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marzo 14, 2011

Descalabros


Ultimamente me he topado con pared por todos lados y, sin el afán de querer hacerme la víctima, debo confesar que eso ha mermado un poco el ánimo de mi última semana. A manera de catarsis y después de pensarlo mucho, me decidí comentarlos aquí porque tal vez una opinión neutral me aclararía el panorama.

Descalabro 1: Leí en una red social de máxima popularidad el post de alguien de mi familia más cercana (por aquello de los lazos consanguíneos, porque de convivencia y relación: cero) describiendo a su padre (mi hermano) con calificativos muy duros y punzantes. Pero esto no sería lo que me provocó sentimientos de shock y pena ajena (al fin y al cabo quién no ha tenido algo que reprocharle a los padres, justo o no), sino la actitud infantil e inmadura de exhibirle en público, cuando por su calidad de adultos bien se podría haber hablado directo con el interfecto y en privado. Seguramente el niñato (casi treintón) hizo un berrinche con su progenitor y la única salida que encontró a su ira, fue publicarlo a nivel mundial. Penita ajena.

Descalabro 2: En la misma red social, chateaba con uno de mis tres amigos más entrañables de Monterrey luego de mucho tiempo de no hacerlo. Hace poco dió un gran paso en su vida, por lo que se volvió el centro de atención de mucha gente, conocida y desconocida. En el chat platicamos de su nueva rutina y me contó alguna que otra anécdota, ya para terminar se me ocurrió pedirle el número de su celular por aquello de marcarle alguna vez para platicar más "de cerca". Su respuesta fué 'que era una pena, pero que el aparato le funcionaba mal y cada tres horas se descargaba', pensé que era un comentario previo al número y me quedé esperando. Cuando su siguiente frase fué referente a otro tema supe que "al buen entendedor..." Dónde quedó la amistad, el cariño, la buena vibra?

Descalabro 3: Me contactó una antigua paisana que dejó Suiza hace algunos años, vivió acá como 15. Me preguntaba por mis hijos diciéndome que seguro Zara estaría hecha una preciosidad, cuando con una sonrisa en mi cara le escribía afirmativamente que "yo que puedo decir si es mi hija", me dejó caer un "pues tiene algo tuyo, pero en dulce, porque tu eres una amargosa" Plop! sonrisa al suelo.

Gracias a Dios he aprendido a salir airosa de situaciones como ésta, siempre pensando para mis adentros que tal vez todo lo negativo que le veo a estas situaciones, esté solo en mi cabecita. Ya no me obsesiona encontrarles una explicación, aunque tengo que reconocer que de primer impacto me duele un poquitín. Ahora mi tiempo de reacción tremendista se ha ido haciendo corto y trato de olvidarlo pronto.

Bastantes broncas verdaderas tiene uno, como para cargar la mala leche de algunos, o para hacerse uno mismo de malas leches. Así que... buen vibra para todos, bendiciones y a darle vuelta a la página.

Cada quien sus arañas, dijo el otro.

Auf Wiedersehen!

enero 17, 2011

Hoy voy a cambiar


Muchas cosas pasaron en los últimos siete días. Entre ellas mi cita para checar la lesión de mi rodilla ya con el especialista que, por estos rumbos, se les conoce como ortopedista (en México me hubiera visto un traumatólogo).

La consulta me sacó de quicio porque, nomás verme la Dra. me comentó que mi problema de menisco se debe al sobrepeso, así sin ver las imágenes de la resonancia magnética que yo misma le entregué minutos antes de que me atendiera. Me tiró un rollazo sobre que mis meniscos están desgastados y muy débiles por el mismo problema y que solo bajando los kilos que me sobran, volvería a estar mas o menos bien.

La dejé hablar para luego comentarle que lo mío habría sido un accidente haciendo ejercicio, precisamente tratando de bajar de peso por un diagnóstico de pre-diabetes que me había dado mi médico familiar. Un poco enojadilla, le dije que no estaba dispuesta a esperar un año hasta adelgazar lo necesario, para no sentir el dolor que me produce el caminar o simplemente moverme. Que yo estaba enterada, porque me había documentado al respecto, de la operación que necesitaba y que si ella no lo consideraba necesario, yo misma buscaría a otro pofesional para que me la practicara.

En este punto, la señora se quedó calladita y fue entonces que me sugirió la artroscopía, me dió risa porque al final lo dijo como si hubiera sido idea de ella. Su asistente me hizo firmar un documento donde no se hacen responsable de alguna mala práctica y prometió hacerme llegar en breve y por escrito, la fecha para entrar al quirófano. Hoy hace 12 días de aquella entrevista y todavía no he recibido nada. Sigo tomando analgésico y desinflamatorios diaramente. Agghhh!

La semana pasada también estuve con la nutrióloga, al fin!!! Fue en el mes de septiembre cuando mi médico familiar tramitó la cita con la susodicha, en aquella ocasión tardó dos semanas en hablarme para darme la cita para un mes después, dos días antes de la fecha planeada me llamó de nuevo para cancelar porque estaba enferma. Me aseguró que seguiría enferma por tres semanas más y prometió llamarme en noviembre para ponernos de acuerdo. Lo hizo hasta hace una semana.

No me dió un plan dietético, como normalmente conocemos en México, más bien fue una plática en la que me dió indicaciones de los alimentos que debo comer, los que no debo y las cantidades en que debo dosificar los que TENGO que comer. Yo, que soy corta de imaginación, me las tengo que ver negras para inventar platillos con esa información. Jesús del huerto!

Extraño mi México del alma, me enoja escuchar a mi familia regia quejarse del IMSS, cuando yo daría por lo menos un día de vida porque algún médico de acá me tratara como los de esa institución, nefasta para mucho paisanos.

En fin, sigo esperando la fecha de mi intervención quirúrgica, sigo quebrándome la cabeza a diario para combinar alimentos de la forma mas apegada posible a las listas que me dieron, sigo sintiendo el ardor de estómago con tanta pastilla para el dolor y la inflamación, sigo pidiéndole a Dios paciencia. Eso si, la esperanza no muere nunca en mi, a pesar de los pesares.

Esta semana me propuse ser más positivia, olvidarme de lo que no puedo cambiar y haciéndome fuerte para lo que si. Hoy por ejemplo trabajé todo el día, dentro de mis limitaciones, y no me fue tan mal. También jugué con mis hijos, los invité a merendar y me puse al corriente con la lavadera de ropa. Volví a mis cenas de vegetales y empecé a contar las cucharadas de otros alimentos. Si, la vida es dura, pero solo para los que la quieren ver así. Yo, ya no.

Feliz inicio de semana, como el mío!



diciembre 15, 2010

De precocidades y shocks

El fin de semana pasado mis hijos se fueron a pasarlo con sus abuelos, los llevarían a escoger los regalos de navidad y además al zoológico por lo que los fuimos a dejar el sábado muy temprano. Ese mismo día por la noche, ya en casa, estaba tan cansada que me fuí directo a la cama y me disponía a leer las noticias de México en mi computadora portátil. Pero mi sorpresa fué mayúscula cuando al abrir el navegador me encontré con la página de inicio de un portal de  pornografía. Recordé que la noche anterior lo había visto a él cerrando la computadora, al tiempo que me comentaba que había estado viendo videos en You Tube. Por la confianza que le tengo, y porque nunca antes habia dado muestras de interesarse en el sexo, le creí. Esos dos días que estuvo con sus abuelos me parecieron una eternidad, porque mis ansias de hablar con él eran muchas. Por fin el domingo por la noche, antes de irse a dormir, busqué una oportunidad para estar solos y hablé con él. Ya en el verano de éste año, mi maridis había tenido esa plática "de caballeros" como el mismo Chris le llamó. Por lo que me imaginé que tal vez el niño no estaba preparado para ese tipo de información y en vez de educarlo, le habíamos abierto la caja de pandora. "Salió más caro el caldo que las albóndigas", pensé. Nomás mencionarle el incidente de la computadora, soltó el llanto e inmediatamente lo tranquilicé diciéndole que no lo iba a regañar sino a platicar amigablemente con él. El niño se calmó y comencé con un pequeño interrogatorio de cómo había llegado a la idea de buscar ese tipo de cosas en la red. Su respuesta me dió mucha tranquilidad y seguridad para seguir con el tema. Me explicó que había estado leyendo el libro que yo le compré sobre sexualidad (como apoyo a la plática que había tenido con el padre), escrito ex profeso para los pre-adolescentes a partir de los 9 años. Un texto muy ilustrativo y sencillo, que habla sobre temas muy variados como el desarrollo desde la pubertad, hasta el sexo seguro y la homosexualidad. Muy recomendado por éstos lares, por los propios maestros y psicólogos infantiles. Cuando se lo dimos le explicamos que si le surgía alguna, duda solo tenía que preguntarnos y nosotros trataríamos de despejarle el camino para que pudiera continuar y entender el resto. Al principio no se mostró muy interesado, o al menos eso creímos. El caso es que esa noche que hablé con él, me contó que llegó a un punto en que leía muchas cosas que no entendía, que la misma palbra sexo le parecía complicada porque algunas veces le parecía que se refería a un órgano de cuerpo y en otras se hablaba como una acción. Me dijo también, que se le ocurrió buscar en internet, porque le daba vergüenza preguntarme y que yo pensara algo malo de él. Puff!! por fin, ahi estaba la explicación que tanto rogué porque me diera, en el peor de los casos hasta llegué a pensar que habría sido alguna persona extraña quien le hubiera dado esa idea. Después de aclararle algunas dudas que me cuestionó, le explique que no tiene por qué avergonzarse de hablar ese tema conmigo, que el sexo ni es malo ni es prohibido. Pero... que todo llega a su tiempo y que él es muy joven para prepararse en ese renglón. "Tu ahora eres un niño que debe dedicarse a su estudio y sus deportes, el sexo ya vendrá cuando tengas un poco más de madurez y tiempo para dedicárselo a una pareja. Del acto sexual se conciben los niños y esa es una responsabilidad que a tu edad es muy difícil de cumplir" le dije con la voz casi temblorosa. "Imagínate que dentro de unos 5 años tienes una novia y al no tener la responsabilidad adecuada ella espera un bebé... ¿qué vas a hacer con 15 años y una mujer y un bebé?". Vas a tener que trabajar para mantenerlos, vas a dejar de estudiar, vas a dejar de viajar con nosotros en las vacaciones, te vas a perder de todo lo bonito que tiene la juventud ¿te imaginas?". Gosh! no sé de donde me salió tanto rollo. Yo sola estaba conmovida de pronunciar esas palabras, ¿cuándo había crecido tanto ese niño? ¿cuándo, que no me di cuenta?. Es que no ha crecido mucho! solo tiene 10 años! "Además es muy peligroso que tu visites esas páginas, tu hermana puede estar cerca de ti y ella tiene solo 7 años, no crees que es muy pequeña para ver algo así? le pregunté tratando de ser lo más dulce que mi recio carácter norteño me permitió. El pobre solo me contestó que él también se asustó mucho cuando vió la página, más porque su pene se había puesto en erección y no supo qué hacer. Madre Santa! sentí que la sangre me hervía. En ese momento también le expliqué el por qué de aquella reacción de su cuerpo y parece que él lo entendió porque me dijo con la cabeza baja, que no lo volvería a hacer. Le volvi a recalcar que eso no es malo, que el cuerpo reacciona a esas imágenes que normalmente están hechas para adultos, quienes sí saben qué hacer (y bien que sí!) que en unos años lo entendería mejor y que por ahora lo dejáramos ahí. Me prometió de nuevo que así iba a ser; me abrazó fuerte, me dijo que me quería mucho y me dió las gracias por tenerle confianza. Debo reconocer que me sentí agradecida con la divinidad porque se abrió de capa conmigo, porque supe darle la confianza para que me expresara su sentir y me lo dijera de frente. También agradecida porque, si le dieron click a la página, se puede decir que lo que vió fue algo muy light para los tiempos que corren. El pobre, en su bendita inocencia, solo había tecleado la palabra sex en la barra de la URL esperando encontrar una respuesta; aunque no fue precisamente eso lo que encontró. Tuve que bajar a fumarme un cigarro, las manos todavía me temblaban, el corazón un poco acelerado parecía que se iba a salir de su lugar. No le comenté a mi marido, preferí esperar a calmarme un poco, pues en mi cabeza todavía rondaban todas esas frases que le había dicho a mi hijo. Mi hijo, se me está haciendo adolescente y a veces me pregunto si tendré la sabiduría para saberlo guiar. Me pregunto si podré estar ahí siempre que me necesite, de la forma en qué el me necesite. Porque el conocimiento puede ser muy vasto, pero transimitirlo con la dosis adecuada de sentimiento para producir hombres y mujeres de bien... es una tarea titánica! Al menos, para mí. El apoyo de mi marido es incodicional, él también se esfuerza mucho y siempre compartimos esa responsabilidad, pero el sentimiento masculino respecto a los hijos, es otro boleto. Muy distinto al de una madre. Auf Wiedersehen!

noviembre 08, 2010

Sana sana, colita de rana


Quería postear algo digno de contar, pero en la última semana no he salido casi de casa y prácticamente ni mi cuarto. La lesión en mi rodilla derecha sigue igual que el miércoles pasado y, aunque el MRI (resonancia magnética) me lo hicieron el viernes, la burocracia del sector salud suizo no me permite saber el resultado hasta dentro de dos días más.

La semana pasada el dolor era insoportable, ni siquiera los analgésico "muy fuertes" que me recetó el doctor, lograban aliviarlo. Pero pasó algo curioso ese mismo día en que vi al doctor.

Estaba yo sentada en la mesa con cara de compungida, sintiendo unas unas punzadas enormemente dolorosas en la dichosa rodilla, Christof se acercó y me dió un beso abrazándome con fuerza. Me preguntó qué tanto me dolía pero ni siquiera le quise contestar, se hizo un poco para atrás y extendiendo sus manitas en el aire en dirección de mi pierna afectada me dijo que él me iba a curar.

Rezó en voz muy baja en su dialecto suizo aquello que dice algo asi como "Heile, heile Säge, drü Tag Räge, drü Tag Schnee,'s tuet mim Schätzeli nümme weh" (el equivalente a nuestro mexicanísimo "sana sana colita de rana, si no sana hoy, sanará mañana"). Movía sus manitas simulando masajear mi pierna, pues no quería tocarla por temor a hacerme más dolor. Me enterneció muchísimo su gesto sanador, que hasta una lagrimita se me salió.

Aunque pueda parecer increíble, me di cuenta mas o menos diez minutos después, que el dolor ya no estaba ahí. La sensación de que algo estaba bloqueando la rodilla no desapareció, pero ya no punzaba y tampoco me dolía al dar el paso. Si, me paré para comprobar que aquello era real.

Al día siguiente por la mañana no tuve ningún problema en levantarme de la cama, tampoco al caminar y eso me dió confianza, me bañé muy tranquila y hasta les hice de comer algo elaborado porque el dolor simplemente no estaba. El crack crack de los movimientos seguía, pero al menos nada impedía que caminara o permaneciera de pie más de una hora cocinando.

Y es que la sensación en mi rodilla es muy rara, es como si algo no estuviera en su lugar y cuando intento apoyarme en esa pierna al principio se tambalea como si el hueso buscara temblando su lugar correcto. De hecho se siente como si tuviera una gelatina entre el fémur y la tibia, pero el temor a dañarles más no me deja apoyarla del todo. Tal vez por eso los músculos de la pierna y la pantorrilla me tiemblan también, ya que los tengo siempre contraídos para hacer el esfuerzo en ellos y no en la rodilla.

Al llegar de la escuela Chirs me preguntó si había funcionado su "curación" del día anterior y yo, para hacerle sentir bien le contesté afirmativamente, pero luego surgió en él la pregunta del por qué sus manos me habían aliviado. Yo solo le contesté que era porque lo había hecho con mucho amor.

Ese día por la noche el dolor volvió a aparecer, tal vez el ajetreo al que me sometí porque no sentír dolor, había sido exagerado. Puse dos almohadas bajo mi pierna y me acosté muy temprano, mi hijo me vió y me ofreció volver a "curarme" con sus manitas. Esta vez me destapó y me masajeó directo en la rodilla, con mucho cuidado, muy suavemente.

Como a eso de las diez de la noche, cuando los niños ya estaban dormidos, el maridis me dijo que si bajábamos a fumarnos un cigarro. Le contesté que no, porque el dolor seguro se intensificaría con el movimiento de la rodilla en las escalera, pero aún así me levanté para ir al baño. Otra vez, el dolor había desaparecido por completo, a solo una hora de que mi angelito me "curara".

Confieso que aquellos incidentes me dieron miedo, el niño comenzó a darse cuenta que si funcionan sus manos, porque Zara le pidió que hiciera lo mismo con un fuego que traía por dentro del labio inferior. A las dos horas el fuego había desaparecido.

Hace tiempo, cuando empezamos a tener problemas en la escuela con Chris hace unos tres años, una amiga me comentó que había estado observándolo desde pequeño y que su comportamiento obedecía al característicos de los Niños Indigo. Ella misma me prestó un libro sobre el tema y me puse a leerlo. Me sorprendí al comprobar que muchas de las habilidades de estos niños "de la nueva era", las tenía el mío.

A medio libro lo dejé de leer, por un lado porque no tiene bases científicas y no hay manera de saber qué tan cierto sea. Por otro porque, de ser vierto, me dió miedo el compromiso a sacar adelante a un ser con dones que ni yo misma entiendo. Entre ellos el de la sanación.

Luego, cuando le diagnosticaron el Síndrome de Déficit de Atención me sentí un poco aliviada, preferí quedarme con esa explicación y ayudarle desde esa perspectiva. Pero la cosquilla quedó en mi y retomé la lectura del libro, ahora que tengo tanto tiempo libre en cama. Mis dudas vuelven a surgir.

En fin, que el estar en cama me tiene medio demprimida, el sentimiento de no poder valerme por mi misma al 100%, me hace sentir demasiado vulnerable. No he vuelto a pedirle a Chris que me "cure", para que su suspicacia no le lleve a creer algo que tal vez no sea, amén de que él es muy clavado en esos temas. Mejor dejarle ahí, que el tiempo le revele lo que tenga que ser.

El maridis desde entonces se ha hecho cargo de casi todo el cuidado de la casa y los hijos, la molestia sigue y yo me tomo analgésicos que solo quitan el dolor por períodos de tiempo. El miedo a terminar de romperme lo que queda sano, me hace alternar posiciones de sentada y parada porque cualquiera de las dos en tiempos largos me provoca dolor.

La cita con el doctor la veo como algo muy lejano e incierto, la mera verdad es que los doctores de acá me dan mucha desconfianza porque ya una vez uno de ellos me dijo que trabajan mejor "bajo presión" y eso me lleva a pensar que me van a atender cuando la cosa ya esté en sus últimas consecuencias.

La paciencia... se me está acabando...

septiembre 13, 2010

Día cero


Hoy es el primer día, del resto de mi vida. Me lo advirtió hace dos meses, me dijó que tenía que tener cuidado, esa fué una llamda urgente de alerta y no lo supe ver. No hice caso. El viernes pasado mi doctor familiar me informó, luego de hacerme otro exámen de glucosa, que ahora si soy diabética.

Lo extraño es que presento muy pocos síntomas, de hecho descubrió los índices un poco altos en el examen general que me hago año con año. Hasta ahora, no me he sentido mal, si acaso solo la visión corta es la que lo delata.

Me quedé helada, no podía articular palabra, agaché la mirada como lo hace un niño después de haber hecho la peor travesura de su vida. "¿Qué hacemos?" me preguntó él como si yo fuera la que hizo el juramento a Hipócrates. ¿Qué diablos iba yo a saber qué tengo que hacer?

Me preguntó si quería tomar medicamento, antes, me dió su opinión de que tal vez fuera el sobrepeso lo que estaría causando "el azúcar" (sic) en mi cuerpo. Me comentó que tal vez si bajara unos 15 kilos en tres meses, aquello se arreglaría, y eso me hizo decidir que seguiría una dieta con ejercicio intensivos sin medicina de por medio hasta el 3 de diciembre en que fijamos la siguiente cita.

No pregunté nada, porque sobre diabetes se lo ídem. A todo lo que me dijo asentí con la cabeza y lo único que recuerdo bien es que me va a canalizar con un nutricionista "especializado en dietas para diabéticos" me dijo. Pero en éste país todo camina sobre patas de tortuga, me imagino que aquella cita con la nutrióloga llegará en, por lo menos, unas dos semanas.

Aquel viernes toqué fondo: me enojé conmigo misma, busqué culpables (y los encontré), sentí pena por mí y al final, acabé como una pequeña e indifensa niña que no sabe qué le espera ante lo desconocido. Deseaba que alguien me abrazara y me palmeara la cabeza con dulzura, que alguien me dijera "no te preocupes, yo te voy a cuidar y te ayudaré a que sanes". Pero no lo hubo, porque simplemente no lo hay.

El maridis me dijo "no puedes pensar eso, tienes 45 años!", y un amigo también pronunció otras palabras tan mágicas como las de mi media naranja "te tienes a tí!!!". Que razón tuvieron los dos.

El sábado tenía invitados a comer y ya tenía el menú casi listo, el domingo tenía el cumpleaños del hijo de mi comanche Carolina. No podía hacer nada, además de que todavía estaba digiriendo la palabreja: DIABETES. Lo único que pude hacer es comer poco, muy poco, en las dos festividades y le di forma a mis hábitos alimenticios (horario y calidad).

Me preparé desde anoche acostándome desde las 11:00 PM. Hoy me levanté muy temprano, mandé a mis hijos a la escuela, me comí un platito de granola con leche light y miel. Inmediatamente me vestí con mi ropa deportiva. Me lancé al gimnasio, precisamente a la hora de la clase de yoga, ya desde hace tiempo tenía ganas de probar y me gustó mucho. Aunque al principio tuve muchas dificultades para los movimientos, antes del final de la clase cesaron los calambres y la flexibilidad volvió a hacer acto de presencia.

Me quedé picada, así luego de una hora de contorsiones inimaginables, bajé a hacer 15 mins. de cycling y media hora de pesas. Por último 10 mins. de sauna. No imaginaba que desde éste primer día tendría retroalimentación, pues decidí pesarme antes de salir del gimnasio y mi sorpresa fué enorme cuando me di cuenta que mi peso es 10 kilos menos de lo que le dije al doctor el viernes pasado. Como no me había pesado hice un cálculo a "lonjas de buen cubero" y pues, exageré. Eso me alegró el día.

En el coche, camino a casa, me comí 6 medias nueces como colación. Más tarde preparé para mi comida una ensalada con lechuga y zanahoria en salsa de yogurt, recalenté un pedazo de carne asada que quedó del finde y me sentí como liberada.

Después de todo no se siente tan mal, al contrario, me siento llena de ánimo y la autolástima que sentí la tiré lo más lejos que pude en el bosquecito que está detrás de mi casa. Leí un poco y, mientras me llega mi cita con la nutrióloga, supe que mi tipo de diabetes es del tipo 2 (del que no se es dependiente de la insulina), que debo comer 5 veces al día y fijar un horario para cada una de ellas y que debo hacer una nueva cita con mi doctor para que me informe más porque tengo muchas dudas.

También quiero dejar de fumar, pero como la recomendación es empezar con sola cosa a la vez, trataré de ir disminuyendo mi hábito gradualmente con la firme intención de dejarlo del todo en el menor tiempo posible. La cosa es no estresarme tanto e ir cumpliendo metas realistas, paso a paso.

El maridis también se puso las pilas, pues me ha estado apoyando comiendo lo mismo que yo. Tiramos a la basura las tentaciones azucaradas que teníamos por default en la alacena y me ha estado dando ideas de comidas con vegetales muy típicos de aquí a los que yo no estaba acostumbrada. Mis hijos también accedieron a olvidarnos por un tiempo de los postres y las frituras.

También he estado pensando en abrir un blog alterno dedicado a los avances en mis propósitos, seguro lo haré más adelante para que me sirva como feedback también.

Después de dos días de la terrible noticia ya no veo el panorama tan negro, pero lo más importante es que aprendí en tiempo récord que aunque pudiera existir algun culpable histórico de lo que ahora me pasa, la única responsable de mi futuro (y mi vida) soy yo. Y lo dicho, manos a la obra, porque hoy vuelvo a nacer.

Que su inicio de semana, sea tan bueno como el mío! Arriba corazones!

Aus Wiedersehen!

julio 05, 2010

Yo, la ama de casa

Nunca como en los últimos meses me había portado tan 'ama de casa'. Tal vez los mimos de mi familia por haber sido la más pequeña, me convirtieron en una especie de 'princesita' a la que todo se le daba hecho y que, aunque agradezco ese enorme cariño, después de casada pagué una factura algo cara.

Hasta hace once años me di cuenta que no sabía cocinar, lavar baños, separar ropa por colores y texturas, cuidar y regar una planta, soportar olores fétidos y un sinfín de etcéteras.

Los primeros años de casada fueron duros en ese sentido, el pobre de mi maridis -que a decir verdad él si que estaba bien preparado para llevar una casa- me enseñaba pacientemente y soportaba mis experimentos culinarios. Luego, el interminable ensayo-error y mis muchas ganas de salir adelante, me llevaron poco a poco por el camino correcto.

Ya he confesado aquí -muchas veces- que los quehaceres domésticos no son lo mío, pero también reconozco que sin quererlo, últimamente se me ha ido convirtiendo en una obsesión aquello de la limpieza y el orden. Lo que si no he podido superar, es el planchado de las camisas que a diario, mi marido tiene que usar.

En fin, tampoco es totalmente negro el panorama, he hechado mano de algunos artilugios que me hacen las tareas de la casa menos problemáticas y asi se sobrelleva la situación. Lo que si he notado, es que cada vez me clavo más en ello. Atrás quedaron los interminables recorridos por las zapaterías buscando novedades, o en las tiendas de ropa, ahora casi siempre termino en el departamento de blancos, electrodomésticos o decoración. Que si un nuevo tapete para la entrada, que si un machucador de ajos, que si una colcha con motivos de acuerdo a la temporada, etc. etc.

El sábado próximo salimos de vacaciones a una rica playita y desde la semana pasada me propuse dejar la choza impecable, para no regresar con trabajo a la vista. Entre ésto, ir al gym -ya volví- y las actividades de fin de curso de mis criaturas, se me va el tiempo como agua y nunca son suficientes las 24 horas del día, a pesar de robarle solo cinco para dormir. Me duele todo, hasta el cabello, pero no me quejo porque desde que volví al ejercicio siento como que tengo energía de más.

También me volví vouyerista en la red, porque me en lugar de venir a escribir acá, me entretengo con los chismes de los famosos -de viva voz o letra- en Twitter. En Facebook abandoné todos mis juegos de rol y el resto de internet casi solo lo uso para ver mis series de TV.

Así es como se me cambia la vida, será la edad? será la costumbre? será melón? será sandía? o será la vieja del otro día?

junio 07, 2010

Tu eliges qué México quieres


Cuando era niña viví en un país libre, "cual solamente él pudo ser libre", como diría Silvio Rodriguez. Jugaba en las calles y podía ir a visitar solita a mis amigas hasta sus casas sin que peligro alguno me acechara.

Mis padres nacieron pobres, pero con su esfuerzo y trabajo, forjaron un patrimonio que les permimitió educarnos a siete hermanos y vivir una época de bonanza en la que disfrutaron lo que jamás imaginaron en su infancia.

Luego, mis hermanos y yo crecimos y seguimos su ejemplo, aunque la vida se iba endurenciendo un poco y ya no bastaba solo con 'echarle ganas', también pudimos gozar de un México abundante y generoso. Por algunas décadas.

Siempre escuché a los mayores quejarse del gobierno, pero su tenacidad y esfuerzo aún así no se derrumbaban y daban frutos, a pesar de eso. Todavía hace casi once años que emigré a Suiza, dejé a mi país alegre y bollante.

Hoy, veo con infinita tristeza, cómo mi patria se hunde en la deseperanza, la impunidad, el conformismo y el temor. Veo como mi madre se encierra a piedra y lodo por el temor que le causan las balas afuera de su casa. Veo como uno de mis hermanos tuvo que vender su casa y su auto, porque los intereses hipotecarios y las bajas ventas de su negocio lo dejaron prácticamente en la calle.

Veo en las noticias cómo muchos negocios cierran ante la ola de desamparo en los cobros 'de piso' por parte de unos huevones que se escudan en la violencia para quitarles las ganancias de lo ganado con el sudor de su frente. En los camiones, jovencitos drogados despojando a los también 'jodidos' de sus pocas pertenencias.

Tengo miedo de ir a visitar a mi familia, tengo miedo de no volver a ver viva a mi madre que ya pasa los ochenta años, tengo miedo de ir y que les pase algo a mis hijos, tengo miedo.

Mi país se vuelve cenizas, de aquel pueblo solidario y hospitalario que un día fué, hoy solo quedan historias de muertos, pobres e impunidad. Pero... se podrá hacer todavía algo?



Démosle un voto de confianza a ésta nueva campaña que comienza Iniciativa México, hagamos algo, tal vez yo también desde lejos pueda ayudar; mantengamos un hilo de esperanza. No nos dejemos llevar por la crítica malsana y el pesimismo, quizá no sea demasiado tarde.

abril 30, 2010

Cero y van tres

Zara dejó de ser mi bebé en diciembre pasado cuando la Inge nos trajo a Timmy, aunque limpiar pipí y popó del piso no es tan sexy, como tampoco lo es recibir lengüetazos en la cara de un diminuto especímen canino. Pero ah! como lo encariñan a uno esas 'contrariedades' con las mascotas. Si, muy a mi pesar, tengo que reconocer que Timmy es mi tercer bebé.

El can, como los niños, también tiene su carácter. Su 'art' como dicen los suizos, su forma de ser, pues! Si describiera su 'art' con una palabra, esa sería: chiflado (mimado, consentido). Pero me vine a dar cuenta ahora, cuatro meses después, luego de dejarle hacer su santa voluntad y quererlo con locura, incluída su respectiva dosis exagerada de cariñitos por parte de todos los miembros de la familia.

Todo comenzó aquella ocasión en que, como buen suizo que cumple con sus cánones culturales, mi marido sugirió que deberíamos llevarle a la clínica veterinaria para que le hicieran su primer chequeo y darle de alta con su 'médico familiar'. Ja ja ja ja, les juro que escribo ésto y estoy atacada de risa.

El muy canijo -nunca mejor dicho- mordió la mano de la doctora en aquella primera visita; tuvieron que ponerle un microscópico bozal, para asegurar la integridad física de los empleados que atenderían a esa nano-bestia. Que oso! Más bien, qué chihuahua! Todo salió muy sexy y nos mandaron a casa hasta con su PASAPORTE SUIZO!!! Habráse visto.

En la segunda ocasión, me encontraba viendo mi telenovela favorita (HQEDNS) con mi bebecito a un lado, cuando de pronto comenzó a hacer ruidos raros -tipo Lynda Blair en El Exorcista- mientras encogía y estiraba su cuerpecito cual acordeón de Celso Piña. Más tardé en voltear para ver qué le pasaba, cuando comenzó a vomitar... encima de la cama!!! Luego de bajarlo como de rayo, se tiró en el suelo y comenzó a llorar como si lo estuvieran matando.

Pensé que sin darnos cuenta se había comido un alien o se la habría roto alguna tubería interna, me asusté mucho. Enseguida lo cargué y me fuí echa la cochinilla a la clínica. Le tomaron radiografías, le palparon su pancita, trató de morder de nuevo a la doctora y le tuvieron que volver a poner el bozal. Los resultados furon nulos, no encontraron nada raro y hasta creo que las mujeres ni me creyeron el escándalazo que les conté, había armado en casa. Ahora fuí yo la que salió con la cola entre las patas de la clínica, llena de vergüenza por mi exageración; solo le recetaron analgésicos y de ahí no pasó.

Hace unos días, el lunes para se exacta y mientras limpiaba la cocina, se me ocurrió sacarlo al jardín sin su cadena -algo que nunca hacemos por el temor a que salga disparado y se nos pierda. Muy modosito se puso a jugar con Zara, nada de escaparse a los jardines vecinos, se veian los dos tan tiernos jugando... que dejé los trastes a un lado y me senté a verlos.

Estaba tan emocionada de ver jugar por vez primera a mi Timmy sin irse, que me paré para unirme al dueto. En un momento dado, no se de dónde me salió la loca idea de subirlo al resbaladero, para enseñarle a deslizarse. Había visto yo tantos de esos videos chuscos de perros que hacen las mil y una gracias, que ya se me hacía verlo convertido en un Dog Star de las televisoras europeas. De esos lapsus estúpidus que una tiene, me imagino.

No lo subí hasta mero arribotota, lo puse a la mitad y el chucho respondió como un héroe. Se deslizó muy bien hasta el final, donde dió tremendo salto cayendo muy bien paradito y moviendo tanto la cola que por un momento pensé que se elevaría cual helicóptero de Sampayo. Inmediatamente corrió saltando hacia mí y se paro en mis piernas sin dejar de mover la cola, lo que yo interpreté como que quería repetir. Lo volví a cargar, lo puse en la misma posición, se resbaló, pero... en ésta ocasión no corrió con la misma suerte.

Saltó antes del final del resbaladero y al caer, una de sus patitas delanteras pego en la orilla, doblándole la parte de los deditos completamente. No necesito describir los alaridos que lanzó mi pobre perrito, lloraba sin parar y la manita le colgaba inerte. Inmediatamente recordé las palabras de una amiga que tiene una perrita de raza parecida, que me recomendaba tener cuidado porque sus delgadas extremidades son sumamente delicadas.

Me sentía terriblemente culpable, además de muy nerviosa porque tendría que explicar en la clínica la razón de su accidente y no saldría bien librada de la opinión de la doctora. Como pude, y con la ayuda de Zara (la pobre terminó subiéndome el pantalón a como pudo y cerrándome el zipper), me cambié de ropa y lo llevamos las dos.

Manejé todo el camino con Timmy en mi brazo izquierdo, su cabecita la llevaba recargada en mi cuello y no paró de llorar durante el trayecto. Le pedí mil veces perdón, por tener un mamá tan zonza y traté de llegar lo más rápido posible.

Una vez en el consultorio, me preguntó la doctora por qué decía yo que tenía la pata quebrada, le contesté que no podía sostenerse y que lloró mucho. Timmy seguía en mis brazos, pero mas tranquilo, por lo menos ya no lloraba como en el coche. Me indicó dejarlo en la mesa de auscultación, con mucho cuidado lo fuí bajando hasta que... el móndrigo perro del demonio se paró muy fresco en las cuatro patas!!!!!

La mujer le agarró la pata, se la jaló para adelante, para atrás, para un lado y para otro... el perró ni guagu dijo!!! Ella sonrió con cara de 'ah!queviejatanburra' y de todas formas se lo llevó a hacerle unas radiografías. Volvió muy sonriente con el inche perro en los brazos para decirme que no tenía nada, solo una inflamación en el dorso y que le pondrían un vendaje para que bajara más rápido el esguince que solo tenía.





Otra vez se me cayó la cara de vegüenza, otra vez me porté como madre primeriza: asustona y exagerada. Inche Timmy, pero no me la vuelve a hacer! no me volverá a convencer con sus lágrimas de cocodrilo. He dicho.

Auf Wiedersehen, guau!

febrero 22, 2010

Un mundo para Christof

Todavía recuerdo el día en que el pediatra de Christof nos dijo que tal vez el niño presentaba una modalidad de autismo -Síndrome de Asperger- como respuesta al fracaso de tantos años de terapia para 'corregir' sus deficiencias en el área de la competencia social.

Luego de sentir que el mundo se me caía encima por algunos meses en los que hasta la estabilidad de mi matrimonio estuvo en juego, me sentí un poco más aliviada cuando el diagnóstico final fue el de Déficit Atencional. Me consoló un poco saber que éste trastorno lo padecen una gran cantidad de pequeños en edad escolar y el pensar que seguramente, por su alta incidencia, habría más de una forma de tratarse con éxito.

De cualquier forma, a ninguna pareja de padres nos es indiferente el hecho de que se nos diga que alguno de nuestros hijos padece algún trastorno o deficiencia, como tampoco nos tomará por sopresa porque -si estamos al pendiente de ellos- la intuición siempre nos da señales cuando algo anda mal.

Mi conocimiento de psicología infantil tampoco sirvió de mucho, la mayor parte de mi práctica profesional la había enfocado al área laboral y de eso ya habían pasado bastantes años. Por lo que el desarrollo de tratamientos modernos y la aparición de fármacos nuevos, estaba muy lejos de mis pensamientos.

Pero el instinto maternal -aunque mucha gente piense que no existe tal- me llevó a muchos intentos por ayudar a mi criatura, a ciegas, sin un diagnóstico oficial; casi casi con el puro corazón por delante.

Era un hecho que Christof presentaba poca concentración, dificultades en la motricidad fina y muy baja tolerancia a los cambios y a la frustración. Las terapias que desde los dos años de edad no lograban mejorar estos problemas, se modificaban en el transcurso por los mismos terapeutas un poco decepcionados por los pocos resultados. Yo mientras tanto, escuchaba consejos de otras madres y problemas de otros niños, intentándolo todo.

Fué así como se me ocurrió inscribirlo en clases de Kung-Fu, pensé siempre en un arte marcial por su mecánica de concentración y movimientos precisos. También lo animé para jugar futbol con la esperanza de que su cordinación de movimientos y su pertenencia a una actividad grupal, mejorara su autoestima y su desarrollo social.

El año pasado mis esfuerzos se intensificaron al 200 por ciento, a principios de año lo llevamos a la escuela de ski y en el verano a clases de natación. Sin obligarle, él mismo sentía esas oportunidades como una diversión y premio a su esfuerzo escolar, aprovechándolos al máximo.

Me valí de sus propios gustos para introducirlo en esas actividades que le hicieran avanzar en el desarrollo de las habilidades que otros niños tienen por naturaleza y que a él, por una razón hasta entonces desconocida, se le habían ido negado.

Aunado a toda esta parafernalia de deportes, me pasaba horas hablando con él, enseñándole cosas desde las más mínimas como el significado de un guiño, hasta las más variadas justificaciones del comportamiento burlón y agresivo de sus compañeros de escuela. Conceptos como el perdón, la comprensión y la indiferencia, tampoco escaparon a esas innumerables pláticas con mi angelito, quería tatuarle en su cabecita esas cosas que se aprenden con la experiencia y que él no podía ver.

Si, confieso que hubo períodos en los que el desánimo me hizo flaquear y abandonar mis propósitos, algunas veces las depresiones y el cansancio me hacían pensar que el futuro de mi hijo se presentaba muy oscuro y dificultoso. También llegué a desesperarme tanto, que dejé de prestarle la atención necesaria por concentrarme en un estado de ánimo negativo y egoísta. Pero al final, recordaba que mi bebé tenía algo muy importante de su parte, que no lo dejaría solo a su suerte: a mí, para luchar codo a codo con él.

Hoy por fin veo la luz al final del tunel por el que durante años atravesamos en la familia, según los cuadros clínicos de cualquiera de los diagnósticos que se le dieron a Chris -equivocados y correctos- el niño necesitaría muchos años de terapias para llegar al desarrollo de alguien de su edad. La torpeza motriz y la deficiencia social, le limitarían sus expectativas de éxito hasta pasada la pubertad, eso decían los expertos.

Christof es ahora el portero oficial de su equipo de futbol, en la competencia de ski de la semana pasada quedó en tercer lugar, en el Kung-Fu lleva tres niveles alcanzados y en natación logró en tres semanas pasar cinco niveles -cuando lo normal serían tres. Lejos del logro deportivo que de por si ya implica un éxito rotundo, la mayor importancia radica en la recuperación de su autoestima y el impulso que ésta le dá a saberse capaz de salir adelante en todo lo que se proponga.

En el aspecto social: ya tiene más amigos en la escuela, ignora las provocaciones de los otros, sus berrinches son cada vez menos y la compulsión por comer ha desaparecido (lo que significa un total control de la ansiedad e hiperactividad).

Hace unos meses le dije sobre su Déficit de Atención, al principio fué un shock y se puso a llorar. Me preguntaba si siempre viviría con eso o si algún día desaparecería. Le contesté con la verdad, le dije que viviría con eso el resto de su vida pero que solo signficaba que le costaría un esfuerzo extra conseguir lo mismo que el resto de los niños. Le mostré sus medallas, trofeos, diplomas y sus notas de la escuela, le pregunté si después de ver todo eso él pensaba que era tan terrible? El mismo se respondió que no, porque había logrado más que algunos de sus compañeros.

Estoy consciente que todavía le falta mucho camino por recorrer a mi querubín, pero me alienta el saber que vamos por el camino correcto y que él está consciente de ello.

No es mi intención colgarme la medalla de supermamá, que esoty muy lejos de serlo, sino que mi experiencia sirva de testimonio para otras madres que tal vez estén pasando por algo parecido; y de que para una madre, nada es imposible. Solo se necesita, como decía mi abuela: alma, vida y corazón.

Au revoir!

diciembre 04, 2009

Second time around


Estoy escribiendo éste post casi casi de contrabando, qué cosas, a veces escribo solo unos dos o tres post a la semana y hoy que menos tiempo tengo, heme aquí. Y es que por la noche, será la segunda cena de la empresa de mi maridis a la que tiene que llevar a la brujer.

En todo el día no he parado, después de dormir solo cinco horas, me levanté directo a medio limpiar la casa porque mis suegros son los baby sitters de ésta ocasión y van a pasar la noche aquí porque mañana viene Santa Claus y no quería dar dos vueltas. Mi suegra, que es muy fisgona, me dijo que no preparara nada especial solo: la cama con sábanas/cobertores limpios, carne especial para cocinar mañana al mediodía, otra tipo de comida para la cena y una lista de las actividades de los querubines para hoy por la tarde y mañana en la mañana. Uff! y eso que no que no quería nada especial eh!.

A media mañana me fuí al centro a comprarme unas garritas 'de verse' para la mentada fiesta. Luego llegué a casa con Speedy Gzz para preparar algo de comida rápida para los niños, al mismo tiempo ordenaba la lavandería que tenía llena de ropa limpia sin doblar, pasé la aspiradora y el trapeador nomás por encimita, guardé los trastes limpios, saqué la basura, recogí el tiradero de los cuartos de los peques, los recibí de la escuela, les dí comer y por último limpié la cosa hasta quedar como tacita de plata. Chin! todavía me tiemblan los brazos de tanto ajetreo y todo por el afán de que mi suegris no se dé cuenta de intento fallido de ama de casa que es su nuera.

El aquelarre será en un hotel de la helada ciudad de Interlaken, que a nosotros nos queda como a unas dos o tres horas en coche. La invitación incluye una habitación para no tener que regresar a altas horas de la noche, ya que la mayoría de los invitados somos 'fuereños' y es peligroso manejar en la autopista con algunas copitas encima. En todo piensa esta gente, wow! Para los pachangueros que quieran seguir el reventón, mañana está organizado un tour al Jungfrau para ver desde ahí el Glaciar Aletsch, nosotros todavía no decidimos si vamos o no.

Esta vez si estará el jefe inmediato de mi media naranja y algunos otros VIP'ers de la empresa, por lo que de nuevo el nervio lo tengoa flor de piel. No he comido y todavía me falta cambiar la cama donde dormirán los príncipes suizos que tengo por suegros, chin! las sábanas de seda se me quedaron húmedas en la lavadora, ja ja ja ja ja ja.

Pero tenía que tomarme un calmex, ando a mil, y ya hora de un relax. Por eso me puse a escribir para sacar todo el nervio por éste aquí. En fin, ya me voy a seguirle porque todavía me faltan algunas otras cositas.

Que tengan lindo finde y hagan 'changuitos' para que no me aflore la naca que llevo dentro en tan exclusiva fiesta.

Au revoir!

noviembre 26, 2009

Recuento de beneficios


Esta semana por fin se me hizo regresar al gym, a pesar de que el primer día el coche se quedó sin batería antes de salir para allá, no me desanimé. Y es que no me iba a quedar vestida y alborotada ya con todo el 'fitness outfit' encima no? Así que conecté una maquinita eléctrica que tiene el maridis para ese menester y, aunque debe estar por lo menos unas cuatro horas, a mi me prendió el coche en quince minutos. Señal inequívoca de que los dioses 'vigoréxicos' se habían confabulado para que empezara a bajar la panza a la de ya!

Y bueno, gracias a mis tabletas de magnesio los calambres han brillado por su ausencia -hasta ahora-, el litro de agua que me tomo durante el entramiento ha hecho maravillas con mi piel y el único pelo en la sopa, son los horribles granos con los que el sauna me reclama no haberlo pisado en -por lo menos- unos cuatro meses.

Lo más asombroso es que, ahora que tengo que estar tres horas en el gym, el tiempo me rinde mucho más que cuando estuve echada cual vaca suiza viendo telenovelas. Antes de empezar me preguntaba como le haría cuando volviera a mi rutina de ejercicios, si el tiempo cada vez me alcanzaba para menos cosas. Pero ahora, tal vez porque me organizo mejor, he estado haciendo 'adobes' -como decía mi abuela- al por mayor; mi casa luce siempre limpia y ordenada a diferencia de días anteriores hasta mis hijos me ayudan a no hacer tanto tiradero. ¿Será que ellos también me ven tan feliz como me siento?

Eso si, ahora me duermo mas temprano, paso menos tiempo en la computadora/televisión y hasta me siento llena de energía y vitalidad. También he dejado de comer porquerías y tomar de poco a poco, más agua que de costumbre. En fin, que he vuelto a la carga con la firme idea de no volver a caer una vez más en las garras de la holgazanería.

Amén!

noviembre 23, 2009

Por la boca muere el pez


Los dichos de mi abuela hacen que siempre la tenga en mi memoria cuando me suceden situaciones graciosas con ciertas personitas que, lejos de darme coraje, me matan de la risa. Porque, ah! cómo me carcajeo de esas personas que primero andan de boconas desdeñando a medio mundo y haciéndose l@s muy salsas, para luego volver sobre sus pasos como mans@s corderit@s.

Qué no se darán cuenta del ridículo que hacen? O serán tan cínic@s que solo utilizan a los demás? Preguntas para el infinito. Se me están quemando las habas por contar aquí dos que tres chismes de estos pero, por el momento debo ser discreta, más bien tengo que serlo.

Mejor veamos de dónde proviene este dicho popular:

Los peces van nadando por el mar y de repente ven un gusanito o una gambita, abren la boca para comérsela y... sorpresa! Detrás de ese gusanito o gamba hay un anzuelo que pertenece a un pescador que acaba de cazara su presa (el pez). Entonces, el pez muere por haber abierto la boca cuando no debía.


Así o más claro? Explicado con manzanas, click aqui.

Ahí se los dejo de tarea, feliz inicio de semana!

noviembre 03, 2009

Cuando yo me vaya


El día de muertos pasó ya, gracias a Dios. Y es que a mi esa celebración no me dice nada, será porque en el lugar donde nací, esa arraigada tradición mexicana no es muy popular que digamos. El significado del Altar de Muertos lo conocí ya de adulta y más que nada por cuestión de cultura general, a pesar de haber estudiado en un colegio católico muy religioso. O tal vez será porque las únicas dos personas de mi familia que nos dejaron, mi padre y mi hermano mayor, para mi siguen vivas en el recuerdo y en mi corazón.

A veces platico con ellos en silencio, a veces me asaltan los recuerdos de los buenos tiempos que pasé con ellos -los malos para qué rercordarlos?- y otras veces les pido que desde donde estén, también se acuerden de nostros los que seguimos aquí y nos llenen de bendiciones. No necesito un día del año para traerlos a mi memoria, ni me acuerdo de visitar su tumba cuando estoy en México, al final ellos tampoco se encuentran ahí. Sino aquí, muy dentro de mi.

Hoy leí un poema, de auto anónimo, con el que me identifiqué en éste sentido:
Cuando yo me vaya, no quiero que llores,
Quédate en silencio sin decir palabras,
Y vive de recuerdos, reconforta el alma.

Cuando yo me duerma, respeta mi sueño
Por algo me duermo, por algo me he ido.
Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada
Y casi en el aire con paso muy fino.

Búscame en mi casa, búscame en mis cartas,
Entre los papeles que he escrito apurado.
Ponte mis camisas, mis suéteres, mi saco,
Y puedes usar todos mis zapatos.

Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama,
Cuando haga frío, ponte mis bufandas.
Te puedes comer todo el chocolate
Y beberte el vino que dejé guardado.

Escucha ese tema que a mí me gustaba,
Usa mi perfume y riega mis plantas.
Si tapan mi cuerpo no me tengas lástima
Corre hacia el espacio, libera tu alma.

Palpa la poesía, la música, el canto
Y deja que el viento juegue con tu cara,
Besa bien la tierra, toma toda el agua,
Y aprende el idioma vivo de los pájaros.

Si me extrañas mucho, disimula el acto.
Búscame en los niños, el café, la radio,
y en el sitio ése donde me ocultaba.

No pronuncies nunca la palabra muerte.
A veces es más triste vivir olvidado
Que morir mil veces y ser recordado.

Cuando yo me duerma,
No me lleves flores a una tumba amarga,
Grita con la fuerza de toda tu entraña
Que el mundo está vivo y sigue su marcha.

La llama encendida no se va a apagar
Por el simple hecho de que no estés más.
Los hombres que viven no se mueren nunca,
Se duermen a ratos, de a ratos pequeños
y el sueño infinito es solo una excusa.

Cuando yo me vaya extiende tu mano
Y estarás conmigo sellado en contacto
Y aunque no me veas, y aunque no me palpes
Sabrás que por siempre estaré a tu lado.

Entonces un día; sonriente y vibrante
Sabrás que volví para no marcharme.


Lo vuelvo a leer y me vuelve a gustar.

Au revoir!

octubre 15, 2009

Tu fotografía

En Suiza no se acostumbran las fotografías como normalmente las usamos los latinos para adornar lugares estratégicos de nuestras casas, ya sea colgadas en la pared o en una repisa, mesa, trinchador, etc. De hecho, cuando nos casamos, les regalamos a mis suegros una foto de boda que rechazaron inmediatamente, extrañados por tan 'curioso' presente nos la devolvieron muy diplomáticamente argumentando que no la necesitaban.

En mi casa también tengo muy pocas, no porque me esté 'asuizando', sino porque tengo un gusto minimalista que no soporta los amontonamientos de cosas. Tengo algunas de mis peques, de dos de mis sobrinas a las que quiero como hijas y alguna en la que estamos mis hermanos y mis padres. Entre ellas tengo una muy especial, la de mi padre.


Esa foto es de cuando se celebraron las bodas de oro de su matrimonio, el fotógrafo (Lauro Leal) le comentó que nunca había visto un 'novio' con esa sonrisa tan franca y bella que, aún cuando la costumbre es la de hacer solo fotografías en solitario de la 'novia', él le iba a tomar algunas pruebas a él.

Lauro se quedó corto en su concepto de la sonrisa de mi padre, porque esa sonrisa era como un sol que iluminaba la más pura oscuridad, le salía del corazón y culminaba con una carcajada sonora, larga, contagiosa.

Lo mejor de las sonrisas de mi padre era la generosidad con las que nos las regalaba, a cada rato, constantes e infaltables en cualquier momento. Sus enormes y perfectos dientes se asomaban tanto, que los ojos se perdían entre los pliegues de su piel. Ah! la sonrisa de mi padre!... como extraño verla, sentirla, escucharla, amarla.



En un principio coloqué esa fotografía en la sala, pero solo podía verla cuando limpiaba y tenía que levantarla para quitarle el polvo. Depués le pedí al maridis que la colgara en la pared de las escaleras que bajan de las recámaras al primer piso.

Desde entonces la veo a diario y vuelvo a sentir que esa sonrisa se me regala tantas veces como subo y bajo esas escaleras. Diez, quince, veinte veces al día.

Ah! la sonrisa de mi padre.

La sonrisa de mi padre está llena de amor y yo, yo soy la dueña de una gran parte de ese amor también. Si!.

octubre 02, 2009

Unas cosas por 'ostras'


Todo 2009 ha sido para mi familia (la mía y la que dejé en México) un año muy difícil por el lado económico, me imagino que para mucha más gente lo ha sido también, con tanta crisis por todas partes.

A uno de mis hermanos le han asaltado en su negocio dos veces en menos se seis meses, a otro de ellos le robaron su camioneta (como a Globito), a una de mis hermanas la tranzaron con sus dineros del Afore (no me pregunten cómo, pero sucedió) y a nosotros acá en tierras chocolateras también nos pasó a fregar la Oficina de Recaudación de Impuestos, cobrándonos una cantidad estratosférica de una declaración de hace tres años en la que según ellos se habían equivocado.

Qué poder tan estresante tiene Señor Don Dinero, pero nada que con una buena dosis de pensamiento positivo se pueda sobrellevar. Por otro lado, todos disfrutamos de una salud envidiable, desde mi ochenteña y sacrosanta madre hasta el más pequeño de mis sobrinos-nietos. A Dios gracias, todos bien.

Además de la solidaridad de mi familia, la unión y el cariño hace todavía más llevaderos los problemas. De este lado del charco, nosotros tampoco lo hemos pasado del todo mal, aunque sin las comodidades de antaño y la vuelta al terruño gracias al ahorro económico al que nos hemos visto obligados.

En el último mes, otro factor nos hizo olvidarnos un poco de tanta tragedia: hace unas semanas nos visitó una persona que conocí también por internet (saludos Julhs!), mañana iré a recoger a su hotel a una bloggera regia que también anda por éstas tierras (para pasar una semana completita con nosotros) y el próximo diciembre también vendrá otra de mis bloggeras preferidas y amiga entrañable (La Inge).

Qué más se le puede pedir a la vida sino salud y buenos amigos? CHSM el dinero, porque ese, no compra momentos así.

Saluditos!

septiembre 23, 2009

Buscando el paraíso

Cuando parece que lo encontramos, de pronto se esfuma como el viento y aparece uno nuevo entre nuestros anhelos, lejano e inalcanzable... pero no imposible.

Se nos va la vida buscándolo, a veces está solo ahí a unos pasos, y cuando nos damos cuenta de lo cerca que estábamos... nos gana la risa.

Yo sigo buscando el mío, he encontrado algunos, pero estoy segura que me esperan aún más.



Somebody else looking for paradise?

septiembre 19, 2009

Soledades


Hasta cumplidos los diez años de edad, siempre estuve al cuidado de señoras que ayudaban a mi madre en casa porque ella y mi padre atendían el negocio familiar, y mis hermanos mayores trabajaban o estudiaban. No recuerdo bien quien fué la última 'muchacha' que tuvimos, pero lo que no escapa a mi memoria es que en aquellos tiempos uno de mis hermanos renunció a su trabajo y estuvo por seis meses desempleado. Así que él tomó la responsabilidad entera de la casa... y de mi.

Luego de esos meses por fin encontró un empleo y llegó su primer día de trabajo, para mi fué una tragedia escuchar una plática familiar en la que mis padres decidieron no contratar a nadie más para mi cuidado porque 'ya tiene edad de quedarse sola en casa'. Ese fin de semana no pude dormir bien, tenía miedo a lo desconocido y deseaba que el lunes siguiente no llegara nunca.

Ese día fuí al colegio como siempre, en mi mochila cargaba mi primera llave de la casa y en el trayecto del transporte escolar que me devolvería a mi hogar, me pareció un abrir y cerrar de ojos. Lloré en soledad toda la tarde, me sentía desamparada y abandonada, con todo y las mil llamadas por teléfono de mi madre para comprobar que todo estuviera bien.

Fueron años los que pasé asi, sola, inventando mil y una cosas para matar el tiempo. La tarea escolar no requería de mucho tiempo asi que, el que sobraba, lo pasaba haciendo un sinfin de actividades: probándome la ropa y los zapatos de mis hermanas mayores, maquillándome y desmaquillándome con sus cosméticos, escuchando la radio y anotando en una libreta la lista de canciones de la programación con todos sus detalles, viendo algunas telenovelas, etc. De vez en vez me asaltaba de nuevo ese sentimiento de desamparo, en los que el llanto era el común denominador, hasta que llegué a acostumbrarme a esa compañera que por algun tiempo no me abandonaría: la soledad.

Si bien lo acepté con resignación, nunca me pareció una óptima forma de vida para una pequeña de diez años. Pero como dijo aquella 'es lo que me tocó vivir'.

Cinco años depués, una vez en el bachillerato, fué que comencé dejar ese sentimiendo nostálgico de falta de protección. Lo cambié por la deslumbrante libertad de los adolescentes en los que uno se piensa que puede comerse el mundo. Mis días y tardes se convirtieron en una vacación interminable: por la mañana en la prepa, que era siempre un relajo y por las tardes nunca faltaba a dónde ir (cine, patinadero, la casa de algún amigo, etc). Ahí aprendí el valor de la amistad, que en mi caso significaba simplemente compañía y diversión.

Nunca volví a estar sola pues no faltaba alguien que me llamara o invitara a algún lado, después vinieron los novios (algo tarde, con 17 años cumplidos) y más tarde los compañeros de trabajo.

Con el matrimonio y los hijos, la soledad sería algo imposible de imaginar, siempre trabajando en algo o cumpliendo con la familia. Pendiente de que todo esté en orden, de que a los hijos no les falta nada ó llevándolos de allá para acá, platicando con el marido, visitando o siendo visitada por las amigas.

Hoy mi marido fué al gimnasio llevándose a Zara, Christof tuvo partido de fútbol y yo me quedé en casa para arreglarla porque mañana tenemos invitados a comer. Cuando la casa quedó en silencio, en lugar de ir por mis utensilios de trabajo, fuí directo a la cocina y me hice un almuerzo muy norteño: huevos con chorizo. Subí el plato y la bebida a mi recámara, me senté en la cama y me puse a ver la telenovela que se me pasó durante la semana. Luego con toda la calma del mundo, traje del cuarto de baño un libro del que solo podía leer no más de dos páginas cuando tenía alguna necesidad fisiológica. También hice algunos sudokus al mismo tiempo que escuchaba música.

Fueron tres horas de una soledad deliciosa, un precioso tiempo que casi nunca tengo para mí y que, aunque me sentí algo culpable por no haber limpiado la casa, disfruté como nunca. Sabía que tarde o temprano llegaría la tromba hijos/marido que tengo y eso me daba aún más tranquilidad, no me agobié porque el tiempo fuera mucho o poco, simplemente me relajé y lo gocé.

Qué diferente de aquella sensación de vacío de mi niñez, los años no pasan en balde y lo que uno aprende con el tiempo es a valorar los momentos y tomar de ellos solo lo positivo. Pero ¿tendremos siempre que pasar por lo amargo para apreciar lo dulce?.

Feliz sabadín!

septiembre 02, 2009

Llueve sobre mojado

El día había comenzado con un tímido sol que jugaba a esconderse entre algunas nubes presentes, no se decidía a dejarse ver del todo, pero aún la esperanza de una tarde soleada era grande. Poco a poco el cielo fué cerrándose entre esos tercos y enormes algodones celestiales hasta que la luz fué haciéndose cada vez menor y unas gotas comenzaron a caer.

El viento frío, que también había hecho su aparición para hacerse cómplice de aquellos nubarrones, las secaba casi al instante. Pero el Señor Sol no se daba por vencido y buscaba cualquier pequeño hueco entre ellos para que sus rayos pudieran colarse. No tuvo éxito.

El gris pasó a cubrir el panorama, la lluvia ganó la partida y el viento la apoyaba en su triunfo. Otra de sus amigas vino a completar el cuadro: la nostalgia.



¿Para qué quejarse? A veces una buena dosis de añoranzas y recuerdos provocados por la climatología caprichosa, nos hacen volver con la magia del pensamiento a lo vivido para no permitir el olvido total... aunque llueva sobre mojado.

Toi, toi, toi.

agosto 14, 2009

This is life

Mi marido me dijo, luego de diez años de casados, que no le gustaba el pastel de carne que le preparo desde entonces. Ahora cada que cocino y me dice 'está riquísimo', no le creo.
This is life...


Una conocida abandonó con engaños a su marido prometiéndole volver cada tres meses, luego de año y medio él pidió el divorcio; ahora ella asegura que el ingrato es él.
This is life...


El otro día me dijo una amiga (nueva) peruana, que su marido piensa que soy muy creída, lo bueno fué que lo comentó al mismo tiempo que me decía lo bien que le caigo.
This is life...


Hace unos meses alguien me confesó estar enamorad@ desde hace más de veinte años de otra persona que no es su cónyuge, su vida es un infierno pero nadie lo sabe porque ante los demás son la familia perfecta.
This is life...


Por prescripción médica tuve que dejar de hacer ejercicio desde mayo pasado, tengo dos semanas intentando volver (pero no he podido encontrar el ánimo necesario para hacerlo y eso me estresa mucho.
This is life...


Un día durante las vacaciones descubrí a un vecinito, haciéndole cosquillas a Zara en sus genitales, lo regañé y lo mandé a su casa. Le he prohibido jugar con mi hija en lugares cerrados. Hasta hoy no me he atrevido a decírselo a su madre, no sé cómo hacerlo sin ocasionar una hecatombe entre nosotras.
This is life...


Al señor 'X' lo despidieron de su trabajo, él y su familia aseguran que fué debido a la crisis mundial que deja sentir. Pero desde que eso sucedió los rumores de que el verdadero motivo es algo muy turbio, o al menos eso dicen muchos ex-compañeros de trabajo de Mr. X que no pierden oportunidad de hablar mal a sus espaldas.
This is life...


Mi vecina piensa que soy estúpida porque no hablo el alemán a la perfección, no solo ella, el otro día un vigilante de un estacionamiento me insultó porque cometí el error de hablarle de 'tu'.
This is life...




Aún así, pienso que la vida es bella, que mientras haya esperanza y comprensión todo son páginas de nuestro libro de la vida que hay que voltear porque la siguiente nos traerá algo diferente. Bueno, eso digo yo.

Feliz fin de semana!

julio 24, 2009

Bálsamo

Ayer y hoy no me sentí bien del todo, nada que ver con la salud sino con el alma. Hoy mas que nunca tenía ganas de dejar caer mis sentimientos en el hombro de alguien que tratara de comprenderme sin juzgarme, en silencio... easing the pain, just because. Durante el día anduve vagando como fantasma, buscando rincones donde nadie me viera, tratando de no hacer ruido alguno para que no se notara mi presencia. Pero fué en vano porque el ambiente se sentía tenso, raro, gris y mis hijos, que de tontos no tienen un pelo, también lo notaron y se portaron extrañamente tranquilos cuando a diario son como castañuelas imposibles de parar.

Ya de noche, recostada en mi cama mirando al techo, se acercó Zara y me dijo:

"Mami, en mi corazón hay mucho amor para todos, pero más... para tí"

Aaahhhh.... el mejor bálsamo de cariño que le pueda entrar a una desde los oídos hasta el corazón.