el bolso y buscara sus documentos. Con cada uno en linea, el buen samaritano iba describiendo lo que encontraba: un pasaporte, una visa y unos cd's junto a un folder con unos documentos. La chica gritaba y lloraba al mismo tiempo, de alegría. Y todo en menos de quince minutos, increíble no?

Yo también estaba muy emocionada esuchando todo aquel episodio colectivo de buena voluntad, me hizo volver a creer en la esperanza de que no todo está perdido en México. Me hizo constatar que hay más gente buena que mala y que también existen historias con final feliz como ésta que, aunque parezca insignificante para muchos, tiene un valor enorme en estos tiempos de guerra.

Felicidades desde el otro lado del charco al equipo de Despierta, mi bien despierta, se transmite de lunes a viernes por EXA-FM 104.4 en el DF y su area metropolitana. En Monterrey por el 97.3 de FM.

Qué bonito es lo bonito! Abur!

agosto 24, 2010

Mis días en el terruño


Nuestras vacaciones en Monterrey las últimas semanas de Julio tuvieron un panorama muy contastante, por un lado la emoción y alegría del reencuentro con los míos luego de casi tres años de no verles y por otro, el desánimo de presencia 'in situ' en lo que se ha convertido mi adorado terruño. Pero centrémonos en lo importante, en las cosas bellas que quedan en la memoria, como combustible para aguantar otro largo período lejos de todos ellos.

Apenas llegar, un sábado a media tarde, el desfiladero en casa de mi madre del familión al completo fué más que placentero... un torrente de abrazos y besos sin fin a lo largo de la siguientes ocho horas!

26 días dieron para mucho, sobre todo tomando en cuenta lo relativamente restringidos de salidas que estuvimos debido al miedo -que no anda en burro- generalizado. Lo más satisfactorio fué haber disfrutado de todos y cada uno de los integrantes de mi familia, haber convivido con ellos y hasta acercarme más a algunos con los que no estaba tan familiarizada.

No recuerdo cuántas fiestas hicimos (algunas con mariachi incluído), muchas por cierto, pero por lo menos cada tercer día estaba la casa de mi madre llena desde el porche hasta la cocina.


Mis amigos entrañables no podían faltar tampoco, el gusto de vernos no nos lo quitan ni cientos de días sin vernos ni hablarnos, es un agasajo indescriptible.




Mis hijos... casi ni los vi, se pasaron los días en casa de unos o de otros primos y los pocos días que quedaron en casa, ellos solitos se buscaban sus formas de divertirse. Lo mejor de todo es que su español empieza a tomar forma regia, gracias a Dios!


Solo una cosa me dejó reflexionando mucho: mi madre. Ya no es aquella señora erguida e imponente de antaño, se ha hecho chiquita con el paso de los años y no me había dado cuenta; su cara es hoy muy delgada y su andar es lento. Pero su alegría de vivir y las ganas de dar pelea permanecen todavía como siempre la he recordado durante el tiempo y la distancia que nos separan. A pesar de todo ella sale a sus casinos, con mis herman@s a sus vueltas, se arregla y se perfuma como siempre, cocina y hasta cuenta uno que otro chiste.


Que impresión sufrí cuando la vi aquel día en que nos fué a recoger al aeropuerto!, nunca antes la había visto así, pero gracias a Dios pude contener las lágrimas al verla tan acabada. Esta vez comencé a sentir miedo de perderla, a pesar de que su salud es como la de un roble, pero sus 83 años ya hacen acto de presencia.

Por eso la disfruté como nunca antes, también a mis hermanos y hemanas, esta vez no hubo malos entendidos ni discusiones. Todo fué tan mágico, que no nos queríamos regresar a casa, eso es lo único que tendría que agradecerle a los criminales que me mantuvieron encerrada en casita.

Quisiera regresar pronto, pero no será posible, hay que ahorrar otros tres años para poder regresar. Ojalá que, cuando eso suceda, Monterrey haya vuelto a ser la Sultana Norteña que fué y no la que nos dió algunos sustos en nuestra vacación. Aquí el relato de esos días.

Como dijo McArthur... pero volveré!

agosto 20, 2010

Efectos colaterales


Desde hace poco tiempo, mis hijos nos dan al maridis y a mi un tiempo de esparcimiento los fines de semana: se quedan solitos mientras vamos al cine o a tomarnos una copa. La cosa no dura más de tres horas, por lo general, si no es que menos y ocurre una vez al mes aproximadamente.

Recordemos que acá la criminalidad es casi cero y no es nada complicado su seguridad. Por supuesto que los monitoreamos por teléfono y estamos siempre disponibles a sus llamadas, por muy inocentes que éstas sea.

Hoy fuimos a ver la película española "Yo, también" de Antonio Naharro y Álvaro Pastor, muy buena por cierto. Lo curioso de ésta ocasión fue que las llamdas de mi querubín -quien es el encargado de su hermana- no fueron tan insistentes como de costumbre. A excepción de la última.

En ella le comunicó a mi maridis, cuando nos encontrábamos ya cenando luego del cine, que había ocurrido algo complicado. Mientras veían la televisión a Christof se le ocurrió tomar como postre un poco de nieve, le sirvió también una poca a su hermana, hasta ahí todo bonito.

El problema se presentó cuando Timmy, nuestro querido Chihuahua, comenzó a llorar como Magdalena porque... él también quería un poco de nieve. "Nos partió el corazón papi, no pudimos evitar darle 'un poquito' porque nos lo pidió llorando muy fuerte", le dijo al maridis muy acongojado.

Éste le dijo que no veía el problema por ninguna parte, que tal vez 'un poco' no le hiciera daño, a lo que el niño contestó "Si le hizo papi y el problema esta regado por toda la casa: TIENE DIARREA! y nos da asco limpiar!!!".

El resultado: un hedor insoportable al llegar a casa y una tarea nauseabunda de media hora para limpiar los lugares "problemáticos". La tarea nos la repartimos entre el maridis y yo, pues los peques ya estaban en brazos de morfeo cuando llegamos.

Gajes del oficio de ser padres y querer disfrutar un rato de esparcimiento! La próxima vez, nos aseguraremos de dejar la puerta del congelador con llave.

Feliz fin de semana boes!

julio 06, 2010

Complicaciones innecesarias


Hablando de más calamidades (esta semana va a serlo completita por el stress del viaje), hoy nos llevamos tremendo susto con unos trámites burocráticos que salieron de última hora. Resulta que mi permiso de residencia en éste país -recordemos que todavía no se me otorga la ciudadanía- se vence precisamente en el período de vacaciones que voy a estar fuera del país.

Asi que el maridis, que para complicarse la vida se pinta el solito, se le ocurrió tramitar la renovación de mi Ausländerausweiss (= permiso de residencia a un extranjero) ésta semana, cuando salimos de vacaciones el sábado próximo. El buen hombre pensaba que en la misma oficina me harían el nuevo y que sería cuestión de minutos para salir triunfante papel en mano.

Pero oh sorpresa!, resulta que precisamente este año cambiaron el formato del documento, a uno en forma de credencial por lo que el tiempo de espera se alargó a seis/ocho semanas. Tómala barbón!

En ese momento preciso, atrás de la ventanilla de la oficina de trámites de la municipalidad, recordé que ya una vez viajé con una copia sellada por la oficina en la que el encargado escribió algo como "renovación en trámite" y la firmó. Entré y salí del país en aquella ocasión y en ningún momento me pidieron el mentadito papel. Así se lo comenté a Don Kerubino, pero las funcionarias me pararon en seco diciéndome que no es posible hacer eso, que tendría que tramitar una Visa Provisional en la oficina central en la capital del Kanton (estado) en el que vivo.

Llamaron ellas a dicha oficina y les confirmaron ese procedimiento. Recomendaron ir hoy mismo, para poder recoger la visa a más tardar el jueves o viernes para poder viajer el sábado. Uff! nomás de pensar que tendría que manejar dos caminos de 50 minutos cada uno y todos los pendientes por hacer que tengo en puerta, me dió un dolorón de cabeza marca ACME.

Me retuvieron mi permiso, me dieron una copia sellada y volvimos a casa. Ahí consultamos los reglamentos para extranjeros y en uno de los artículos de la Ley encontramos que no es necesario viajar con el documento en mano, puesto que en la base de datos del aeropuerto están mis datos debidamente certificados.

Por si fuera poco, el maridis llamó el mismo a la oficina de migración que nos habían dicho en la municipalidad y también le dijeron lo mismo: tendría que tramitar una visa provisional. Eran las 10:00 de la mañana, salté como tapón de sidra a hacer la comida a mis bebés; dí de comer, recogí la cocina y salimos destapados a la capital del estado. El maridis (que de casualidad trabajó hoy en casa) tuvo que cancelar sus juntas telefónicas y dejar sus pendientes laborales en stand by, era más prioritario ayudar a su pobre mujer extranjera.

Llegamos faltando cinco minutos para que abrieran la dependencia, pero los utilizamos en buscar la dichosa oficina que se encontraba en una zona peatonal por lo que nos chutamos a patín un buen de calles empinadas en pleno sol de mediodía.

Todo un show. El problema de no tener actualizado el permiso de residencia se presenta a la hora de regresar a Suiza, pues tengo que comprobar que vivo desde hace once años aquí -palabras textuales de la empleadas municipales que nos madaron hasta allazote. Antes se me había ocurrido la idea de viajar solo con mi pasaporte mexicano y entrar como turista, pero también me bajaron de mi nube: si hacía eso, perderia la residencia de once años y volvería a contar desde cero. Obvio que mi trámite para la naturalización también se iría a la fregada! Bueno, fregada ya estaba.

Luego de entrar en varias oficinas, dimos con la susodicha, esperamos un buen hasta que nos atendieron. Le explicamos la situación a la mujer que nos atendió, una cincuentona muy amable y cooperativa, se rascó la cabeza e hizo una mueca de no gustarle mucho lo que nos iba a decir.

Caminó unos pasos y regresó con un libro grueso en donde nos mostró que por tratarse de México, no se necesita ni visa ni nada, que de solicitarnos algo en la aduana suiza al regreso, el papelito sellado que llevábamos era suficiente. Que queee???? casi le grito a la buena mujer!

En efecto, mi marido nunca había mencionado mi país de origen y ninguna de las cuatro funcionarias que nos habían atendido -tanto municipales como la federal- tampoco habían preguntado. Bueno! ni a mi se me había ocurrido mencionarlo tampoco.

Regresamos como nos fuimos, con las manos vacías y con sentimiento contradictorio de alivio e indignación al mismo tiempo. El maridis no se quiso quedar con el coraje y de regreso a casa pasó de nuevo por la municipalidad para exponer su queja, sobre la incapacidad de las empleadas para hacer su trabajo como se debe.

Yo me quedé pensando que la culpa no había sido de nadie o había sido de todos, pero también se me clavó la espinita de que mi marido no me hizo caso cuando le comenté que ya una vez había viajado solo con la mentada copia sellada. Fin de la aventurita.

En México nos quejamos siempre de la burocracia azteca, de lo ineptos de sus empleados, pero ojo! en el primer mundo no son muy diferentes. Aún en Suiza, uno de los primeros países mundiales, que tal pollo?

Ahí se los dejo de tarea. Aus Wiedersehen!

junio 21, 2010

Gajes del culto



Conocí al diácono de la parroquia de mi pueblo, el día en que amablemente le pedí una fecha para la misa por el décimo aniversario de nuestro matrimonio. Al mismo tiempo, le pedí la sala adjunta a la iglesia para celebrar ahí la recepción, que no llegaría a más de 40 personas; le comenté.

Lo hice con muchísimos meses de anticipación, como se usa por acá, a pesar que ni una ni otra -iglesia y sala de eventos- se usan con frecuencia. La misa la celebra él una vez por mes y la sala solo en cuaresma o en fechas de primera comunión.

El hombre, oriundo de la antigua Yugoslavia, me trajo como rehilete vuelta y vuelta sin resolverme los mentados permisos. Luego de varios meses y faltando muy poco para la fecha, le hice manita de puerco y el muy canijo me contestó que la comisión católica había decidido no prestarme la sala "porque los extranjeros son muy sucios y lo dejan todo ídem".

La parroquia no me la negó, pero me 'sugirió' amablemente que sería mejor hacer la misa en una capilla que se encuentra en lo alto de la colina del rancho, porque para la cantiad de personas que asistirían, la iglesia quedaba 'grande'. El maridis y yo fuimos a ver la capillita, muy bonita y pintoresca por cierto, pero dentro de ella solo hay espacio para unas 18 personas; incluyendo al sacerdote y los "novios".

Al final le dimos las gracias al 'diácono'y cancelamos todo, yo me quedé con las invitaciones hechas -a mano por cierto- y con las cosas para la decoración del salón.

En abril pasado Chris hizo su primera comunión, desde dos meses antes comenzaron las juntas en la iglesia en la que padres e hijos se encargaron de hacer casi todo: desde el cristo de madera para el altar, hasta los recuerdos y decoración del templo. Yo no asistí a todas esas reuniones, solo a algunas, pero el maridis si. En una de esas. el diácono pidió un voluntario para tomar las fotografías y adivinen quién se ofreció? Don Kerubino, por supuesto!

También habría hecho unas especie de lámparas con madera y fotografías iluminadas por detrás con unas velas, que irían alrededor del altar. Todo el material corrió por cuenta de nuestra economía familiar, que no fué mucho, sobre todo porque la ocasión lo ameritaba.

A mi, que normalmente me jacto de ser generosa, no me gustó mucho la idea. Principalmente porque la actitud del hombre, unos meses atrás, me había dejado un mal sabor de boca. Mi marido muy sereno me dijo "que habría que poner la otra mejilla" y con eso me convenció.

Luego nos enteramos por comentarios de otros padres, que en años anteriores la parroquia habría comprado todo lo que en ésta ocasión corrió a cargo de los padres y hasta había contratado a un fotográfo profesional que le costó un dineral. Este dinero parroquial es producto de los impuestos obligatorios que representan el 12% de los impuestos anuales que se declaran todos los ciudadanos suizos afiliados a una religión -católica o protestante. Mas o menos un 2.5% del salario bruto mensual.

Estas mismas personas nos dijeron que no estaban de acuerdo con lo que el señor diácono estaba haciendo, que sabían de buena fuente que él tiene una hermana en Yugoslavia que dirige un centro de ayuda a necesitados y que todo lo que se ahorra en la parroquia lo envía a la hermana para su centro. Se quejaban siempre de lo mismo, pero cuando en las juntas el diácono preguntaba si había alguna crítica o desacuerdo -eso me consta porque yo estaba ahí-, todos se quedaban callados y solo lo hablaban a sus espaldas. Je ne comprends pas!

Luego del evento, el maridis hizo un CD con las fotografías que había tomado e incluyó un DVD con un slideshow musicalizado, lo copió para todos los papás de los niños y se los regaló sin más. Incluído también el diaconito!

Hace unas dos semanas, nos llegó una carta de la parroquia en donde invitaban a Christof a formar parte del inexistente grupo de monagillos -acólitos/ministrantes- en el que se realizan varias actividades semanales presididas por... el diácono. Cuando el maridis leyó la carta me comentó que no quería a nuestro hijo en ese grupo.

Me pareció raro que pensara eso, pero su razón me convenció totalmente: en los últimos meses ha habido muchas denuncias en Suiza, por abuso sexual a menores cometidas por religiosos y maestros y él no quería exponer a nuestro Chris. Como decía mi abuela "el chamuco nunca duerme".

Nosotros vamos a misa a la Misión Católica de habla hispana, Chrisof ayudaba al padre como monagillo aún cuando no había hecho la Primera Comunión desde hace años, a él le gusta y lo disfruta mucho. Es por eso que cuando me preguntó por el permiso para acolitar en la parroquia del pueblo, le dije que su papá y yo no estábamos de acuerdo, por primera vez le dije que no le podía explicar las razones pero que era por su bien. No dijo nada y no le causó mayor problema comentárselo a su maestra de religión.

El sábado pasado, recibimos por correo una tarjeta muy bonita del diácono, dentro de ella venían tres billetes que sumaban una cantidad considerable. El texto decía, palabras más palabras menos, que con eso agradecía el trabajo que como fotográfo había desempeñado mi marido durante el evento de la Primera Comunión.

Casi imperceptible, al final del texto, nos volvía recordar la invitación a Christof para ser monagillo y nos comentaba que hasta el momento nadie de los demás niños había aceptado tampoco. El primer impulso del maridis fué regresarle el dinero "es una forma de comprarnos para que Christof acepte" -me dijo algo molesto- "yo no me vendo" terminó.

Luego de platicarlo entre los dos, se me ocurrió la idea de mandarle una carta agradeciéndole el 'regalo' y explicándole que ante la imposibilidad de aceptar un pago por algo que se había hecho de buena fé, lo donaríamos a una causa noble. Misma de la que después le enviaríamos el comprobante.

Por lo pronto vamos a buscar una organización en Monterrey que se dedique a ayudar a personas enfermas de cáncer, en memoria de mi hermano fallecido a causa de esa enfermedad, para que ese dinero quede en buenas manos. Decía mi abuela que "el infierno esta lleno de buenas intenciones", ahora entiendo a qué se refería.

Buen inicio de semana gente!

junio 14, 2010

Distancia emocional


Sigo con el tema de la operación de mi suegra. Nos avisaron desde hace unos días que será mañana martes y de inmediato me avoqué a tomar cartas en el asunto. Le comenté al maridis mi idea de hablar con las maestras de Chris y Zara para pedirles permiso de ausentarse de la escuela ese día, con el fin de llevarle un poco de ánimo antes de entrar en quirófano.

Recordé aquel día tan emotivo en que murió mi padre, en el que todos sus hijos estuvimos con él para despedirnos y que lo hizo a él tan feliz. Imaginé que tal vez para mi suegra, ante la incertidumbre de lo que pasaría en la mesa de operaciones, sería un regalo el poder ver a su familia rodeándola de cariño y buena vibra para afrontar ese trago tan amargo.

En el peor de los casos, para reconciliarse con la vida poniendo orden y paz a lo que pudieran ser sus últimos momentos; ojalá Dios no lo permita, pero había que ser realistas.

Redacté una carta para los maestros de mis hijos que deberían de presentar hoy por lo mañana para justificar con tiempo su ausencia escolar, la teníamos preparada desde ayer domingo por la mañana antes de ir a visitar a la abuelita al hospital como cada fin de semana.

Cuando llegamos al cuarto, me sorprendió mucho ver el estado en el que se encontraba, solo una semana antes era todavía la de siempre y ayer parecía haber envejecido muchísimo. Hablaba un poco raro, como en cámara lenta, y sonreía por todo. Ella misma nos dijo que eran los medicamentos tan fuertes contra el dolor de la espalda, los que la tenían asi de groovy.

Los niños permanecieron quietos y calladitos, más de lo normal, creo que notaron lo mismo que yo y prefirieron ser prudentes. Solo el maridis y yo le hacíamos plática, disimulando la angustia que nos causaba verla tan demacrada.

En un momento dado, fué mi media naranja quien le comentó sobre los planes de ir a visitarla antes de la operación. Inmediatamente ella reaccionó diciendo que 'no era necesario', nos dió muchas razones de tan poco peso que enseguida nos dimos cuenta que no nos quería ver ahí.

Me dolió mucho, pensaba en la oportunidad que la vida le da para estar con su familia en un momento tan trascendental, pero creo que de nuevo entra aquí el choque cultural y visto lo visto, nuestras ideas y sentimientos siguen estando en su mismo lugar: muy lejos unos de las otros. Bajito al oído, le dijo a mi maridis "quiero estar sola con mi miedo, déjenme sola".

Me caló también por mis hijos, que han estado tan preocupados por su salud y tan al pendiente de ella, no solo en estas circunstancias... siempre! De hecho fueron ellos los que me pidieron que los llevara. No me quedó de otra y tuve que respetar sus deseos, opté por callar como se me ha venido haciendo costumbre.

Antes de salir, le di la mano y le deseé suerte, pero ella me jaló del brazo y me acercó para darme un beso. Tuvimos que esperar un momento en la puerta del elevador a mi marido, cuando llegó nos rompió el corazón a mis hijos y a mi porque llegó llorando muy afligido. Afuera llovía a cántaros, el cielo gris y los cuatro estábamos tomados de la mano sin decir nada, en la entrada del edificio.

Una vez más calmado, nos pidió a los niños y a mí que si en día él llegara a estar en una situación parecida, por favor no lo dejáramos solo. Zara sollozaba, Christof le respondió "yo voy a estar contigo de día y de noche, como tu has estado siempre conmigo papi, tu no vas a tener miedo porque nosotros vamos a estar siempre contigo".

En el camino a casa, los invité un helado a los tres y el sentimiendo fué menguando poco a poco, tal vez en apariencia. En casa, rompí las cartas a los maestros y hoy solo nos queda rezar para que sea lo que Dios quiera que sea su voluntad. Si pueden orar también, aunque sea por una desconocida, se los agradeceré en el alma.

Auf Wiedersehen!

mayo 27, 2010

A un paso de la conversión? II

No me había preparado en nada para la dichosa entrevista, había escuchado de algunas paisanas que no era más que una plática informal y a eso me atuve. Aunque he de confesar que me vestí a propósito muy a la usanza chocolatera: sin maquillaje, el cabello recogido en la nuca, ropa oscura, zapatos mocasines y de accesorios solo unos aretes más que discretos. Lo que no pude resistir fue usar perfume, para mi es como salir desnuda cuando no lo uso.

Una vez en la sala con la funcionaria, comenzó ella con un pequeño discurso sobre el motivo de la cita, hasta ahí todo iba bien y me sentía segura porque no tuve problemas con el idioma... hasta ese momento.

A grandes razgos comentó que la razõn principal de la entrevista, para 'ellos', era escuchar de mi propia voz el por qué deseaba obtenet la naturalización suiza y las situaciones de mi vida que los hiciera reconocer mi adaptación a ésta su cultura. Punto también super importante. Fue ahí donde dejé de escucharla, mi mirada se perdió en el infinito porque hasta entonces ni yo misma había pensado en la respuesta a esa pregunta tan obvia. Empecé a ponerme nerviosa.

Reaccioné cuando dejó de hablar y sacó unas hojas de una carpeta con documentos, en las que pude reconocer unas preguntas que tenían a un lado un pequeño recuadro, me imaginé que tenía que 'palomear' o 'cruzar' en caso de ser positiva la respuesta. Si, todo eso pensé en cuestión de segundos.

Las primeras cuestiones se referían a mis datos generales, preguntas muy obvias para esos menesteres como si mi marido y yo vivíamos en la misma casa. También la forma en que nos conocimos, dónde nos casamos, cuantos hijos tenemos, etc. Cosas tan sencillas que solo tuve que responder con monosílabos, piece of cake, pensé.

La cosa se puso interesante cuando me preguntó si tenía algun hobby, inmediatamente respondí que si y hablé sobre el blog. Me preguntó sobre si escribía acerca de mi vida en Suiza, comencé a sudar, luego luego me imaginé que me pediría la dirección del blog y me acordé de los eternos posts en los que los chocolateros no salen muy bien parados.

Me dió mucho nervio, tanto, que mi alemán comenzó a desvanecerse lentamente. Cometí muchos errores al hablar, ni yo misma me entendía, a veces el maridis salía en mi rescate presuroso para que no se notara mucho mi angustia.

Ya para cuando me preguntó si pertenecía a alguna asociación o grupo dentro de mi entorno, mi lengua estaba casi inerte, sobre todo porque la respuesta no sería muy 'ayudadora'. "No, no pertenezco a ningún grupo porque en ese mugre pueblo son una bola de racistas!" hubiera querido decir. Mi marido, que pareció leerme el pensamiento, salió de nuevo al quite comentando
que estábamos en un gimnasio de los alrededores; pero no mencionó que en otra ciudad que no queda nada cerca de la nuestra. Fiuuuu! me salvó la campana.

Luego de unos diez minutos, llegó la tan ansiada pregunta "¿por qué desea usted tener la nacionalidad suiza?. Respiré hondo, le pedí al Espíritu Santo que me iluminara, y comencé a hablar con el corazón en la mano.

Tampoco quería se hipócrita, aún para los fines que me llevaron hasta ahí, deseaba con toda el alma encontrar las palabras correctas con la verdad por delante y que fuera lo que Dios quisiera.

"Cuando llegué a éste país, pensé en que un día volvería México con toda mi familia y viviríamos felices para siempre, como en los cuentos. Pero la llegada de mis hijos al mundo me hizo cambiar de opinión, sobre todo cuando llegó la escolarización; muchas veces algunos niños en la escuela los han hecho sufrir llamándolos extranjeros y eso me parece una injusticia.

Todo porque su madre no nació aquí, y aunque en algo tienen razón puesto que mis hijos también tienen la nacionalidad mexicana, la realidad es que éste es su mundo. Es aquí donde vivimos, donde ellos han crecido, es ésta la que ellos reconocen como su cultura, hablan su idioma y yo... yo no quiero ser la única extranjera en mi propia familia. Ya cuando ellos tengan edad de entenderlo sabrán, que lejos de un estigma, tener una doble nacionalidad es una bendición.

Si usted me volviera a preguntar por qué quiero 'ser suiza' y yo tuviera que responder con una sola frase le contestaría: por mis hijos".

Esa fue mi respuesta, cuando terminé de hablar ví como aparecía de pronto una sonrisa en la cara de la funcionaria. También alcancé a ver la cruz que puso en el recuadro de ese punto en sus hojas y de un tirón cerró el folder, a pesar que todavía quedaron algunos otros incisos que quedaron en el aire.

"Con eso es suficiente, quiero aclararle que no depende de mí que se le otrogue o no la ciudadanía, soy solo un instrumento dentro de los muchos pasos que se siguen para el trámite. Pero decirle que por mi parte todo esta ok", me dijo dando por concluída nuestra plática.

En el camino a casa, mi marido hablaba como chachalaca, muy contento. Me dijo que estaba a un paso de convertirme en suiza!, como si eso fuera un gran logro; tal vez él así lo vea, lo respeto de igual manera. En casa se los dijo con la misma enjundia a los hijos y el único que saltó de gusto fué Christof, la beba se quedó calladita.

Al día siguiente, me encontraba yo en la cocina terminando de preparar la comida para la fiesta de cumpleaños de Zara, ella estaba sentadita en la mesa comiéndose una bolsa de papas mientras llegaban sus invitados.

Zara: "Mami, te puedo decir una cosa y no te enojas?

Yo: "Qué hiciste?" -en tono algo enojada.

Zara: "Nada! es de lo que dijo papi ayer".

Yo: "A ver, dime".

Zara: "Yo no quiero que te hagas suiza".

Yo: "Ja ja ja ja!!! Por qué?".

Zara: "Porque tu eres una mamá mexicanas, de las buenas, y las mamás suizas no son divertidas ni buenas como tú. Yo quiero que siempre seas mexicana, hasta que te mueras" -me dijo casi llorando.

Yo: "Zara, eso no va a pasar, lo que me van a dar es solo un papelito donde dice que soy suiza porque me casé con tu papá. Pero para ser de verdad verdad suiza, se tiene que nacer aquí, asi como tu. Yo naci en México y voy a ser siempre mexicana sabes por qué?".

Zara: "Por qué?".

Yo: "Porque ser suizo o mexicano está en el corazón, no en un papel. Y mi corazón está lleno de México porque ahí naci, aunque vaya a tener un pasaporte que diga Schweizerin (suiza)".


Tal vez se lea cursi, pero es mi sentir, y aunque sea para fines prácticos no dejo de sentirme un poco incómoda. Veremos que sucede en el futuro.

Auf Wiedersehen!

mayo 24, 2010

A un paso de la conversión?

Cuando me casé, la idea de venir a vivir a Suiza me era muy atractiva, pensaba en lo que sería ser parte del primer mundo y quería comerme el ídem de un solo bocado. Los primeros años fueron una vacación eterna, llena de sorpresas diarias como el aprender un nuevo idioma y mi embarazo casi al mismo tiempo.

Pero una cosa si que tuve muy clara: jamás adoptaría la nacionalidad helvética. En aquel tiempo ya era posible para los mexicanos tener dos nacionalidades, pero aún así, me llenaba de orgullo gritar a los cuatro vientos que por siempre sería 100% mexicana.

Pasaron los años, justo los necesarios para hacer uso de ese derecho como esposa de un ciudadano suizo, y la fecha pasó sin pena ni gloria para mí. Seguí tramitando año con año mi permiso de residencia a pesar de que mucha gente me habría ya tratado de convencer para hacer mi solicitud a Migración; yo seguía terca con mi negativa. En vano fueron sus argumentos de gozar de mi pensión por retiro a los 65 años, la protección del gobierno suizo en caso de un divorcio (safos!) o las mieles de tener voz y voto en la política de éste país.

Fue hasta hace tres años, cuando mi hijo mayor empezó con sus problemas de bullying en la escuela, en que la idea de pedir mi naturalización apareció con fuerza rondando en mi cabeza. Varias veces comencé a reunir los documentos requeridos y llenar formularios, pero nunca me atreví a mandarlos. El año pasado, allá por el mes de octubre, por fin lo hice.

El viernes pasado tuve la entrevista (única) en el Departamento de Migración del estado (kanton) donde vivimos, donde tendría que explicarle al gobierno suizo, por qué quiero ser ciudadana de éste país.

No había estado nerviosa durante el día, más bien un poco acelerada, ultimando los detalles de la fiesta del día siguiente para mi princesita. La cita era a las cinco de la tarde, el maridis me esperaría en la estación de trenes de la ciudad donde se encuentra la dependencia, Chris me haría el favor de cuidar a su hermana y asegurarse de que los dos se portarían bien.

Me arranqué de la casa con el tiempo justo, pero dos desviaciones en el camino me apretaron tanto el tiempo, al punto de encontrar furibundo a mi media naranja, no dijo nada pero el color rojo-tomate de sus orejas lo delataban. Conteniendo su ira, me preguntó con un tono hipócritamente amable "por qué te tardaste?", no contesté pero el siguió "sabes lo importante que es llegar a tiempo precisamente hoy!". Tampoco contesté.

El edificio quedaba a unos metros de la estación de trenes, asi que solo fue cuestión de dos minutos llegar y estacionarnos. Dando pasos agigantados llegamos al lobby y para variar... nos equivocamos de pasillo. Eran las 4:59 PM, pero los siguientes 60 segundos nos permitieron encontrar la oficina en aquel laberinto de puertas enumeradas.

Llegamos haciendo 'safe', cuales beisbolistas de las ligas mayores. Ahí, salió a nuestro encuentro una mujer altísima de piel muy blanca y cabello negro, su cara era un poema a la alegría. Sonriente, amable, comedida y muy educada. Muy.

- continuará -

mayo 17, 2010

Miradas y miradas


Hace más de una semana que empecé con un raro picor en los ojos y cualquier cosa hacía que las lágrimas salieran a borbotones: la luz, el viento, el humo. En un principio no le di mucha importancia, de hecho pensé que se trataría de un ataque alérgico por el cambio de clima y la polinización, así que comencé a tratarme yo sola con gotas oftálmicas y tabletas de loratadina.

Y es que conociendo a los doctores chocolateros, sabía que no me atenderían antes de dos o tres días de sufrir las de Caín y de intentar por todos los medios de curarme con mis propios recursos. Es lo que hay, ni para qué quejarse uno.

Pero pasaron los días y la cosa se puso peor, ya no eran lágrimas lo que salía de mis ojos sino lagañas que me nublaban por completo la vista. El color del deshecho pasó de ser transparente a un verde bandera que la Tortugas Ninja hubieran envidiado sin medida. De tanto limpiarme con pañuelos deshechables, me irrité sobremanera el área alrededor de los ojos, hasta que se llegaron a formar pequeñas úlceras en las comisuras. El ardor ya era insoportable.

Luego de cuatro días de rigor con ese martirio, me recibió el oftalmólogo a primera hora del lunes pasado, precisamente fué mi regalo del 10 de mayo, ja! Qué lindo él.

El móndrigo matasanos diagnosticó una infección enorme junto con la clásica alergia y solo me recetó otras gotas oftálmicas un poco más fuertes que las que yo tenía. El desgraciado me advirtió que tardaría por lo menos cinco días más en sanar y que no me daría antibiótico porque... la infección no lo ameritaba! WTF?! Ahh! pero muy buena onda, me dió también una cremita para "la pequeña úlcera sin importancia" de la piel.

Los efectos colaterales de mi desgracia fueron muchos, entre ellos que no pude limpiar mi casa porque el polvo podría tardar más el efecto del medicamento, el cochinero tendría que esperar. Me consolaba pensar que el jueves comenzaría un megapuente festivo en el que tal vez el maridis se compadecería de mi y me ayudaría por lo menos en la aspirada del polvo y la pelusa.

Los niños se portaron a la altura, recogiendo sus cuartos todos los días y ayudando en la cocina para que no me expusiera mucho al calor de la estufa. Llegó el jueves y como primer día de puente, todos flojeamos de lo lindo "mañana limpio yo la casa" me dijo el maridis muy entusiasta. Pero oh! sorpresa, el viernes amaneció mi media naranja con los ojos cerrados por las lagañas verdosas iguales a las mías.

La limpieza quedó en el olvido por completo. Le hice una cita con su médico familiar y éste si le dió antibiótico. Para el domingo el maridis ya estaba de nuevo 'fit' y ni quien se acordara de su infección. Yo sigo poniéndome las gotas tres veces al día, el fluído en mis ojos es cada vez menos, pero no dejo de hacer corajes cada que veo a Don Kerubino mas sano que nunca.

Y yo que siempre le eché madres a su doctor! ahora se lo envidio :-( Por lo menos hoy si pude limpiar mi casita como Dios manda!

Feliz inicio de semana gente!

marzo 04, 2010

Nueva Ley de matrimonios


Mi comadre regia que vive en la parte francesa de Suiza, me platicaba la últimas vez que nos vimos, sobre una compañerita del kinder de su hija de cinco años. La niña en cuestión fué foco de atención del resto del grupo desde los primeros días del año escolar, porque no estaba muy claro si era niña o niño.

La confusión de los pequeños se debía más que nada porque, por su apariencia, parecía un hombrecito; pero al presentarse ante ellos su nombre era el de una mujercita. Conforme fué desarrollándose el curso y fueron conociendo más a la pequeña, ésta fué aislándose poco a poco ante el rechazo de los demás.

Los niños, que de crueldad saben un buen, no la dejaban jugar con ellos porque sabían que era niña. Y las niñas, que si la jalaban para su grupo, se dieron cuenta que no tenían mucho en común con la recién llegada. Los gustos de la chiquilla eran El Hombre Araña, el futbol, las luchas, los carritos, etc.

La hija de mi comadre, le llegó a comentar que no le gustaba juntarse con ella porque no le gustaba el color rosa y porque le daba miedo que fuera tan tosca para jugar.

En la primera reunión de padres se le aclaró el panorama a mi comadre, pues la mamá de la niña llegó de la mano de su pareja: otra mujer. En otra ocasión en una fiesta infantil, fué la abuela quien la llevó, pero a la hora de recogerla ésta también llegó con otra mujer de las mismas características que la pareja de la madre. Era claro que la niña se comportaba así, porque tanto su madre como su abuela son lesbianas.

En la actualidad, la niña es retraída y solitaria. En el recreo, pasa la mayor parte del tiempo pegada a la maestra sin acercarse a los demás niños. Se enoja con facilidad y pelea todo el tiempo, es por eso que ya nadie quiere invitarla a sus fiestas de cumpleaños ni a jugar a sus casas después de clases -como se usa por acá.

En lo personal no me asusta esa situación, respeto las preferencias sexuales de los demás y las diferentes formas de pensar y vivir la vida, pero me da tristeza la situación de esta criatura. Los primeros años escolares son importantísimos porque es en ésta etapa donde la socialización comienza a desarrollarse; y si ésta pequeña experimenta rechazo o no se siente identificada con su entorno, las repercusiones a largo plazo no se ven muy halagüeñas.

La homosexualidad es todavía tema tabú en muchas culturas y, aunque en Suiza la sociedad es muy tolerante y permisiva en éste aspecto, todavía existen prejuicios encubiertos que los silencios corteses no pueden ocultar del todo. De México, mejor no hablar, estamos a años luz de abrirnos como sociedad a una forma 'diferente' de vivir y la represión comienza desde la misma familia. Aunque algunas escasas excepciones podrían confirmar ésta regla.

Hoy entró en vigor en la Ciudad de México, la nueva ley de matrimonios para parejas del mismo sexo, o como se les conoce popularmente 'bodas gay'. Y no solo eso, sino también la posibilidad para éstas parejas de la adpción de infantes. La ley, que básicamente consistió en modificar algunos artículos del Código Civil, fue aprobada en diciembre último por la Asamblea del Distrito Federal y hoy arranca su día cero.

Aunque nos duela, México todavía se considera un país en vías de desarrollo, será éste uno de los primeros pasos para quitarnos el rótulo de tercermundistas? Será que no somos tan mochos e ignorantes como se nos ha hecho creer? Cuánto falta para que el resto del país siga el ejemplo de la Ciudad de México? Cuántas historias como la de mi comadre escucharemos en tierras aztecas a partir de hoy? Estamos preparados para sacarlas adelante?

Como éstas, se me ocurren muchas más preguntas, tal vez solo el tiempo las podrá responder o... serán preguntas para el infinito?