kerubin@
Mientras el mundo entero sigue discriminando y culpando a los mexicanos de la influenza humana que tanto ha dado de que hablar y temer las últimas semanas, el propio país azteca libra una batalla interna entre sus ciudadanos apoyada por la ignorancia y por la poca credibilidad que el gobierno nos ha dejado a través de los años. Me da mucha tristeza hablar con mis amigos familiares de Monterrey y escucharlos decir entre broma e indignación, que las medidas preventivas y de emergencia que se han venido tomando en pro del bienestar sanitario nacional, no son más que politiquerías con las que los gobernantes quieren desviar la atención de problemas más graves.
La semana pasada hablé por teléfono con la secretaria de uno de mis hermanos y entre otras cosas, antes de despedirme, le recomendé cuidarse mucho y tomar precauciones ante la amenaza del contagio del Virus A H1N1 (influenza porcina, inflenza humana o como se le quiera llamar). Me respondió que ella no cree en esas cosas, que 'mas bien son pendejadas' (sic). Ayer hablé con una de mis hermanas y me comentó que se había reunido toda la familia en casa de mi mamá porque el gobierno municipal había obligado a los comercios a cerrar por dos días, de no hacerlo se harían acreedores a una multa de 16,000.00 pesos y los negocios con trabajadores que abrieran recibirían como multa esa cantidad más diez mil pesos por persona trabajando. Dos de mis hermanos tienen negocios propios, así que no les quedó otra que cerrar lunes y martes. Hoy hablé con uno de ellos y me comentó lo mismo, pero también me dió su opinión en la que restaba importancia al contagio y las medidas 'tan drásticas' que se estaban tomando. También me dijo que nunca usó el cubrebocas y que en general piensa que es algo tonto que se ha politizado mucho.
En la televisión los reportes noticiosos muestran gente que no respeta el encierro y no solo trata de hacer su vida normal, sino que sale sin protección alguna. En algunas entrevistas la opiniones no son tan diferentes a las de la gente con la que he hablado "pero si solo van cuarenta y tantos muertos!!" dijo alguna persona. Y que esperan? que se muera un pais entero para tomárselo con seriedad? No les importa su salud? Su vida? La Organización Mundial de la Salud también es cómplice del 'corrupto' gobierno mexicano? Y los casos registrados en otros países (España, Italia, Alemania y Reino Unido), también son paleros de los mexicanos? Los paisanos discriminados en otros países negándoseles la entrada, son parte de éste complot?.
Ojalá fuera cierto que todo es una cortina de humo, de ser así ninguna vida estaría en juego, pero la incultura puede hacer que esto se convierta en algo realmente grave. Hay que cuidarse, ponerse las pilas y protegerse, no vaya a ser que como en el cuento del pastor... ahora si venga el lobo.
Ahí se los dejo de tarea!
kerubin@

Una de mis mayores ilusiones es cantar, bueno cantar bien porque cantar así a lo güey, eso si lo sé hacer. Es más, mi sueño más guajiro hasta ahora, ha sido cantar con una banda acústica: cuerdas, vientos y percusiones; por eso me encantó el Unplugged de Julieta Venegas, porque así como la de ella es la banda de mis sueños. Algo curioso es que cuesta mucho trabajo hacerlo en público, sobre todo de gente desconocida aunque también ha sucedido en contadas ocasiones, pero el pánico escénico me hace hasta perder la voz y salen unos gallos de antología; lo que no sucede cuando estoy sola. Hace algunos años me compré un aparato de karaoke con el que me entretengo de vez en cuando haciendo mis gorgoritos, mis hijos... los fans más fieles. En las fiestas con mis amigas he ido perdiendo el miedo, la confianza de tantos años de conocerlas y unas gotitas de tequila, hacen que la vergüenza no pese tanto. Además, viendo cómo algunas otras no tienen el más mínimo pudor ni temor al ridículo, me ha ido dando un poco más de seguridad y me suelto un poco.
Ayer me pasó algo muy bonito, mis hijos jugaban en el jardín con los demás niños de la cuadra y mi marido enclaustrado en el sótano con sus programas computacionales, yo... algo aburrida. Cerré bien las ventanas y la puerta que da al jardín (pero no le puse llave), encendí el karaoke y me puse a darle duro a la cantada. Les advertí a mis hijos que si entraban o salían, se aseguraran de cerrar bien la puerta, so pena de no volverlos a dejar salir a jugar. Entre nota y nota, volteaba de reojo a checar la puerta cerrada, lo hice tantas vece que en cierto momento me olvidé del asunto y seguía con mi concierto a una sola voz ja!. Tocaba el turno a mi disco favorito, el de los Carpenters y del que me sé al dedillo cada una de las veinte canciones que contiene. En la tercera o cuarta, ya con la garganta calientita, le eché todo el feeling posible. Estaba como posesa sintiéndome Karen Carpenter en medio de un público eufórico cuando a al acabar la canción me disponía a ver el nombre de la siguiente y de pronto un CLAP, CLAP, CLAP, CLAP!!! unánime se escuchó en la cocina.
Los aplausos eufóricos de las manitas de ocho niños (mis vecinitos y mis hijos) me hicieron despertar de mi fantasía y sentir la mayor de las vergüenzas de mi vida. Sentía mis mejillas ardiendo, me reí nerviosa y quedé paralizada. Se acercó el más pequeñito de todos hijo de mi vecina la coreana y me dijo "cómo es que sabes hacer eso tan bien?", luego vino Christof y me dice "mami, que bonito cantas, estoy orgulloso de ti, mira todos los niños te aplauden!". No sabía si hacer una caravana de agradecimiento o correrlos a todos a seguir jugando afuera, opté por agradecerles y decirles que me daba pena si me seguían viendo. Se salieron y aún así le di play a la siguiente canción, pero ya no pude cantar, algo en mi garganta estaba atorado. Yo creo que fué la emoción.
Mi sueño guajiro sigue latente, la mentada banda acústica, pero creo que no me voy a morir sin perseguirlo hasta que lo alcance. Al fin, hay más tiempo que vida y no hay pena que valga. Que no?